Explora Argentina mediante la legendaria Ruta
Una carretera mítica
Recorre el país de un extremo a otro

La ruta 40 atraviesa parajes espectaculares
Representa el eje central de Argentina. Supera los cinco mil kilómetros que exhiben las diversas facetas de la nación, desde el sur hasta el norte, abarcando desde los vastos escenarios de la Patagonia y las elevadas cumbres cuyanas, hasta alcanzar el suelo rojizo característico del norte. Se requeriría manejar durante tres días sin interrupciones para transitar de corrido esta vía de pavimento, grava y sinuosidades. La ruta 40 constituye una manera inigualable de descubrir Argentina.
Se trata de un muestrario de algunos de los escenarios más maravillosos del país. Una línea eterna dibujada en el mapa, que nace en el fin del mundo y crece mirando hacia el resto de Latinoamérica. Dicho en datos duros: la ruta 40 son casi 5.200 kilómetros, atraviesa once provincias y asciende hasta casi 5.000 metros de altura.
Requeriría manejar durante tres jornadas sin interrupciones para completar de forma continua esa ruta de pavimento, grava y giros.
Sus logros son sumamente numerosos, por lo que sintetizarlos en un listado resulta complejo. En este espacio mencionamos apenas siete etapas de este legendario trayecto, varias de nuestras favoritas, aunque no representan las únicas opciones existentes.
1. Glaciar Perito Moreno
Un horizonte con relieve. Picos y picos de un blanco que inexplicablemente luce celeste, como haciendo honor a la bandera del país. El glaciar Perito Moreno es uno de los escenarios naturales más increíbles de Argentina y de Latinoamérica. Sus dimensiones ya anticipan lo grandilocuente del paisaje: una superficie de 254 km² y una altura de 50 a 70 metros.

A través de la ruta 40 se llega a la ciudad de El Calafate. Desde allí hay que hacer un pequeño desvío para acceder al parque nacional Los Glaciares, que fue declarado patrimonio mundial por la Unesco, y cuya principal atracción son las pasarelas de madera que conducen al visitante alrededor del glaciar Perito Moreno.
Resulta sencillo ensimismarse frente a las cumbres interminables, siempre que el coloso de hielo lo autorice: masas de hielo de dimensiones colosales acostumbran a desgajarse del glaciar inesperadamente, generando un estrépito ensordecedor que llega a agitar las aguas del lago Argentino.
Descubre el Parque Nacional Los Alerces

Dentro de la provincia de Chubut, se sitúa un destino imprescindible para experimentar la auténtica Patagonia: más de 259 mil hectáreas enfocadas en la conservación de los bosques de alerces, una variedad de árbol milenario originaria de esta zona.
Establecido en 1937, el parque nacional Los Alerces obtuvo el reconocimiento de patrimonio mundial natural otorgado por la Unesco. Para visitar este sitio únicamente se requiere realizar un breve desvío partiendo de la ruta 40.
Estando en ese destino, nuestra sugerencia es que te tomes al menos un par de jornadas en el sitio: no solo posee bosques de la Patagonia, sino también lagos, arroyos, cerros y algunos de los ejemplares de alerce más longevos de la Tierra. El más destacado se denomina “el Abuelo”: posee 2.600 años, 57 metros de altura y 2,8 de diámetro.
3. Camino de los Siete Lagos
Mediante la ruta 40 es posible llegar a uno de los paisajes más asombrosos de la siempre impresionante Patagonia argentina. El camino de los Siete Lagos abarca unos 110 kilómetros, conectando las localidades de San Martín de los Andes y Villa La Angostura.

