Blanca Suárez, 37 años: ''Hacerse mayor es un incordio, no obstante, al desempeñarse ante el constante escrutinio social, es preciso gestionar las observaciones de personas que dan su opinión sin que nadie se la solicite''
Muy sincera
La creadora madrileña admitió la gran dificultad que conlleva gestionar los comentarios ajenos acerca de su imagen física.

Blanca Suárez en la VIII edición de los Premios Woman celebrados en Madrid

El transcurso de los años resulta ineludible y, de forma lógica, marca nuestro organismo. Sabiendo esto, numerosos individuos buscan demorar el desgaste biológico mediante rutinas sanas o diversos procedimientos de belleza. Aun con tales acciones, las señales del tiempo empiezan a notarse conforme avanza la vida, sobre todo en el cutis facial, donde aparecen mediante los surcos faciales o variaciones en la superficie cutánea.
Se trata de una situación de la que nadie escapa, ni siquiera las figuras más célebres de la industria cinematográfica. Sin embargo, afrontar estas transformaciones corporales puede resultar una labor sumamente difícil para quienes conviven a diario con el escrutinio de la prensa y el juicio social. Acerca de esta cuestión se ha pronunciado la actriz Blanca Suárez en una conversación en El sentido de la birra, el programa de audio semanal que dirige Ricardo Moya.
La intérprete, que tiene 36 años, lanzó durante el anterior octubre Parecido a un asesinato, una cinta de suspense psicológico bajo la dirección de Antonio Hernández y fundamentada en el libro del mismo nombre de Juan Bolea. La artista de Madrid lidera un elenco donde además participan Eduardo Noriega, Tamar Novas, Claudia Mora, Marian Álvarez, Joaquín Climent y Raúl Prieto, junto a otros profesionales.
Debido al lanzamiento, la actriz principal de la ficción de Netflix Respira acudió al conocido espacio televisivo hace poco tiempo, donde repasó su carrera laboral y conversó con sinceridad acerca de cómo equilibra su faceta de trabajo con la privada. Asimismo, detalló que no únicamente debe enfrentarse a la percepción propia que posee, sino igualmente a los juicios de individuos que comentan y valoran de forma recurrente su apariencia física.

''En realidad, envejecer es algo fastidioso y contemplar en el espejo cómo se transforma tu figura resulta molesto en cierto sentido. Un asunto diferente es admitirlo y mostrarse agradecido, ya que si existen modificaciones es porque sigues viviendo, aceptando esas variaciones y dándoles un enfoque más poético. No me agrada mirarme al cristal y descubrir de pronto que ha surgido una arruga o cualquier otra marca. Preferiría no poseerlas, pero lo consiento, me parece correcto. Son pensamientos que tienes a solas tras salir de la ducha en la intimidad de tu vivienda.'', aseveró.
De acuerdo con Suárez, el inconveniente es que dicho conflicto resulta simple al contrastarlo con la observación de la sociedad. ''Al desempeñarte bajo una visibilidad tan intensa, ya no se trata únicamente de lidiar con tu percepción individual sobre tu apariencia, sino que debes manejar los juicios de muchísimas personas que opinan sin previo aviso y señalan cómo te afectan los años'', afirmó.
