La colonia Güell, a pocos minutos de Barcelona, es uno de los lugares obligados de visitar para entender mejor nuestro pasado más reciente. Esta colonia industrial modernista aúna arte con patrimonio cultural e histórico y permite reflexionar sobre estructuras sociales de la época.
Situada en el municipio de Santa Coloma de Cervelló, es uno de los mejores ejemplos de las colonias industriales que se levantaron entre finales del siglo XIX y principios del XX para acoger las fábricas de los empresarios y situar cerca las viviendas de los trabajadores. Se ofrecía a las personas que trabajaban en la fábrica viviendas de calidad, agrupadas en la comodidad de un vecindario, y todos los equipamientos necesarios para la vida cotidiana: colegios, guarderías, médicos, iglesia, teatro, tienda cooperativa…
Una de las calles que conforman la Colonia Güell. En estas casas vivían los trabajadores de la fábrica
El empresario se aseguraba así la continuidad y lealtad de los trabajadores, en tiempos en que no había sindicatos ni protección laboral. La protección venía, en este caso, de la buena intención del empresario, en una estructura social cercana al paternalismo, pero que, al mismo tiempo, permitió un buen desarrollo personal y social de familias enteras.
Hay muchas colonias industriales por toda España, en diferentes estados de conservación. Pero la Colonia Güell destaca por varios factores. Primeramente, por la cripta, creada por Antoni Gaudí y una auténtica joya de la arquitectura. Y, además, porque sus edificios se han mantenido en pie, en actividad, y ocupados por viviendas y equipamientos sociales y culturales.
La cripta incluye, por primera vez de forma unitaria, la práctica total de las innovaciones arquitectónicas de Gaudí
Eso ha permitido que mantenga su patrimonio cultural e histórico intactos, como se puede apreciar en las visitas guiadas o paseando por libre, y al mismo tiempo que se conserve como un lugar vivo, donde sus habitantes disfrutan de las comodidades del siglo XXI en edificios del siglo XIX.
Terciopelo y pana
El empresario Eusebi Güell, industrial y mecenas de las artes y letras catalanas, fundó la colonia el 1890 en su finca Can Soler de la Torre, en Santa Coloma de Cervelló. Decidió trasladar allí su fábrica desde Barcelona, para alejarse de los conflictos sociales existentes en la ciudad.
La fábrica de Eusebi Güell donde se fabricaba terciopelo y pana
La industria textil estaba equipada con la tecnología más moderna de la época, y se dedicaba a fabricar terciopelo y pana. Dos tejidos pensados para las clases sociales más altas y para la clase trabajadora. Las casas de los obreros, integradas en la misma propiedad de la fábrica, constituían un núcleo urbano con entidad propia, y con la vida social y económica tutelada por la empresa. Cada elemento de la colonia tenía su función, y, aunque la finalidad última era la económica, adoptaba como marco un modelo de sociedad inspirado en el catolicismo social de la época.
Vida cotidiana
Los obreros de la colonia no necesitaban salir lejos para satisfacer sus necesidades cotidianas y para disfrutar del escaso tiempo libre. En lo alto de la colina se levantaba el gran edificio que albergaba la escuela y la casa del profesor, toda una institución en aquellos tiempos. En la calle principal, el consultorio médico se abría en la parte inferior de la espléndida casa del secretario, el delegado del empresario, que vigilaba que todo funcionara bien y que recibía la visita del señor Güell desde Barcelona un par de veces al año. El médico, otra institución social, vivía en una gran casa cerca de la escuela y de otras casas monumentales.
La residencia del profesor, en la que vivía el maestro
La guardería que se levantaba al lado del convento de monjas permitía que los niños pequeños estuviesen cuidados mientras las madres iban a trabajar a la fábrica. Las criaturas empezaban a trabajar en cuanto tenían nociones mínimas de escolarización, ya que había que aprovechar a tiempo sus manos pequeñas para trabajar en las tareas más delicadas de los telares. Como en todas las colonias, toda la estructura estaba pensada para el interés económico del empresario.
En la Colonia Güell, además, había una bodega comunitaria y se abría cada día una tienda cooperativa donde las familias podían comprar los productos que necesitaran. Actualmente, acoge el centro de información e interpretación para los visitantes. Y el tiempo libre se dedicaba al descanso y al ocio: se construyó el Centre Sant Lluís como centro cultural, el Ateneu Unió como teatro, había una orquesta de aficionados...
En la plaza de la Colonia Güell se puede admirar una estatua en homenaje a Eusebi Güell
No hay que olvidar que Eusebi Güell era un importante mecenas de la cultura en la época, y por eso quiso dotar a la colonia de equipamientos culturales y religiosos, incorporando la corriente modernista a las nuevas construcciones, encargadas a arquitectos destacados de la época, como Francesc Berenguer y Joan Rubió.
Cripta de Gaudí
La iglesia seguía siendo el centro neurálgico de la sociedad. Eusebi Güell encargó a Antoni Gaudí, uno de sus arquitectos predilectos, la construcción de la iglesia de la colonia. Después de diversos estudios previos, en 1908 inició la construcción del templo, que era un ambicioso proyecto con dos naves, una superior y una inferior, rematadas por diferentes torres. El edificio quedó inacabado, y Gaudí solo pudo construir la nave inferior, conocida popularmente como la cripta.
Vista exterior de la cripta
Esta edificación incluye, por primera vez de forma unitaria, la práctica totalidad de las innovaciones arquitectónicas de Gaudí. Se considera su laboratorio, donde experimentó las nuevas técnicas que más tarde aplicaría a la Sagrada Família. De hecho, en la exposición que hay en el centro de interpretación de la colonia, hay una reproducción de la maqueta estereostática ideada por Gaudí para visualizar en tres dimensiones la estructura de la iglesia. Esta técnica fue inventada por el arquitecto para construir la cripta, y el conocimiento que de ella derivó fue aplicado después a la Sagrada Familia.
Toda la cripta está construida con materiales de colores y texturas similares a la tierra y a la vegetación. De hecho, se integra perfectamente en el pequeño bosque que la rodea. Ventanas con vidrieras coloridas, columnas que imitan los troncos de los árboles, bancos para sentarse con formas redondeadas y ergonómicas, todo el conjunto aporta un ambiente íntimo y acogedor. Arquitectura y artes aplicadas se dan la mano para crear un ambiente de recogimiento, como más tarde seguiría llevando a la realidad en la Sagrada Familia. La cripta fue declarada patrimonio mundial de la Unesco el año 2005.
El interior de la cripta con sus vidrios y cristales de colores
Esplendor recuperado
Al empezar la Guerra Civil en 1936, la fábrica fue colectivizada. Años más tarde la familia Güell recuperó la propiedad, y en 1945 la vendió a otra familia de industriales. La industria textil fue cerrada el 1973 con motivo de la crisis del sector.
En los últimos años, el conjunto de la colonia ha sido sometido a un intenso proceso de restauración que le ha devuelto el esplendor de sus orígenes. Se realizan regularmente actividades culturales, jornadas modernistas, conciertos, y se ofrecen visitas guiadas y tematizadas a toda la colonia.


