Fernando Gil, actor, 50 años: “Desde que interpreto a Pedro en Machos Alfa me estoy cuidando más que nunca llevando una dieta muy equilibrada y me encuentro cada vez mejor”
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El actor nos revela su lado más personal y cómo se preparó para un personaje como el de Pedro, un hombre condicionado por su propia masculinidad

Fernando Gil ha aprendido mucho de Pedro, su personaje en Machos Alfa

Desde que la exitosa serie Machos Alfa llegó a Netflix, Pedro se ha convertido en uno de esos personajes que se quedan grabados en la memoria. Interpretado por Fernando Gil, Pedro representa a ese hombre que intenta adaptarse a un mundo que cambia más rápido de lo que él puede asimilar. Con una masculinidad a flor de piel, contenida y a veces incómoda, Pedro es el reflejo de muchas contradicciones actuales, y el actor logra hacerlo creíble, con un equilibrio entre el humor, la tensión y, sobre todo, mucha humanidad.
Lo cierto es que Fernando Gil no es nuevo en esto. El actor lleva años transitando distintos personajes, desde papeles históricos hasta comedias más modernas, y siempre con una entrega innegociable. En esta charla con Guyana Guardian, Fernando deja entrever no solo cómo se preparó para interpretar a Pedro, sino también cómo ese personaje lo tocó personalmente: lo hizo cuestionarse, cuidarse más y mirar con otros ojos la forma en que los hombres lidian con sus emociones, sus cuerpos y sus propias exigencias.
En Machos Alfa interpretas a Pedro, un personaje con una masculinidad muy marcada. ¿Cómo te preparaste físicamente para el papel?
Me di cuenta de que Pedro es un tipo muy contenido, que no sabe gestionar bien sus emociones y que, de alguna manera, las acumula en su interior como una olla a presión. Está educado para no expresar sus sentimientos, así que comprendí que necesitaba mucha tensión física para sostenerlo desde el principio. Básicamente, eso fue lo que encontré necesario para construir al personaje: presión máxima.

¿Te ha influido el papel de Pedro en tu forma de ver la masculinidad y el autocuidado en la vida real?
Pedro me ha hecho comprender muchas cosas. Por ejemplo, que por más desubicada que pueda parecer una persona, o por muy extravagantes o radicales que sean sus decisiones, en el fondo todos estamos luchando por vivir en paz y evolucionar. Todo el mundo tiene su propia lucha interna, así que no deberíamos juzgar a los demás. Creo que deberíamos intentar ser más compasivos entre nosotros para cambiar un poco el panorama tan polarizado en el que vivimos. Entender en qué punto está cada persona y acompañar su proceso; dejar hacer, dejar que cada uno evolucione y ser menos exigentes, porque nadie está por encima de nadie, todos tenemos nuestro viaje y nuestros problemas.
Por otro lado, en cuanto al autocuidado, sí: desde que interpreto a Pedro me estoy cuidando más que nunca. Llevo una dieta muy equilibrada y, sinceramente, me encuentro cada vez mejor.
¿Crees que los hombres están cambiando su forma de cuidarse?
Sí, totalmente. Creo que, con el nivel actual de tecnología y conocimiento científico, cada vez es más claro lo que hace falta para mantenerse bien. Así que sí, todo el mundo está cambiando su forma de tratarse.
Desde que interpreto a Pedro en Machos Alfa me estoy cuidando más que nunca llevando una dieta muy equilibrada y me encuentro cada vez mejor
¿Qué importancia crees que tiene la imagen personal en la industria del cine y la televisión?
Creo que es evidente que en esta industria la imagen es primordial. Desde el punto de vista de que eres una figura pública en la que otras personas pueden verse reflejadas, puedes ser un espejo para cierto público. Seas el tipo de persona que seas, cómo te veas va a ser analizado, alabado o criticado, porque de alguna manera sirves de referente. Y con esto no quiero decir que todos deban lucir impecables: incluso los artistas que optan por un estilo desarreglado están expresándose a través de su imagen. Así que, por supuesto, la imagen siempre cuenta. Al fin y al cabo, trabajamos con nuestra imagen.
¿Hay algo que hayas aprendido durante tu carrera como actor sobre disciplina, constancia o hábitos que apliques en tu día a día?
Sí, por supuesto, muchas cosas. Desde el principio, cuando empecé a estudiar con mi maestro Antonio Malonda, la disciplina y la voluntad eran cruciales porque esta es una carrera de fondo, y en ella todas las experiencias que vas teniendo suman a lo que vas a hacer después como intérprete. Como actor, todo te nutre. Él nos enseñó a aprender y eso es constante.

También hay que ser muy disciplinado en el estudio del texto y del personaje. A mí me gusta llegar al set o a los ensayos de la obra de teatro con el texto muy bien aprendido, porque como siempre he escuchado a los grandes de la interpretación: “A texto aprendido, no hay mal actor”. Y es cierto: si llevas el texto bien asimilado y no tienes que pensar en él, puedes centrarte en disfrutar de las acciones, en la escucha activa con tus compañeros y en cómo el trabajo cala en el espectador. Liberarte de la presión de recordar el texto te lleva a un nivel de disfrute en la escena que es increíble.
¿Qué consejo le darías a una persona que se encuentre inmersa en la crisis de los 40 o los 50 y no sepa cómo salir de ahí?
Relájate en el dolor e intenta encontrar la raíz de aquello que te hace sentir así, porque ahí se encuentra la llave de tu liberación. Si logras salir de esta crisis, tu vida a partir de ahora irá sobre ruedas, porque a esta edad los dolores de los que nos estamos despojando son precisamente aquellos que ya no necesitamos. Quizá hasta ahora fueron necesarios para poder transitar la vida, pero ya no nos sirven. Así que nos estamos liberando de los últimos traumas y dificultades, y eso va a poner en orden nuestra mente, nuestro espíritu y nuestras emociones