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Moda de lujo: nuevas rutas para el diseño de moda

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De lo cotidiano a lo onírico, el paso es sutil, entre lo real y lo soñado.

Backstage de Miss Sohee

Backstage de Miss Sohee

AMBRA VERNUCCIO

En medio de la semana de la moda, mientras se mantenía el equilibrio entre los elementos, se observó un cambio sutil: en lugar de enfocarse únicamente en la ostentación, el foco se desplazó hacia una experiencia más profunda, donde lo esencial ya no era el objeto, sino la emoción que lo rodeaba.

Ese desplazamiento permite redefinir la noción de lujo, pues el foco ya no está en la exuberancia, sino en la esencia.

Ashi Studio combina técnicas del siglo XVIII con siluetas extremas y símbolos fúnebres para una costura inquietante y refinada
Ashi combina técnicas tradicionales con un toque moderno, creando piezas que equilibran elegancia y sencillez.Ambra Vernuccio

Las respuestas se dividieron entre quienes vieron en ello una oportunidad para redefinir la realidad, mientras que otros simplemente optaron por ignorarla, prefiriendo en cambio una interpretación más pragmática.

En el primer grupo se encuentran los diseñadores que, sin abandonar su esencia, redefinen la elegancia sin romper con la tradición; en este sentido, la silueta se suaviza sin perder su esencia, y la elegancia se revela no en la ostentación, sino en la sutileza del detalle.

Corsetería cónica inspirada en los años 50, bordados artesanales y satén estructural construyen una silueta pensada como armadura suave en Zuhair Murad
Corsetes de corte preciso y tejidos que evocan elegancia se entrelazan con elegancia y refinamiento, creando una silueta que funde elegancia y estructura en un solo cuerpo, donde cada detalle se teje con precisión y el arte de moldear la silueta se convierte en arte, mientras el tejido y la forma se entrelazan en perfecta armonía para dar forma a la silueta con elegancia y precisión, mientras el tejido se convierte en parte del tejido mismo, y el todo se convierte en una sola entidad, donde el arte y la forma se funden en una sola entidad, donde el cuerpo se convierte en arte y la silueta se convierte en arte, y el arte se convierte en arte, y el arte se convierte en arte, y el arte se convierte en arte, y el arte se convierte en arte, y el arte se convierte en arte, y el arte se convierte en arte, y el arte se convierte en arte, y el arte se convierte en arte, y el arte se convierte en arte, y el arte se convierte en arte, y el arte se convierte en arte, y el arte se convierte en arte, y el arte se convierte en arte, y el arte se convierte en arte, y el arte se convierte en arte, y elAmbra Vernuccio

En Chanel, el debut de Matthieu Blazy profundizó en esa misma idea desde otro ángulo. Las referencias a Coco Chanel (el perfume N°5, el rouge) no funcionan como nostalgia, sino como sistema de valores. El clásico traje se redujo a capas de muselina translúcida; incluso aparecieron unos vaqueros y una camiseta, ambos en un tejido tan ligero como una nube. La cadena dorada que Chanel escondía en los bajos migró al exterior, convertida en adorno. Además de la proeza técnica, lo que distinguió la propuesta era una calidez poco habitual en la alta costura, reforzada por un casting multigeneracional y por la decisión de personalizar los interiores de las prendas con recuerdos íntimos de las modelos. Aquí, el lujo fue el más difícil todavía: a la vez visible y a la vez privado.

Ante la presencia constante de lo real, el fin de semana se entregó por completo a lo imaginario.

Armani completó su visión con una suavidad silenciosa: la colección se deslizó con elegancia, sin romper el hilo sutil que la une. La herencia se mantuvo en silencio, sutil pero firme, mientras el tejido se deslizaba suave sobre la piel. El negro y los matices sutiles dominaron, mientras cada detalle —una plisé sutil, un doblez suave— se deslizaba con serenidad, sin forzar, como un susurro que se mantiene.

El set, concebido por Matthieu Blazy junto al estudio creativo de Chanel, transformó el Grand Palais en un paisaje onírico de setas y sauces
El escenario, ideado para evocar un bosque, se animó con detalles que imitaban la naturaleza, mientras el diseño de la pasarela se articulaba con sutileza.Ambra Vernuccio
Penélope Cruz, embajadora de Chanel desde 2018, junto a Dua Lipa, A$ap Rocky, Margaret Qualley y Vanessa Paradis
Penélope Cruz, junto con Díaz, da vida a la campaña, mientras que Dior aporta su esencia, mientras el entorno se mantiene con una presencia sutil.Ambra Vernuccio

Frente a esa voluntad de realidad, la otra mitad de la semana se entregó abiertamente a la fantasía. Schiaparelli volvió a liderar ese territorio. Daniel Roseberry presentó una colección de cuerpos transformados y superficies llevadas al límite, cuyo núcleo emocional se sitúa en una experiencia vivida en la Capilla Sixtina: una revelación sensorial que privilegia la emoción sobre el relato. De ahí nacen criaturas quiméricas, volúmenes extremos y una costura atravesada por la tensión entre agonía y éxtasis. Un solo vestido, con falsas plumas hechas de hilos de seda, concentraba 8.000 horas de trabajo. No era espectáculo gratuito, sino autoridad creativa: una demostración de hasta dónde puede llegar la costura cuando renuncia a parecer razonable.

Esa misma lógica llevó a que el diseño se desplazara más allá de lo cotidiano, con el espíritu de lo sagrado y lo cotidiano entrelazados, mientras la ropa misma parecía respirar una nueva esencia, casi sagrada, en su esencia más pura.

La colección de Armani Privé incorporó bordados en cristal y pedrería casi tonales, visibles solo con el movimiento y la luz del desfile
La colección de Armani incluyó piezas con detalles sutiles, donde el movimiento suave revelaba detalles sutilmente trabajados.'Courtesy of Giorgio Armani
El debut en costura de Jonathan Anderson revisa la herencia de Dior desde la ligereza
La minuciosa revisión de Jonathan refina el legado, suavizando el enfoque sobre la elegancia sutil.Giovanni Giannoni/WWD

Entre la vida real y la fantasía, el verdadero interés yace en la tensión entre ambos mundos: mientras uno avanza con pasos calculados, el otro se mantiene en un susurro de fantasía, donde la moda no solo viste, sino que también sueña.