El municipio de Zamora donde Antonio Canales vendió su propiedad por 25.000 euros: un espacio de calma retirado de la urbe, con poco más de 600 habitantes.
En la naturaleza
La transferencia de este inmueble por un coste ínfimo en Manganeses de la Polvorosa representó la conclusión de una etapa definida por los impagos y el deseo de permanecer en la discreción.

Antonio Canales, en uno de los vídeos promocionales de 'GH DÚO'.

Pasó de evitar ser eliminado ante Sonia Madoc a librarse de estar nominado. Durante la reciente emisión de GH DÚO, Antonio Canales consiguió garantizar su estancia en la vivienda de Tres Cantos debido a la maniobra táctica de su aliada Raquel Salazar. Después de un “superjueves” de gran nerviosismo definido por la marcha de Madoc y las amonestaciones de Jorge Javier Vázquez, el artista encuentra un respiro. El empleo del privilegio de salvación le concede algunas jornadas adicionales de calma en un certamen en el que, por el momento, su papel ha oscilado entre las disputas y la resistencia televisiva.
Esa calma transitoria en el reality difiere de la turbulencia que ha caracterizado sus activos inmobiliarios lejos de los focos. Conforme el sevillano se instala en las dependencias de la sierra madrileña, el rumor de sus anteriores viviendas recobra vigencia. Resultó particularmente relevante su relación con la provincia de Zamora, lugar en el cual el Premio Nacional de Danza fue dueño de una propiedad que acabó traspasando por situaciones de urgencia. Una gestión que permitió clausurar una fase en la trayectoria de un individuo que ha transitado del reconocimiento global a las disputas privadas.

El conflicto de la “inquiokupación”
Los pormenores detrás del traspaso de su santuario campestre por una cantidad insignificante.
El recorrido de Canales durante los ejercicios recientes se ha visto envuelto en la polémica. Durante noviembre de 2024, el espacio Vamos a ver reveló un escenario delicado: su arrendadora en la localidad madrileña de El Álamo le señalaba por deudas que alcanzaban los 5.000 euros. La réplica del bailaor resultó contundente mediante comunicaciones directas: “¿Cómo te atreves a levantar falsos testimonios? Yo no te debo ni una mensualidad”, sostenía el creador, alegando que los abonos se efectuaban en efectivo y poniendo en duda la validez de su acuerdo contractual. Esta atmósfera de conflicto precipitó sus gestiones económicas.
Bajo esa coyuntura de acoso de la prensa y dificultades financieras, se dio a conocer que su vivienda en Manganeses de la Polvorosa estaba disponible para comprar. La propiedad, comprada solamente cuatro años atrás, se ofertó por 25.000 euros. Consiste en una edificación de estilo clásico de aproximadamente 200 metros cuadrados, repartidos en dos niveles, que cuenta con dos habitaciones y una zona exterior de 35 metros. El coste, sorprendentemente reducido para un inmueble de esas dimensiones, se explicaba por el requerimiento de una rehabilitación total y la premura del artista por liberarse de obligaciones económicas.

El paso de Canales por esta zona de la provincia de Zamora resultó esporádico. De acuerdo con los relatos de los residentes, el artista eligió este paraje siguiendo el consejo de una amistad íntima y el anhelo de un retiro absoluto. No obstante, su estancia en la localidad fue limitada, funcionando principalmente como una inversión financiera antes que como un hogar real. La transacción final puso punto final a su vínculo con la región de Benavente y Los Valles, un entorno que, aun siendo fugaz, le brindó la tranquilidad que no encontraba en la gran ciudad.
Sin el ruido de la ciudad
Manganeses de la Polvorosa: sitios de arqueología y 600 habitantes en la región norte de Zamora
Manganeses de la Polvorosa, localizado en la parte septentrional de la provincia de Zamora, constituye una localidad que ronda los 637 pobladores de acuerdo al censo más reciente. Su denominación, proveniente del término latino pulvis (polvo), alude a las características de su suelo. Se trata de un punto geográfico clave, regado por la unión del río Eria con el Órbigo y vinculado a través de la A-52. Distante de las rutas turísticas convencionales, la villa protege el sitio arqueológico de El Pesadero, un poblado con vestigios originados en el siglo VII a.C. Que demuestran la presencia de pueblos astures y romanos en la región.

La existencia en este municipio se desarrolla entre el sosiego del campo y costumbres que han evolucionado con los años, tal como ocurre en su icónica celebración de San Vicente Mártir. Después de que en 2002 se vetara el controvertido “salto de la cabra” inicial, los habitantes conservan el espíritu de la festividad arrojando una efigie de cartón piedra desde la torre de la iglesia. Antonio Canales abandonó este ambiente de tradiciones arraigadas y paso lento para volver a la intensidad de las cámaras, donde actualmente pelea por conservar su puesto en el programa de Mediaset.