María José Gómez, experta en protocolo: “El chándal pertenece al ámbito del deporte y cuando lo vistes fuera de su contexto, el mensaje no es comodidad, sino descuido y desinterés”
PROTOCOLO
La especialista afirma que la ropa deportiva “no es una vestimenta social, no es imagen profesional y no es fondo de armario universal”

María José Gómez, experta en protocolo: “El modo correcto de consumir una brocheta de carne consiste en sujetarla con una mano mientras se retira cada porción empleando el tenedor, sin morderla de forma directa

Por mucho tiempo, el chándal se consideró una vestimenta con una finalidad específica: acudir a entrenar, descansar en el hogar o realizar recados breves como las compras diarias. No obstante, hoy en día se ha adueñado de entornos que antes resultaban impensables, abarcando desde terminales aéreas y locales de comida hasta desfiles de alta costura.
La controversia acerca del chándal no se limita a la ropa propiamente dicha, sino a cómo se ha transformado nuestro contacto con la moda y la noción de arreglarse. Posicionado como un artículo anhelado por casas de lujo y validado por expertos en tendencias, el chándal ha probado que los niveles convencionales de la vestimenta son más quebradizos de lo que se creía. Lo que en el pasado se catalogaba como “ropa menor” ahora se fusiona con carteras de renombre o zapatos de tacón alto, accediendo a entornos que resultaban imposibles hace tan solo diez años.
El desarrollo del chándal en tanto que artículo de vestir.
No obstante, no todo el mundo festeja que el empleo del chándal se haya normalizado. A pesar de que la industria de la moda acepta sin prejuicios esta vestimenta que exhibe “confort y comodidad”, los especialistas en etiqueta y protocolo analizan dicha tendencia con prudencia. ¿En qué medida es posible calificar al chándal como una ropa apropiada más allá del ámbito deportivo o del hogar?
Rihanna, Bella Hadid, David Beckham, Jennifer López, Rosalia, C. Tangana, Bad Gyal o Aitana figuran entre las celebridades de los ámbitos nacional y global que aparecen con frecuencia luciendo prendas deportivas, llegando a conseguir que el volumen de ventas de un diseño determinado crezca de forma exponencial.

No obstante, la especialista en etiqueta, María José Gómez, se muestra contundente al afirmar que el chándal “no es neutro” y siempre comunica un mensaje. Bajo esta perspectiva, señala que este tipo de vestuario se circunscribe al entorno deportivo y a la relajación privada. “No es una vestimenta social, no es imagen profesional y no es fondo de armario universal”.
La ropa deportiva no constituye un atuendo social ni una apariencia profesional.
Gómez sostiene que al emplear un chándal lejos de las actividades físicas, la información “no es comodidad, sino descuido y desinterés”. Y termina aseverando que la norma “no prohíbe, pero sí orienta”.
La utilización del chándal provoca un intenso debate, pues mientras ciertos individuos, como Gómez, lo rechazan, diversas especialistas en tendencias lo respaldan con firmeza. La responsable digital de Vogue en Estados Unidos, Chioma Nnadi, afirmó que utiliza los pantalones de chándal “como antes los vaqueros”. Según su visión, esta pieza ha superado su raíz atlética para transformarse en un elemento esencial del día a día con validez estética.