Protagonistas

Julia Crehueras, la artista que busca el arte entre partículas de luz en el CERN

El universo de

Física cuántica, luz, movimiento, paradojas y dualidades son el germen de las obras de esta artista barcelonesa. Etéreas y cargadas de materia

La artista Julia Crehueras, en su estudio del barrio de Sants de Barcelona

La artista Julia Crehueras, en su estudio del barrio de Sants de Barcelona

Carlos Puig Padilla

Necesitaba cielo y luz y los encontró en el barrio Sants de Barcelona, en un sobreático donde el sol se solidifica en resinas que contienen destellos, en moldes que conservan la memoria de un cuerpo ausente, en superficies que obligan al ojo a dudar de lo que ve. Para Julia Crehueras, todo permanece en un estado intermedio, como si la materia respirara antes de decidir qué quiere ser.

Entre su interés por la física cuántica y la magia que practicaba su abuelo paterno, ella trabaja artísticamente esa grieta donde observar es también transformar. Por eso, antes de acudir a ArcoMadrid de la mano de la galería Belmonte, viajará al CERN, el laboratorio de física de partículas ubicado cerca de Ginebra, donde llevará a cabo un proyecto fotográfico y de investigación. Asegura que a veces hay que encender la luz para ver la oscuridad. Y en ese oxímoron tan contundente late una práctica que convierte la confusión en territorio fértil.

Entre su interés por la física cuántica y la magia que practicaba su abuelo paterno, ella trabaja artísticamente esa grieta donde observar es también transformar

¿Qué le apasiona de la resina?

Quiero el propio material genere duda, que parezca hecho de luz. Por ejemplo, hago moldes de prendas reales con silicona y vierto dentro otros materiales. Una misma pieza puede ser más translúcida, más opaca… Para que el espectador dude, que parezca luz encapsulada, pero que sepa que es materia dura.

¿De dónde viene su interés por la luz?

Tiene mucho que ver con la física cuántica. Del CERN me interesa especialmente el experimento de la doble rendija: cuando se envía un fotón entre dos rendijas, su comportamiento cambia si hay una cámara observándolo.

Observar es seleccionar y excluir.

La física feminista Karen Barad plantea que cuando miras algo, estás creando un marco para extraer una conclusión concreta y excluyes el resto. Yo lo veo de forma poética: la materia, antes de analizarla, puede existir en varios estados a la vez, como en una duda, sin definición. Por eso en mis piezas hay luz pero están hechas de materia. Me interesan esas dualidades, ese estar entre medias.

¿Admira mucho a Karen Barad?

Es una persona increíble. Hace poco dio una charla en el Museu del Disseny y después otra en Elisava. Fui a escucharla y pude conocerla en persona. Casi me muero de la emoción, porque realmente es la persona que más ha influido en mi trabajo. Tengo muchos libros suyos y la admiro profundamente. Me gusta porque lee y explica la ciencia desde una perspectiva feminista. No se limita a una práctica científica tradicional, su forma misma de escribir ya es feminista. Más allá de las conclusiones a las que llega, la manera en que construye sus textos rompe con los esquemas habituales de la escritura científica. Abre nuevas formas de pensar. Para mí, sus ideas son casi del futuro. Creo que si todo el mundo la leyera, tendríamos una forma de coexistir y convivir mucho más hermosa.

“Cuando trabajo escucho vibraciones sonoras muy mínimas que me ayudan a concentrarme”, explica Crehueras
“Cuando trabajo escucho vibraciones sonoras muy mínimas que me ayudan a concentrarme”, explica CrehuerasCarlos Puig Padilla

Veo mucha acumulación por aquí...

Son pruebas, materiales que reúno para recordar qué me interesa, cómo mezclarlos. Cuando las piezas salen del estudio para mí nunca están del todo cerradas. A veces vuelven de una exposición, y si no se han vendido, las sigo transformando. No hay un final real.

Estudió Bellas Artes y programación. ¿Cómo conviven arte y ciencia?

En Goldsmiths, University of London, aprendí a programar, a trabajar con motores, chips. Me interesan las máquinas, lo cinético. La palabra “animado” viene de “ánima”, de movimiento. Cuando algo se mueve, surge la pregunta de si está vivo. Obviamente no todo lo que se mueve lo está, pero me gusta abrir esa pregunta. A veces dejo máquinas encendidas en el estudio y me asusto como si hubiera algo vivo. Me interesa esa ambigüedad.

