Pablo Álvarez cuenta los secretos de Vega Sicilia, el gran vino español
Entrevista
Los vinos de Vega Sicilia son conocidos en todo el mundo, y los mejores tienen lista de espera
Solo conocen un camino al éxito: viña propia y trabajo bien hecho

Pablo Álvarez en la gran sala de barricas para el vino Único en la bodega de Valbuena de Duero, obra del interiorista Fernando Salas

El hombre detrás de la gran marca del vino español, Vega Sicilia, es una persona tímida y discreta. A Pablo Álvarez (Bilbao, 1954) le gusta vestir americanas de pata de gallo (de la sastrería artesanal Jaime Gallo, del madrileño barrio de Salamanca). Es el consejero delegado y miembro de la familia propietaria del grupo vitivinícola Tempos Vega Sicilia. No le gusta hablar de sí mismo. Prefiere hacerlo de la marca, de las bodegas, de los vinos... Pablo Álvarez, don Pablo, no cuenta las horas que dedica a trabajar. Es, confiesa, un workaholic no patológico: “Me gusta tanto lo que hago que le dedico prácticamente todo mi tiempo”.
Parte de su escaso tiempo libre lo dedica a cocinar. Le recuerda a su madre. “Me gustaba estar con ella en la cocina; había aprendido a cocinar porque tenía siete hijos y todos comían bien y eran buenos críticos, para lo bueno y para lo malo”. Su plato favorito son unas simples patatas en salsa verde, que le devuelven a su infancia en Bilbao, la ciudad que su familia, propietaria del imperio de seguridad y limpieza Eulen, se vio obligada a dejar atrás “por temas políticos”.

Aunque le gustan mucho los borgoñas, como las “obras de arte” de Maison Joseph Drouhin, de Domaine Leroy o de Domaine Leflaive, siempre recuerda muy especialmente que el vino que más le ha emocionado fue un Vega Sicilia Único de 1962. “Es uno de los vinos más maravillosos”. En Vega Sicilia quedan muy pocas botellas de esta añada, aunque recientemente compró un mágnum.
Aparte de la buena mesa, invierte tiempo en cuidarse (camina en la cinta 50 minutos cada mañana) y, sobre todo, en disfrutar de la compañía de su hija pequeña, Valentina, de solo 12 años. Al hablar de ella se le iluminan los ojos; también es abuelo. Entre las aficiones que menos ha confesado se cuenta perderse caminando entre bosques (lo ha hecho en medio mundo), ya que tiene la sensación de que “los árboles me protegen”. En Vega Sicilia cuentan con un jardín japonés, donde no faltan bambús, secuoyas o arces: “Es un espacio donde se fusionan la naturaleza y la serenidad”.
En el mundo del vino hay demasiado cuento”

Sus lemas son la excelencia, la dedicación, la paciencia, el esfuerzo y nunca trabajar a corto plazo, que han sido la clave del inusitado éxito de una bodega de la DO Ribera del Duero que tiene vendidas todas sus botellas incluso antes de cosechar sus uvas. No hacen ni promociones ni publicidad. Tampoco regalan ni una sola botella. No les hace falta. Álvarez no tiene la menor duda de que el viñedo propio es lo más importante, imprescindible. Solo en Vega Sicilia cuentan con medio millón de vides. En total, el grupo de bodegas de Tempos Vega Sicilia suma 650 hectáreas de viñedos.

Fundada en 1864 por Eloy Lecanda, Vega Sicilia pasó a manos de la familia Álvarez en 1982. Los cuatro hermanos de Pablo, Emilio, Juan Carlos, Elvira y Marta Álvarez, siguen al frente de El Enebro, matriz de las bodegas y de otros negocios de alimentación. Ubicada en Valbuena de Duero (Valladolid), venden sus vinos en los cinco continentes y tienen 150 importadores con una producción máxima de dos millones de botellas. Sus vinos más deseados tienen lista de espera.
“En los últimos años, el mundo del vino ha cambiado mucho y hay muchas modas”, reconoce. Vega Sicilia no se ha desviado de su camino, aunque sí ha ido evolucionando. Y afirma rotundamente que “en el mundo del vino hay demasiado cuento”. Se refiere a los excesos que se cometen con los storytellings, “un desastre”. “Puede haber un 20% de eso, pero el 80% restante debe ser real, y así conseguiremos que la gente se interese por el mundo del vino”.

