El espectacular monumento natural excavado en la roca con más de 100 kilómetros de cuevas subterráneas que está a hora y media de Burgos
Enclave único
El Complejo Kárstico de Ojo Guareña se encuentra en la vertiente meridional de la Cordillera Cantábrica

El espectacular monumento natural excavado en la roca con más de 100 kilómetros de cuevas subterráneas que está a hora y media de Burgos

La provincia de Burgos esconde a lo largo de su territorio multitud de rincones de ensueño y lugares con encanto. Por este motivo, no es de extrañar que se haya convertido en un destino imprescindible para los amantes de la naturaleza, la gastronomía y el turismo rural. Uno de sus grandes atractivos turísticos es el Monumento Natural Ojo Guareña.
Se trata de un complejo kárstico, situado en el municipio de Merindad de Sotoscueva, en la vertiente meridional de la Cordillera Cantábrica, dentro de la comarca burgalesa de Las Merindades. Sus más de 100 kilómetros de extensión lo convierten en el conjunto de cuevas más extenso de la Península Ibérica y uno de los diez más grandes del mundo.

Su origen se debe a la erosión de los ríos Guareña y Trema sobre la roca caliza durante millones de años, lo que dio lugar a un impresionante sistema de cuevas, sumideros y cañones. En su interior se han encontrado varios santuarios prehistóricos y 63 especies de invertebrados cavernícolas, cuatro de ellas exclusivas de estas cuevas.
El monumento cuenta con cerca de 400 cavidades, varias de las cuales están conectadas entre sí, formando parte de la Red Principal del Complejo Kárstico de Ojo Guareña. En la actualidad, 14 cavidades principales —y muchas secundarias— forman un conjunto que supera los 110 kilómetros. En 1991, fue declarado Bien de Interés Cultural. No obstante, el complejo ya contaba con esta protección desde 1970 debido a la importancia de sus yacimientos arqueológicos. Además, el 27 de marzo de 1996 fue declarado finalmente Monumento Natural.
Esta joya natural también destaca por su enorme patrimonio histórico. Uno de sus principales atractivos es la Ermita de San Bernabé, una capilla construida en el siglo XVIII sobre una cueva prehistórica que conserva pinturas murales y un retablo barroco y que actúa como punto de acceso a una de las galerías visitables.
Otro de los espacios más destacados es la Cueva Palomera, un espectacular conjunto calizo-dolomítico del Cretácico Superior, en el que es posible explorar restos que revelan cómo vivía la población durante la Prehistoria, así como descubrir elementos materiales de la Edad Media, según explica el Portal de Turismo de Castilla y León.
La visita a una parte de la cueva y a la ermita dedicada a San Tirso y San Bernabé, que alberga pinturas murales anónimas datadas de 1705 y 1877, tiene una duración aproximada de 45 minutos. Por su parte, el recorrido por la Cueva Palomera, de 2,5 kilómetros, tiene una duración de unas 4 horas. El precio del primer recorrido es de 6 euros, mientras que el segundo tiene un coste de unos 20 euros.
