Así es la imponente formación rocosa de Huesca que está en un pueblo abandonado y recuerda a la 'Muralla China'
Lugares sorprendentes
La Muralla de Finestras es un enclave único, rodeado de aguas turquesas y ubicado en plena sierra del Montsec

La muralla china de Finestras.

En plena sierra del Montsec, a las faldas del Pirineo, entre las provincias de Huesca y Lleida, emerge una imponente formación rocosa de la que casi nadie habla y que resulta perfecta para visitar en primavera. Se trata la Muralla de Finestras, un impresionante enclave natural rodeado de aguas turquesas, situado en el término municipal de Viacamp, en la comarca de La Ribagorza y muy cerca del pueblo abandonado de Finestras.
Su nombre original es Roques de la Vila, aunque es conocida popularmente como Finestres en homenaje al pueblo donde se ubica y que, en la actualidad, se encuentra deshabitado. El motivo de la despoblación reside en la construcción del embalse que rodea la formación.
En 1960, la puesta en marcha del embalse de Canelles para generar electricidad obligó a los habitantes de Finestras a abandonar sus hogares. Desde entonces, casi todas las viviendas están vacías y prácticamente en ruinas. Solo una ha logrado desafiar el paso del tiempo. Se trata de la Casa Cóix, la única vivienda que se conserva en buen estado. Su propietaria no reside en el municipio, pero siempre ha cuidado de la estructura.
Respecto al paisaje, se originó como consecuencia del movimiento de las placas tectónicas, lo que provocó que la piedra calcárea se elevara formando una barrera vertical. Con el paso del años, fue moldeándose por la erosión del agua y el viento, dando lugar a su actual apariencia.
Además, otros de los aspectos a destacar, y que genera gran interés entre los viajeros, es que su curiosa forma de muralla recuerda a la conocidísima Gran Muralla China. Por ello, este enclave se conoce popularmente como 'la Muralla China de Finestras'.
En medio de estas formaciones rocosas, se encuentran las ruinas del castillo medieval y la ermita de San Vicente, una construcción que data del siglo XII. Dos enclaves únicos que añaden más valor si cabe a este espectacular paisaje natural.
Aunque se trata de un sitio que merece la pena visitar, la Muralla de Finestras no destaca por tener un fácil acceso. La mejor forma de llegar es desde Estopiñán del Castillo, a través de una pista de unos 10 kilómetros que llega hasta el pueblo abandonado. El único inconveniente es que el camino está en muy mal estado. Por ello, se recomienda realizar el trayecto en bici o con vehículos 4×4. Para los más aventureros, el recorrido también se puede hacer andando, pero hay que estar muy bien preparado porque es un camino largo y con poca sombra.