Durante un recorrido de aproximadamente dos horas, la Patagonia despliega todo su esplendor: montañas, bosques, miradores y, como podrás imaginar, siete lagos principales junto a otros tantos secundarios que se distribuyen a lo largo del camino.
Durante todo el recorrido se encuentran disponibles campings, cabañas y hoteles. Así, tienes la opción de escoger un hospedaje que se adapte a la clase de travesía que planees y a la duración que quieras asignar: desde un día de trayecto exhaustivo hasta varias fechas para explorar cada sitio con serenidad.
4. Camino de alta montaña

En representación de la zona cuyana elegimos un camino de alta montaña ubicado junto a la ciudad de Mendoza. Por atravesar una zona andina, se trata de una de las partes de la 40 que alcanza mayor altura, con más de 3.000 metros sobre el nivel del mar.
Cuenta con varias paradas que merecen la pena, probablemente la más relevante sea el Aconcagua, que con sus 6.960 metros es el pico más alto de toda América.
Diversos sitios relevantes del trayecto comprenden Dique Potrerillos, Uspallata, el puente del Inca y el Cristo Redentor, que define el paso hacia Chile. Por otra parte, si logras quedarte una noche en la zona, apreciarás una vista increíble: el firmamento lleno de estrellas y una magnitud que aparenta envolverlo todo.
5. Cuesta de Miranda

La ruta 40 gana un poco de altura en otro de sus tramos para unir las localidades de Villa Unión y Chilecito. La cuesta de Miranda es un tramo asfaltado de 114 kilómetros que asciende hasta los 2.040 metros.
Es un valle cubierto de colores rojizos y con altos cardones al costado de la ruta. Además, esta parte del camino atraviesa las laderas de los Nevados de Famatina.
La apariencia de la pendiente suele modificarse según la estación: en el ciclo invernal, el visitante logra, si el clima gélido lo permite, observarlo cubierto de blanco y conservar una estampa singular, la de los cactus con sus extremidades envueltas en nieve.
6. Cafayate

Esta ciudad reúne espectaculares paisajes rojizos, gastronomía propia del noreste argentino y vinos de altura. Cafayate es un pueblo de menos de 15.000 habitantes, ubicado a 1.660 metros sobre el nivel del mar. Por esto, las panorámicas de este lugar se vuelven únicas: los viñedos enmarcados en una línea de cerros.
En esta zona se halla el camino del vino con mayor altitud del globo, presentando la densidad más alta de bodegas. La diferencia térmica y las superficies singulares de la comarca impulsan la creación de vinos; el más seleccionado habitualmente es el fuerte vino Torrontés.
Por otra parte, este punto en la ruta 40 constituye un magnífico motivo para deleitarse con una faceta de la cocina argentina, la que pertenece al norte del territorio. Cuando pases por Cafayate, resulta obligatorio degustar, entre diversas opciones, las empanadas salteñas y los tamales.
7. Quebrada de las Flechas
Este es uno de esos paisajes que se sienten como de película. El viajero se vuelve diminuto ante los paredones de piedras que parecen tener forma de flechas clavadas al suelo. Ubicado en los valles Calchaquíes, la Quebrada de las Flechas es el resultado de erosiones que datan de unos 20 millones de años de antigüedad.

En este punto, el trayecto alcanza los 2.500 metros de elevación. Abarca 10 kilómetros en los cuales la ruta 40 es íntegramente de ripio. Esto le otorga un aire místico a esta sección: la sequedad del norte argentino reflejada en un entorno de tonos ocres.
Parada extra: Ushuaia
En términos estrictos, no se trata del comienzo de la ruta 40, pues el punto de partida oficial se localiza en cabo Vírgenes, mas Ushuaia funciona como el arranque afectivo de este legendario trayecto. Un paraje verdaderamente asombroso de esta localidad es el parque nacional Tierra del Fuego, donde pueden practicarse caminatas de variada exigencia entre zonas boscosas, espejos de agua y cumbres.

Algunos nombran a Ushuaia como el fin del mundo. Otros, cambiando un poco la perspectiva, la consideran el principio de todo. Este es el caso de los románticos que la eligen como punto de nacimiento de la 40: representa así la travesía de unir los puntos más extremos del país, desde el se encuentra más al sur hasta la Quiaca, Jujuy, justo en la frontera con Bolivia.
Un país tan extenso y diverso requeriría de más tiempo del que cualquier viajero tiene para conocerlo en su totalidad, pero con estas paradas que aquí te proponemos tienes un buen comienzo para aventurarte a descubrir Argentina.

