Víctor Algra, veterinario: El vínculo entre los pequeños y los perros potencia su autoestima y ayuda a fomentar su empatía y capacidades sociales.
Animales de compañía
El especialista expuso en un simposio reciente las cuatro ventajas primordiales relacionadas con el vínculo entre canes y pequeños.

Los niños del proyecto de terapia asistida por perros presentaron niveles de cortisol inferiores a los de sus compañeros.

Resulta evidente que el nexo que surge entre los menores del hogar y los animales domésticos acostumbra ser profundamente significativo, creando conexiones afectivas intensas. No obstante, lo que gran parte de la gente ignora es que la unión entre infantes y mascotas trasciende el simple cariño y es capaz de brindar ventajas notables para su crecimiento.
De esta manera lo detalló el veterinario Víctor Algra recientemente en Zapeando, el espacio de tarde de La Sexta conducido por Dani Mateo. El especialista y comunicador de temas científicos compartió en sus perfiles digitales un breve clip de la emisión donde revela las ventajas vinculadas al contacto entre perros y niños, siempre bajo la supervisión correcta de personas adultas a cargo.
1. Favorece la autoestima. ''La intensidad de esa conexión y el afecto hacia su perro logra que los menores se perciban más valiosos y a gusto con su persona'', explica.
2. Desarrolla su empatía. De acuerdo con el experto, atender al perro les facilita entablar vínculos con el resto. ''Perciben el estado de sus animales, se ocupan de ellos y satisfacen sus requerimientos. Esto les permite distinguir emociones y relacionarse con vivencias externas a sí mismos'', señala.
3. Desarrolla habilidades sociales. ''Se ha constatado que hay una conexión entre convivir con animales y el incremento de tales habilidades de relación social, además de esa conducta lúdica'', afirma.
4. Le inculca responsabilidad: ''Atender a una mascota conlleva mantener hábitos cotidianos, contraer obligaciones y fomentar algo de independencia, lo cual les permite comprender que sus actos repercuten en otro ser viviente y que precisan cuidados y afecto'', sostiene el veterinario.

Resulta relevante mencionar que, de acuerdo con un análisis efectuado por un equipo de científicas del Departamento de Psicología de la Universitat Rovira i Virgili (URV), la presencia de un perro en la vivienda favorece el progreso social y afectivo de los pequeños. Por otra parte, los autores concluyeron que el vínculo con los canes conlleva “una asociación significativa con la socialización”, tanto en niños como en niñas, y que los contrastes entre quienes comparten su vida con perros y quienes no, ''poseen una relevancia considerable''.
De igual manera, la psicóloga Ana Aznar explicó en un diálogo con Guyana Guardian que los padres tendrían que evitar inmiscuirse demasiado si notan que el pequeño se encarga del animal. ''Si decidimos actuar, que sea para incentivar su actitud. Elógialo por la manera en que ha cepillado al perro o por las largas caminatas que está haciendo. Los menores acostumbran a replicar las conductas que obtienen un refuerzo positivo. Por el contrario, si estamos continuamente supervisándolos y reprochando su trabajo, esa labor dejará de resultarles atractiva y progresivamente dejarán de realizarla'', avisó.
