Mascotas

Mascotas y niñez: el modo en el cual convivir con otros seres permite desarrollar la estabilidad emocional de los niños.

INFANCIA Y MASCOTAS

Expertas españolas describen el modo en que el trato asiduo con animales de compañía como hámsteres, peces o tortugas logra potenciar el bienestar emocional en la infancia.

Mascotas y niños: cómo convivir con animales puede moldear la salud emocional de los más pequeños

Mascotas y niñez: el modo en el cual convivir con otros seres permite desarrollar la estabilidad emocional de los niños.

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Incorporar un animal de compañía al hogar constituye una resolución que diversos grupos familiares meditan. Atendiendo a la información de la Asociación Española de la Industria y el Comercio del Sector del Animal de Compañía, más de la mitad de las residencias en España tienen por lo menos una mascota, situando este punto como una inquietud cada vez más común.

Las investigadoras Llúcia González y Blanca Sarzo, del Instituto de Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunidad Valenciana (Fisabio), junto con Marisa Estarlich, de la Universidad de Valencia, sostienen que los animales son capaces de producir impactos favorables en los menores desde sus etapas iniciales. Fomentan la gestión de los sentimientos, el sentido del deber, la capacidad empática e incluso facilitan la comprensión de los gestos y posturas.

Más de la mitad de los hogares en España cuentan con al menos una mascota
Más de la mitad de los hogares en España cuentan con al menos una mascota

Los animales domésticos logran servir como figuras de transición, proporcionando bienestar ante la ausencia del cuidador habitual.

El Proyecto INMA (Infancia y Medio Ambiente) analizó la conexión entre la tenencia de animales y el equilibrio psicológico de los menores en 1.900 familias de Asturias, Gipuzkoa, Sabadell y Valencia. Los datos indican que los infantes que mantuvieron un contacto permanente con especies de tamaño reducido, tales como hámsteres, peces, tortugas o conejos, registraron niveles más elevados de bienestar afectivo que aquellos que solo dispusieron de mascotas de forma esporádica o no tuvieron ninguna.

Resulta llamativo que convivir con gatos durante la niñez se vinculara a mayores riesgos de problemas emocionales, mientras que los perros y las aves no manifestaron repercusiones positivas ni negativas. Los expertos proponen que la autonomía de los felinos restringe el lazo emocional y que ciertos núcleos familiares que prefieren gatos podrían tener hijos con requerimientos afectivos previos. Asimismo, indican que la toxoplasmosis, común en estos animales, puede alterar el comportamiento de los menores. 

La convivencia con felinos durante la infancia se vinculó a una mayor probabilidad de sufrir trastornos emocionales.

Asimismo, la persistencia en el trato con animales de talla pequeña resulta fundamental. Los infantes que convivieron con ellos de forma permanente mostraron una mayor capacidad de gestión emocional, compromiso y sensibilidad. Este hallazgo respalda la noción de que no basta con una exposición puntual: la relación cotidiana y sólida es la que produce tales ventajas durante la niñez.

Para terminar, la convivencia con animales domésticos puede ofrecer beneficios importantes para el crecimiento afectivo de los menores., si bien estas están sujetas a la especie animal, la edad del infante y el modo en que se desarrolla el vínculo sentimental. A pesar de que ciertas mascotas como gatos podrían exigir cuidados especiales, otros amigos diminutos tales como hámsteres, peces o tortugas brindan una interacción protegida y permanente que fortalece el bienestar psicológico de los niños. 

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