La artista reúne materiales para recordar qué le interesa, cómo mezclarlos
La artista reúne materiales para recordar qué le interesa, cómo mezclarlosCarlos Puig Padilla

¿Usted es más emocional o racional?

Me mueve la pasión. Y también el miedo: tengo miedo a la oscuridad, literalmente. Mi última exposición se titulaba Turning up the light to see the darkness, una frase de Karen Barad. Me interesan los oxímoron, las oposiciones

Su abuelo era mago...

Sí el padre de mi padre. Aunque murió antes de que yo naciera, en mi casa mis tías siempre han hecho trucos de magia. Me interesa pensar las máquinas como pequeños trucos, sostenidos por mecanismos ocultos. Como en la magia: sabes que hay un truco, pero durante un instante crees.

Su libro de referencia es 'Meeting the Universe halfway, de Karen Barad, donde la física teórica y teórica feminista elabora su teoría del realismo agencial
Su libro de referencia es 'Meeting the Universe halfway, de Karen Barad, donde la física teórica y teórica feminista elabora su teoría del realismo agencialCarlos Puig Padilla

Su madre también es artista. ¿Le ha influido?

Muchísimo. Estudió Bellas Artes y luego se dedicó más al diseño gráfico. Tengo una relación muy estrecha con ella, me da opinión sobre todo y me guía mucho. Es una parte muy importante de mi trabajo.

¿Cómo le gusta que le definan?

Como confusa. Cuando hay confusión, se abre un espacio para nuevos significados. No quiero que se clasifique en algo muy concreto. Me interesa esa grieta.

¿Quién le ha dado el mejor consejo?

Mi padre me da muchísimos buenos consejos y orientaciones muy acertadas. Muchas veces me ha pasado que no entendía un consejo en el momento, y con el tiempo le he dado la razón.

¿De qué estilo son esos consejos?

Muy sensatos. Mi padre es realmente inteligente, muy sabio. Sabe leer las situaciones y separar muy bien la emoción de la realidad de lo que está pasando. Sus consejos siempre tienen sentido.

Con cazadora de Aurembiaix, diseñadoras que crean moda en el estudio contiguo al de Crehueras
Con cazadora de Aurembiaix, diseñadoras que crean moda en el estudio contiguo al de CrehuerasCarlos Puig Padilla

¿Qué va en contra de sus principios?

Intento ser muy prudente. No diría que ser “buena niña” en el sentido estereotípico, pero sí vivir entendiendo el privilegio, manteniendo relaciones sanas y cercanas con las personas que me rodean, y actuando con respeto. Obviamente, a veces hay desviaciones.

¿Se siente privilegiada?

Tengo una vida estable y tranquila. Si miras lo que ocurre en el mundo, también en Barcelona, me siento una persona privilegiada.

¿Qué causa le conmueve especialmente?

Tengo un proyecto con una amiga, María Embrea, que se llama Alas de papel. Hacemos talleres con niños en colaboración con Save the Children. Trabajamos el símbolo del pájaro, hacemos aves mecánicas que vuelan, máscaras, nidos. Es un símbolo muy potente, de libertad y paz.

¿Qué le han enseñado los niños?

Tienen una creatividad extrema. Sus mentes son aún vírgenes, no están condicionadas. Me enseñan a crear sin pensar demasiado, a probar y experimentar, a crear desde lo físico, porque muchas veces yo termino pensando demasiado y siendo muy mental.

Imagino que en su casa se habla constantemente de literatura.

Sí, es un tema muy recurrente en casa. He tenido la suerte de conocer a muchísima gente interesante del mundo de las letras.

No me interesa la IA, no me gusta que  me den una respuesta ya definida, prefiero buscar, comparar fuentes”


¿Más de ciudad o de campo?

Soy muy urbanita. Lo que más me inspira es andar por la ciudad. Siento que cuando estás en movimiento tus pensamientos circulan mucho mejor, quizás simplemente porque te estás moviendo. Me encanta caminar por Barcelona. Un lugar que me inspira mucho es Montjuïc: la Fundació Joan Miró, el cementerio, los jardines... Es un espacio con zonas muy cuidadas y otras más decadentes. Me encanta que haya tantos jardines en los que te puedas perder, que no esté tan regularizado, sino que son espacios más libres. 

Una de las obras cinéticas de Julia Crehueras
Una de las obras cinéticas de Julia CrehuerasCarlos Puig Padilla

¿Qué opina de la inteligencia artificial?

