Moda

París luce texturas en su pasarela.

Semana de la moda 

Loewe, Schiaparelli o Owens reivindican la textura y dimensión física de la ropa

La colección de Schiaparelli otoño/invierno 2026

La colección de Schiaparelli otoño/invierno 2026

Cortesía de Schiaparelli

¿Quiere sentir algo? Toque esto. Podría haber sido el lema no escrito de la porción central de la semana de la moda de París para otoño-invierno 2026. Ahora que el objeto de su existencia se consume sobre todo a través de las pantallas, muchos diseñadores parecen haber respondido con una estrategia táctil: insistir en la textura. No solo en cómo se ve una prenda: en cómo pesa, cómo se mueve, cómo podría sentirse sobre el cuerpo. Como si en la proeza material se escondiese el secreto de la seducción y, de paso; el argumento de venta.

En Loewe, además de introducir sus primeros looks para hombre, Lazaro Hernandez y Jack McCollough sumaron al catálogo de infinitas posibilidades materiales de la firma una piel bañada en látex, redes de napa y piezas de lana en las que se puede anidar. El aire también jugó un papel fundamental en el interior de abrigos y bufandas hinchables. Todo invitaba a acariciar, abrazar… y pellizcarse. Las chaquetas de pelo a hundir las manos; los pantalones se ajustaban al cuerpo con la precisión de equipamiento atlético. Hubo algo casi físico en la forma en que las piezas ocupaban el espacio, como si la ropa quisiera recordarnos su peso real frente a la ligereza de la imagen digital.

Una modelo presenta uno de los diseño de Loewe otoño/invierno 2026
Una modelo presenta uno de los diseño de Loewe otoño/invierno 2026EFE

Javier Guijarro se estrena en París con

El juego sensorial adoptó una dimensión más psicológica en Schiaparelli. Dentro de veinte días el Victoria & Albert de Londres inaugurará una gran retrospectiva dedicada a Elsa Schiaparelli, la diseñadora que entendió antes que nadie que un vestido podía ser una idea. Daniel Roseberry miró de frente a ese legado con una colección que se mueve en la tensión que siempre ha definido a la casa: la moda como negocio y la moda como territorio de fantasía.

Las lanas de Aran, pesadas y domésticas, se abrían de pronto a paneles de tul que hacían flotar la prenda. Los vestidos ajustados jugaban al trampantojo para parecer hechos de pelo. Para Roseberry la textura no es solo material: es una forma de reconocer que la mujer es un enigma.

Schiaparelli desfile otoño/invierno 2026
Schiaparelli desfile otoño/invierno 2026REDACCIÓN / Otras Fuentes

Hasta Rick Owens, el gran sacerdote de la oscuridad, sucumbió a las bondades del contacto. Sus siluetas verticales, construidas en cuero brillante, lana hervida o materiales técnicos, estaban equilibradas por superficies de peluche. A pesar de la densidad de los materiales y de las plataformas monumentales, el conjunto transmitía una estabilidad casi protectora.

La clave del Rabanne de Julien Dossena fue llevar la idea del tacto al exceso. La colección se construyó por superposición de prendas y, sobre todo, de materias: flecos, malla metálica, cristales, lentejuelas, vinilo, pelo, lana… las texturas se acumulaban unas sobre otras con una ligera perversidad, como si vestirse fuese una forma de tener a mano los recuerdos.

Rabanne colección otoño/invierno 2026
Rabanne colección otoño/invierno 2026Instagram

¿Echa de menos algún material? Entra Harris Reed con su invierno para Nina Ricci y sus brocados, su seda, encaje y tul. Un pequeño exceso marie-antoniettesco más Sofía Coppola que Versalles histórico, con el tipo de volúmenes que, como en la película, invitan a alargar el brazo.

París, cuando quiere, también puede ser territorio de oportunidades. El barcelonés Javier Guijarro debutó ayer en la capital con una colección que incidía en la materia: camisas de cuadros, pantalones sastre y abrigos de lana reinterpretados con tejidos encerados y acabados impermeables. En su diálogo con Converse, visible en botines trabajados a partir de calzado reciclado y lona de zapatillas vintage, así como en unas nuevas Chuck Taylor de puntera afilada, la propuesta encuentra fuerza en la mezcla de lo cotidiano y el toque que lo mejora.