Tommy Hilfiger: “Hay tanta belleza en América”
Entrevista
Más que una marca, es un estilo de vida que bebe de los iconos de los campus, del deporte, el rock... Tras su 40.º aniversario, el creador y empresario no tiene límites

Tommy Hilfiger empezó vendiendo tejanos en su coche y hoy es un gigante de l amoda

Las torres de cristal y ladrillo rojo de Madison Avenue acentúan su efecto espejo a mediodía, de tal forma que los reflejos forman endiablados rompecabezas. Desde la planta novena del número 285 incluso parece que desprendan pepitas de oro. Allí nos espera Tommy Hilfiger, el hombre que empezó vendiendo tejanos customizados en su coche —es curioso que Isak Andic también utilizara su maletero para vender las primeras prendas que importaba—. Hilfiger es hoy un gigante de la moda global, el diseñador que simboliza de forma más literal la cultura norteamericana, la que se empapa del estilo de los campus universitarios, del deporte, el rock, de la vida puertas a fuera.
Tommy fue uno de los nueve hijos de los Hilfiger, una familia de clase trabajadora, un chico disléxico y mal estudiante que no se entendía con el padre y se refugiaba en el garaje donde iba experimentando sus aficiones. Un día arregló unos tejanos rotos y sus amigos se los quitaron de las manos. Sus primeros 150 euros —trabajaba en una gasolinera, de noche— los invirtió en comprar veinte tejanos de pata de elefante y customizarlos. Todavía estudiaba secundaria, pero sintió la llamada del denim, la esencia del estilo norteamericano, la tela resistente y a la vez sexy que podía adoptar todo tipo de patrones y cortes.
Eterno optimista, Hilfiger ha afrontado los desafíos con un talento inusitado
En el showroom de Tommy lucen los colores de la bandera en las alfombras y los sillones. Huele a café y a almizcle. En las paredes, fotos históricas de People’s Place, la primera tienda que abrió, de sus años mozos, de personajes con los que tejió una relación, como Paul Newman y Joanne Woodward, “una icónica pareja americana” se lee en el pie. Hilfiger, que en marzo cumplirá 75 años, celebra el 40.º aniversario de la marca que creó siendo estudiante. A los 24 hizo bancarrota y tuvo que empezar de cero. A los 30 ya era rico. Hoy, su firma pertenece a PVH Corp (propietaria también de Calvin Klein), y él sigue liderando una de las marcas más reconocidas globalmente, presente en 100 países.
Eterno optimista, Hilfiger ha afrontado los desafíos con un talento inusitado. En verdad es caja de acción y reacción; sus proyectos no tienen una finalidad elitista sino que abarcan multitudes. La suya está entre las pocas marcas que tienen tallaje a partir de la 52. Casado con la también diseñadora Dee Ocleppo, entre los dos suman siete hijos, tres de ellos en el espectro autista, que le inspiraron la colección Adaptive, pensada para personas con discapacidades. Sin quitarse la gorra con sus propias iniciales, vestido de sí mismo, Hilfiger arranca hablando de España: “Madrid es una de mis ciudades favoritas. La arquitectura, la gente, la comida. Es increíble. Y Amazónico, mi restaurante preferido. Amo Barcelona, amo Eivissa, Marbella, Formentera… Me gusta mucho España”.

¿Qué siente cuando su marca ha cumplido 40 años convertida en un icono global?
Normalmente, más que al pasado, siempre estoy mirando al futuro, pensando en lo que viene. Pero si miro hacia atrás, pienso que el tiempo pasó muy rápido. Me fijo en los visuales que hemos hecho a lo largo de estas décadas, que se recogen en nuestros libros, y recuerdo exactamente esos días. Y lo que me viene a la cabeza es cómo podríamos hacerlo mejor. ¿Cómo podemos evolucionar mejorando? ¿Cómo continuamos haciendo relevante la marca?
¿Y qué ha sido lo mejor y lo peor en estos 40 años?
Creo que lo mejor fue que pudimos establecer y construir una marca que ahora es probablemente una de las más grandes y exitosas marcas de diseño americanas en el mundo. Sin embargo, nunca estoy satisfecho, porque quiero ser mayor y mejor, y todavía más relevante. Quiero mantener la marca muy viva. Una de las peores cosas que he vivido fue la bancarrota a los 24 años aproximadamente, y eso me enseñó una gran lección, fue el MBA de mi vida. Por eso siempre analizo las cosas negativas que nos suceden para ver qué aprendizaje positivo puedo sacar de ellas, y me pregunto: ¿cuál es el rayo de sol en esta tormenta?
Normalmente, más que al pasado, siempre estoy mirando al futuro, pensando en lo que viene”
Ha demostrado que el estilo americano es mucho más que vaqueros, camisetas y gorras. ¿Cuáles son sus claves para la redefinición del estilo' preppy'?
Bueno, el estilo preppy nunca deja de funcionar, pero hay que renovarlo y refrescarlo, tiene que ser cool y divertido. Tiene que sentar genial, la calidad debe ser muy buena y el precio ha de ser justo. Aunque parezca muy sencillo,es bastante complicado conseguir que esas tres variables funcionen y que la ejecución de una prenda sea correcta en todos los aspectos. Cada vez más, la gente valora la calidad, el fit y el estilo de una prenda, además del precio, que siempre es importante. Pero el estilo puede cambiar, a veces es más oversize, a veces más sof t, otras más elegante. Las prendas pueden ser más técnicas y más estrechas, hechas para el deporte o para surfear, o a veces para poder aguantar una dosis de rock and roll. Tratamos de evolucionar y adaptarlo sin perder el ADN de la marca.
Usted fue pionero en patrocinar las giras de The Rolling Stones, Sheryl Crowe, Jewel o Lenny Kravitz. Y también regalaba ropa a los raperos cuando nadie los quería vestir. Música, campus, jóvenes…
Sí, siempre hemos estado ligados a esa imagen y queremos mantenerla así. Queremos mantener la marca joven, fresca, pero también inclusiva. La música ha sido una de mis grandes pasiones.