No le preocupa lo más mínimo que la estadounidense Wine Advocate, la guía de vinos más influyente del mundo, no encumbre hasta lo más alto los vinos de Vega Sicilia. Pese a ello, sigue manteniendo una buena relación con su fundador, Robert Parker. Cató con él muchos años en Burdeos, pero nunca les otorgó los anheladísimos 100 puntos. Para el próximo mes de marzo ya tiene agendada con él una cena en Baltimore. Ahora bien, no se muerde la lengua al decir que “Parker fue un fenómeno que existió en una época determinada y que no volverá a existir, ni es bueno que vuelva a existir. No es bueno que una persona tenga el poder que él tuvo en el mundo del vino”.
Pablo Álvarez asegura que si algún día premian con 100 puntos Parker uno de sus vinos, no tendrá la tentación de subir su precio como sí han hecho otros elaboradores. Al hilo, señala que “nosotros nunca hemos dejado de subir los precios, pero nunca hemos hecho las subidas que han realizado otros”. La botella más antigua que conservan es de 1915. Solo les queda una, pero Pablo Álvarez sí tuvo oportunidad de catar un vino de esa añada propiedad de un coleccionista brasileño, en Río de Janeiro, y asegura que “estaba bueno”. Muchas de esas añadas antiguas están en manos de coleccionistas. Pablo Álvarez afirma que “muchas de esas ya han muerto”.

En El misterio de Vega Sicilia de Alfonso Armada, el exdirector general de Vega Sicilia Antonio Menéndez explica que “Vega Sicilia tuvo la suerte de encontrarse con la familia Álvarez, y a la inversa”. Añade que “ha entendido la esencia: guardar los tiempos, respeto reverencial por el producto, no reparar en gastos por mantener la calidad, algo casi incompatible con la cuenta de resultados”. De hecho, no dejan de obtener unos resultados que califica de “increíbles”. Pablo Álvarez, sin embargo, explica que han demostrado que “reinvertir sin reparar en gastos no es incompatible con ganar dinero”.
Asegura que su familia siempre ha respetado que tomara decisiones técnicas importantes para mantener la máxima calidad sin pasar por el consejo de administración, aunque ello no conviniera a la cuenta de explotación. Y cree que “ello ha sido positivo para la bodega”. De hecho, está convencido de que “a veces hay que ganar menos para acabar percibiendo más en el futuro”.
Cuentan que el principal activo en cuanto al marketing de su grupo vitivinícola es el propio Pablo Álvarez, pero él prefiere mostrarse modesto y no admitir tal cosa
En torno a mil personas están en lista de espera, ansiosas de conseguir un cupo para comprar botellas de la ribereña Vega Sicilia. Don Pablo afirma que “hay gente que quiere tener un cupo personal por considerar que somos una bodega especial”. Pero señala también que “tenemos clientes que son gente humilde y que solo aspiran a tener un pequeño cupo”. “Siempre recuerdo que hay gente que solo pide tres botellas de Valbuena para tomarlas el día de Nochebuena con su familia”.
Vega Sicilia tiene fama de ser un vino aristocrático, escaso, al alcance de pocos afortunados, un objeto de deseo para privilegiados. “El verdadero origen del mito es una historia de ilusión, compromiso y paciencia a orillas del Duero, en el corazón de Castilla, donde el río baña y alimenta una finca única y singular... Casi mágica”.
Cuando se hizo con las riendas de Vega Sicilia hace ya más de 40 años solo exportaban a cinco países. Hoy venden sus vinos a 150 mercados. Eso ha comportado que siempre haya viajado mucho. “Es la única forma de vender”, asegura. La última apuesta de Tempos Vega Sicilia, su bodega y viñedos del proyecto Deiva de Crecente, en el Condado de Tea (DO Rías Baixas), se estrenará a principios del 2027 con un vino fruto de la cosecha del 2024. El estreno con un albariño “no será barato, pero tampoco caro”. Opina que el precio debe ganarse en el mercado. Este primer vino será “estupendo, complejo y elegante”. De la “buenísima” vendimia del 2025 nacerán dos vinos.
En los cinco continentes
Dos millones de botellas vendidas en los cinco continentes
Fundada en 1864 por Eloy Lecanda, considerado el gran inspirador de la filosofía que aún siguen hoy, los Álvarez son los cuartos propietarios familiares de Vega Sicilia. Pablo, Emilio, Juan Carlos, Elvira y Marta Álvarez siguen al frente de El Enebro, matriz de las bodegas Tempos Vega Sicilia y de otros negocios de alimentación. Su padre adquirió Vega Sicilia en 1982. Cuando Vega Sicilia pasó a formar parte de la vida de la familia Álvarez en 1982 se pusieron los cimientos para la creación de Tempos Vega Sicilia. Venden sus vinos en los cinco continentes, y tienen 150 importadores. En España cuentan con 4.000 clientes.
La producción máxima del grupo bodeguero es de dos millones de botellas, de las que exportan en torno a un 70%. Ubicada en Valbuena de Duero (Valladolid), Vega Sicilia pertenece al grupo familiar que también incluye a las bodegas Alión (DO Ribera del Duero), Pintia (DO Toro), Oremus (en la región de Tokaj-Hungría), Benjamin de Rothschild & Vega Sicilia Macán (DO Calificada Rioja, de la mano de la familia Rothschild) y Deiva (el proyecto en Rías Baixas).