Me parece increíble que la hayamos creado, pero contamina muchísimo. Consume enormes cantidades de agua para refrigerar las máquinas. No la uso casi. No me interesa que me den una respuesta ya definida. Prefiero buscar, comparar fuentes. Muchos amigos hablan constantemente con el chat para todo, incluso para decidir qué comer. A mí me gusta preguntar a la gente en la calle si no sé dónde está un sitio. Me interesa la relación humana.

¿Qué le hace vibrar?

Los destellos de luz, los brillos, los reflejos. Vibro con lo visual.

Para mí los zapatos son como condensaciones de deseo”

¿Tiene algún objeto fetiche?

Siempre llevo un pintalabios en crema rojizo. A veces dejo marcas de beso en las obras, hago impresiones. [Y muestra el bolso, donde hoy lleva también leds y transistores].

¿Qué música escucha cuando trabaja?

Muchas veces solo vibraciones sonoras, sonidos muy mínimos que me ayudan a concentrarme. También escucho podcasts, como Derroteros, que es muy bonito porque cada podcast comienza con una letra, eligen una palabra que empiece por ella y empiezan a divagar. Me gusta mucho el de la A, porque hablan de alas, que comparte etimología con axila. Y de ahí a maxilar, masticar... Y tiene una frase que me parece muy bonita que dice que en las mejillas es de dónde se posan estos pájaros que se llaman besos.

Obras en las que Crehueras está trabajando, con la chaqueta que ha servido de molde para su escultura de luz
Obras en las que Crehueras está trabajando, con la chaqueta que ha servido de molde para su escultura de luzCarlos Puig Padilla

He visto que no está muy presente en Instagram. ¿Por qué?

Me interesa que mi trabajo se vea en un contexto que no sea tan banal. Prefiero que se vea en mi web o en una exposición. Aunque sí miro Instagram; me gustan los vídeos ASMR: gente cortando jabón, apretando plástico… cosas que producen placer visual o sonoro, sé que es algo un poco random...

Los zapatos y los tacones aparecen mucho en su trabajo.

Para mí son como condensaciones de deseo.

¿Un aroma?

Nunca me pongo perfume, pero me gusta muchísimo el olor de jazmín y de rosa

¿Mira más al pasado, al futuro o al presente?

No me interesa mucho tomar como modelo cosas que han ocurrido en el pasado, porque creo que lo importante para un artista es hablar de lo que está pasando para que quede un registro del presente que se está viviendo. Como cuando nació el arte abstracto, que justo se acababa de descubrir todo el tema de los átomos y se entendía el cuerpo como un conglomerado de muchas partículas. Me me interesa que mi trabajo vbeba del presente.

Pero si pudiera viajar en el tiempo…

Ja, eso me remueve un poco. Según los principios de la física cuántica, el presente y el futuro ocurren constantemente al mismo tiempo. Así que el concepto de viajar al pasado o al futuro no existe demasiado; todos los momentos de la historia pasan ahora mismo.

¿Tiene alguna prenda favorita?

Siempre tengo en el armario varios jerséis como el que llevo ahora, muy sencillo y básico, negro y de cuello Perkins. Mi trabajo tiene mucho color, muchas transparencias, es muy ligero, por eso voy vestida de negro, muy simple.

¿Algún diseñador que siga especialmente?

Me encantan las chicas con las que comparto estudios; me fascina su trabajo. Aurembiaix. Es una marca genial porque producen todo ellas mismas, no tienen stock, cuando alguien compra, lo hacen a medida y siempre trabajan con excedentes de fábricas grandes, así que tienen un principio de sostenibilidad. Es un proyecto precioso.

Imagino que le interesa la ecología.

Bueno, las resinas y los plásticos no son demasiado ecológicos, no se pueden reciclar ni volver a fundir sin perder sus propiedades. Pero como no produzco a gran escala y hago piezas pequeñas y puntuales para exposiciones, no es un problema tan grande. El problema real del plástico es la durabilidad y la resina si la conservas y la cuidas bien, no tiene por qué desaparecer nunca. El problema surge cuando se acumula en vertederos, pero si se trata como un bien, se preserva.

¿Qué lema le acompaña?

Uno que en realidad es de una amiga pintora, Gemma Prades: “En manos sucias, corazón limpio”, tiene que ver con estar siempre en contacto con tu obra y tu trabajo

Begoña Corzo Suarez

Begoña Corzo Suárez

Redactora

Ver más artículos
Etiquetas