Moda

Eiko Ishioka, el 'motor principal' de la estética.

Creadores

A través de su perspectiva detallada, la precursora de las artes gráficas, el estilo y el cine conectó las regiones orientales y occidentales, obtuvo la admiración de las mentes más brillantes y produjo un impacto perdurable en la civilización mundial.

la primera mujer diseñadora gráfica de Japón. Eiko Ishioka en 1965

La primera mujer diseñadora gráfica de Japón. Eiko Ishioka en 1965

The Asahi Shimbun via Getty Imag

“Cuando se me pide que haga un proyecto cinematográfico o teatral, suele ser porque el director busca un diseño único que la mayoría de los diseñadores ni siquiera imaginarían”, detalló Eiko Ishioka (1938–2012, Tokio), “La gente acude a mí porque quiere salirse del manual”. Durante su trayectoria profesional, la creadora visual nipona transformada en artista polifacética fundamentaría su visión estética sobre tres conceptos clave. Las obras tenían que resultar imperecederas, innovadoras y auténticas. Han transcurrido ya 65 años desde que su talento visual impulsó su éxito laboral. Sus bases creativas la establecieron como la pionera femenina del diseño gráfico en Japón.

Siempre buscó ser una precursora desde sus comienzos. Se crió en una vivienda de Tokio que ella percibía ubicada en el límite entre el Este y el Oeste. Su progenitor ejercía igualmente como diseñador gráfico, e Ishioka se adentró totalmente en dicha trayectoria. Pese a desempeñarse para la gran superficie Parco, Ishioka promovía una noción de emancipación en la década de los setenta, apoyada en su manejo magistral de siluetas, volúmenes y anatomías. Los artículos de Parco casi nunca figuraban en las publicidades diseñadas por Ishioka, las cuales proyectaban una estética que captó a jóvenes japoneses hacia el establecimiento de forma masiva.

Las personas me buscan porque desean alejarse de lo establecido.

Eiko Ishioka

Ishioka meditó frecuentemente acerca del dilema entre Oriente y Occidente. “La derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial y la ocupación estadounidense de la posguerra asestaron un duro golpe a los valores tradicionales japoneses. Dieron lugar a una reeducación muy orientada a Occidente”, pensó profundamente. “Durante mucho tiempo la pregunta en Japón fue: ¿puede Oriente vestir Occidente? A finales de los años setenta, Japón empezó a expresar sus dudas”.

En ese momento surgió la iniciativa publicitaria “¿Puede Occidente vestir Oriente?”. Se trató de un reto propuesto por Ishioka en la zona alta del póster de Parco de 1979, donde la intérprete Faye Dunaway aparece vistiendo un atuendo tradicional de Japón acompañada por dos sobrinas de Ishioka. Resultaba fundamental para Ishioka que en Occidente se entendiera el Japón del siglo XX, y no únicamente su historia. “La campaña publicitaria de Parco apuntaba hacia un futuro en el que un Oriente y un Occidente unificados pudieran crear un nuevo Japón”, declaró tiempo más tarde.

ara Ishioka siempre fue vital que Occidente comprendiera el Japón del siglo XX 
Ara Ishioka siempre fue vital que Occidente comprendiera el Japón del siglo XX The Asahi Shimbun via Getty Imag

Ishioka ya se encaminaba hacia ese objetivo previamente. Una ejecución directa en el ámbito de la moda ocurrió en 1977, momento en que la creativa colaboró con el sastre Issey Miyake para Fly with Issey Miyake. Se organizó una pasarela con tintes teatrales que contó con seis representaciones distintas. Miyake la describiría posteriormente como el motor del diseño japonés. Henry Steiner, quien fuera responsable artístico de Parco en la década de los setenta, admitió las múltiples perspectivas artísticas que Ishioka empleaba: “Empezaste siendo japonesa; luego interpretaste Occidente para Japón; después interpretaste Japón para Occidente, y ahora eres ‘una japonesa internacional con ojos azules’”, finalizó citando a la propia autora.

Sin conformarse con sus éxitos previos, Ishioka partió de Tokio en 1980 persiguiendo desafíos inéditos en Nueva York dentro del ámbito de las artes visuales. Respecto a esta transición comentaría: “La publicidad es un área de entrenamiento interesante, pero no la disciplina ideal para dedicarle mi vida. No quería ser pasiva, aceptando trabajos externos. Quería empezar a atacar al público”.

Vestuario de la película 'The Fall' 2006
Vestuario de la película 'The Fall' 2006©Roadside Attractions/courtesy Everett Collection

Durante su trayectoria fílmica, la creadora percibió el requerimiento de una atención exhaustiva mientras colaboraba en Mishima ( 1983). Su triunfo en dicho proyecto, junto con una obra retrospectiva lanzada en ese periodo, Eiko by Eiko, consolidaron su prestigio como figura innovadora.

Desde ese instante, Ishioka intentó hallar socios que compartieran su entrega por la minuciosidad. Uno de estos fue John Dexter, para el cual Ishioka desarrolló la propuesta escénica de M. Butterfly hacia 1985. En las tablas, a diferencia de la cinematografía, la atención de los espectadores es permanente y completa; en dicho espacio, Ishioka reclamaba una exactitud total en cada acción. “La actitud estadounidense dice: si no es visible, ¿por qué gastar tiempo y dinero en ello?”, indicó Ishioka. “Pero para mí, la parte invisible es visible. Un trabajo perfecto tanto por dentro como en la superficie crea una fuerte tensión en el escenario”.

Una labor impecable tanto en su interior como en su apariencia externa genera una intensidad notable sobre las tablas.

Eiko Ishioka

Francis Ford Coppola, que entabló relación con Ishioka durante la producción de Mishima, le presentó igualmente una oferta personalizada. Respecto a Drácula de Bram Stoker (1992) le manifestó: “El vestuario será el decorado, y el decorado será la iluminación”. La vestimenta recibió grandes halagos e Ishioka obtuvo el Oscar al mejor diseño de vestuario. “Mi estrategia al contratar a alguien como ella, una independiente, una rara outsider sin raíces en la industria, funcionó”, afirmó Coppola. De este modo sintetizó el vigor de Eiko Ishioka: “Su medio es la belleza en sí misma”.

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