Yasmina Domínguez, veterinaria: “Para muchos perros, los abrigos sí son necesarios, especialmente para los de pelo corto o pequeños”
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La presidenta del Colegio de Veterinarios de Almería explica cuándo proteger del frío a los animales es una cuestión de bienestar y cuándo, en cambio, puede convertirse en una forma innecesaria de humanizarlos

Abrigar a cierto tipo de perros en invierno es más necesario de lo que se piensa

Cada invierno se repite la misma escena en los parques y calles españolas: perros con abrigos, impermeables o sudaderas caminando junto a sus dueños mientras el frío aprieta. Mientras que para algunos es una muestra de cuidado y protección, para otros, en cambio, es una forma de humanizar en exceso a los animales. Sin embargo, Yasmina Domínguez, presidenta del Colegio de Veterinarios de Almería y consejera de animales de compañía en el Consejo General, cree que el debate no debería centrarse tanto en la estética como en las necesidades reales del animal.
“El uso de abrigos genera muchas discusiones, pero hay casos en los que sí son necesarios”, explica en una entrevista para Guyana Guardian. Según detalla, no todos los perros toleran el frío de la misma manera porque influye mucho el tamaño, el tipo de pelo o el entorno en el que viven. Por eso, este tipo de prendas, “son necesarias en perros de pelo corto, pequeños o que viven en casas muy calefactadas y salen de golpe al frío”, señala.
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Los ambientes excesivamente cálidos pueden generar un problema de contraste
El problema, explica, no es tanto la temperatura exterior como el contraste térmico que sufren algunos animales domésticos. Muchos perros pasan el día dentro de casa, en ambientes con calefacción, mantas o incluso suelo radiante y, cuando salen a la calle en invierno, el cambio brusco de temperatura puede afectarles más de lo que muchos propietarios imaginan.

En esos casos, un abrigo puede ser una solución sencilla para evitar que el animal pase frío o se quede entumecido durante el paseo. “Hay perros que se ven claramente incómodos en la calle, que apenas pueden caminar del frío. Cuando se les pone un abrigo, el animal va mucho más a gusto”, explica la veterinaria.
Sin embargo, Domínguez advierte de que no todos los perros necesitan ir abrigados y que, en algunos casos, hacerlo de forma sistemática incluso puede ser innecesario. “No tiene sentido abrigar a un labrador con lana”, señala, pues en razas con un manto espeso o adaptadas a climas fríos, la propia naturaleza del animal ya cumple esa función protectora.
Un animal que vive en casa con calefacción no desarrolla las mismas defensas frente al frío que uno que vive en condiciones naturales
Además, recuerda que el pelo de los animales no siempre actúa como una barrera térmica perfecta, especialmente en perros que viven en entornos domésticos. A lo largo del tiempo, su organismo se adapta a las condiciones en las que viven, lo que puede llegar a modificar hasta el grosor del pelo o la grasa de la piel. “Un animal que vive en casa con calefacción no desarrolla las mismas defensas frente al frío que uno que vive en condiciones naturales”, explica.
Por eso, para tomar una decisión u otra, más que seguir una regla general, la veterinaria recomienda observar el comportamiento del propio animal, pues los perros, igual que las personas, muestran señales claras cuando están incómodos o tienen frío: temblores, rigidez al caminar o una actitud más retraída durante el paseo.

Eso sí, si se decide utilizar abrigo, también hay que hacerlo correctamente. Domínguez insiste en que el animal nunca debe llevarlo dentro de casa, donde el ambiente suele ser más cálido, y recuerda que la prioridad no es solo proteger del frío, sino respetar el bienestar del perro. “Siempre deben ser prendas cómodas y, si es posible, fabricadas con tejidos naturales”, recomienda.
La clave, insiste, está en no confundir cuidado con humanización, porque proteger a un perro del frío puede ser una medida de bienestar perfectamente razonable, pero disfrazarlo o utilizar ropa solo por motivos estéticos puede acabar alejándose de lo que realmente necesita el animal.