¿Para usted, quiénes son los iconos de estilo americano en la actualidad?
Podemos fijarnos en Gigi Hadid y en Kendall Jenner. Ellas modelaron para mí. Gigi hizo una colaboración conmigo, y Kendall también realizó una campaña con nosotros, las dos colaboraron con la marca en sus primeros pasos como modelos y ahora son tops, iconos estadounidenses. Ambas son increíbles: bellas, inteligentes y un gran ejemplo del estilo de vida americano.
Gigi Hadid también abandera el mestizaje. Cuanta más mezcla, más belleza, ¿no?
Por supuesto; de hecho, ella es medio palestina y medio holandesa, es una gran mezcla. Y hay muchas otras, si quieres incluir a Hollywood. Por ejemplo, contamos con grandes actrices que también son iconos, desde Angelina Jolie hasta Nicole Kidman, Kate Blanchett o Margot Robbie. También hay grandes atletas como Serena Williams, LeBron James, Steph Curry o Tom Brady. América tiene lo que yo llamo un fondo en la cultura pop. La fama, la moda, el arte, la música, el entretenimiento y los deportes. Y nos inspiramos mucho en la cultura pop.
Siempre hemos tenido grandes estrellas conectadas a la marca. En la música, en los deportes y en Hollywood”
¿Qué aprendió de la conexión entre la moda y la cultura pop?
Bueno, aprendí mucho de Andy Warhol. Cuando conocí a Andy en los años ochenta y me llevó a The Factory estaba asombrado con la cantidad de pinturas que tenía de todas las celebridades. Elvis Presley, los Kennedy, Muhammad Ali. Aquello provocó un clic en la mente, entendí que si mi marca lograba conectar con las celebridades, sus fans también llegarían a ella, y así ha sido durante 40 años: Lenny Kravitz, Britney Spears, David Bowie e Iman, Mick Jagger, Shawn Mendes, o recientemente Sofia Richie, Gigi, Zendaya, Lewis Hamilton, Patrick Schwarzenegger… Siempre hemos tenido grandes estrellas conectadas a la marca. En la música, en los deportes y en Hollywood.
¿Este es el trabajo que más le gusta hacer? ¿No se ha cansado?
No podría pensar en hacer nada más, y espero llegar más allá de los 91 años. Podría hacer este trabajo hasta el final. Un músico no podría tocar o cantar para siempre, un atleta tampoco puede seguir con el deporte cuando es mayor, y tal vez un empresario o una ejecutiva corporativa tampoco querría seguir haciéndolo hasta el final. Pero a mí me hace disfrutar. Además, no puedo parar de pensar.

¿Qué papel tiene la nostalgia en sus colecciones?
La nostalgia tiene un papel importante, pero también quiero modernizarla y actualizarla. No se trata de volver atrás, de repetir lo que ya se hizo, pero me gusta tener el pasado como referencia. A veces voy a mi propio archivo, me fijo en las prendas del pasado y pienso, bien, tal vez deberíamos reinventarlo y traerlo de nuevo.
Sé que no quiere hablar de política, pero en este momento la idea de América en el resto del mundo ha cambiado. Sus valores son los de una América abierta e inclusiva; ¿esta visión está cambiando?
Bueno, creo que puede haber muchas percepciones distintas de qué es América desde fuera. Creo que algunas personas miran sobre todo la parte política, y otras personas miran la belleza de América, la alegría, la libertad, el factor cool... También es de donde vienen grandes películas, los grandes deportes y las grandes maravillas naturales, ya sea el Gran Cañón o Aspen. Hay mucha belleza en América. Las marcas americanas siempre han resonado muy bien en todo el mundo. La gente, los lugares... Hay mucho aquí, pero nada es perfecto.
Usted es un fan de la Fórmula 1...
Sí, por más de 30 años hemos estado vinculados a la Fórmula 1. Primero financiamos e hicimos ropa para el Team Lotus, en 1989 empezamos a diseñar ropa para la carrera de 1990. Y luego, a financiar y colaborar con Ferrari. Más recientemente, financiamos a Mercedes-Benz y colaboramos con Lewis Hamilton. Ahora somos partidarios de Cadillac, el primer equipo estadounidense de F-1. Estamos muy emocionados.
Hay mucha belleza en América”
El tenis también le fascin. ¿Qué me dice de Carlos Alcaraz?
Es demasiado malo que Nike tenga a Carlos Alcaraz, porque yo lo quería (risas), pero tuvimos a Nadal en una colaboración épica.
¿Qué es lo que necesita para completar su universo? ¿Qué le queda por hacer?
Me gustaría diseñar casas, restaurantes, hoteles. Y en algún momento, incluso un coche de alta gama a fin de llegar a todo el universo del estilo de vida.