Isabel Allende, escritora, 83 años: “Mis nietas se mueren de vergüenza de tener una abuela conocida”
Amor por su familia
La autora internacional tiene muy presente a su entorno en todas las obras que ha escrito desde que saltó a la fama hace más de cuatro décadas

Isabel Allende

Si pensamos en la literatura contemporánea hispanoamericana, es inevitable que se nos venga a la cabeza el nombre de Isabel Allende. La escritora se ha consolidado con los años como una de las autoras más leídas a nivel internacional, con más de 25 libros publicados de estilos muy diferentes. Fue a los 40 años cuando empezó en este mundo y, desde entonces, no ha salido nunca de él.
Un éxito literario que la han situado como un rostro reconocido y querido por un amplio público, que también ha podido disfrutar de ella en diversas entrevistas en radio y televisión. Una fama de la que disfruta, pese a que también le ha traído alguna que otra comedura de cabeza.

Pese a que la escritura forma parte de su vida de forma constante, no puede separar su pasión de otro de sus pilares fundamentales: su familia. La autora ha tenido muy presente a su entorno cercano en todas sus obras, haciendo algún que otro homenaje en muchas de ellas.
En estos momentos de su vida, pese al amor que siente por su hijo Nico y la fallecida Paula, el amor que siente por sus nietas. Sobre ellas mismas quiso hablar en unas declaraciones recogidas por Elle en las que afirmó que su fama no es tan bien recibida por todo su entorno. “Se mueren de vergüenza de tener una abuela conocida”, confesó.

Aun así, se siente muy feliz por todo lo que ha logrado a lo largo de su vida. Y es que la literatura llegó a ser una de sus salvadoras en los momentos más duros. “Cuando uno sufre un dolor muy grande, uno se va para adentro, te encierras así, te pones como aconchado. Es lo peor que uno puede hacer. Si uno se abre y lo comparte con otros, hay consuelo, hay sanación. Ahí empieza la sanación”, explicó en otra de sus intervenciones.
Isabel Allende ha sufrido varios golpes a lo largo de su vida
Pese a haber sufrido varios golpes a lo largo de su vida, como el abandono de su padre o el exilio, la muerte de su hija supuso la peor de las noticias para ella. Paula, de la que quiso hablar en el libro que lleva su mismo nombre, falleció a los 28 años a causa de una crisis de porfiria que le hizo caer en coma. Desde entonces, la tiene siempre presente.