“Fumar cerca de un animal es como fumar cerca de un niño”: neoplasias, hinchazón bronquial, cuadros alérgicos… de esta manera daña el humo del tabaco a los perros y gatos
Tabaco y mascotas
Estar expuesto al humo del tabaco se asocia directamente con la aparición de neoplasias nasales en perros, con el linfoma en caninos y felinos, además del carcinoma oral de células escamosas en los gatos.
Cualquier peligro se agrava en los canes de corta edad, puesto que su organismo dispone de menos recursos para desintoxicarse y se muestran sumamente vulnerables a los componentes perjudiciales del tabaco.

“Fumar cerca de un animal es como fumar cerca de un niño”: enfermedades oncológicas, dolencias bronquiales, reacciones de alergia… De este modo influye el humo del ambiente en perros y gatos.

En la actualidad nadie pone en duda los peligros de fumar, incluso tratándose del tabaquismo pasivo. Los espacios donde el consumo de tabaco está permitido se han restringido notablemente a ciertos puntos exteriores y al entorno íntimo de la vivienda. Es justamente en esos ámbitos privados donde los componentes tóxicos de la nicotina pueden estar dañando de forma severa la salud de los animales que habitan con fumadores.
Las amenazas son tan considerables que el veterinario y perito veterinario Andrés Santiago se anima a equipararlas con las que afectan a los niños al exponerse tanto al humo directo como al de segunda o tercera mano (los residuos que persisten en el ambiente, la piel, la vestimenta y los objetos): “Fumar cerca de un animal es como fumar cerca de un niño”, sostiene.
Fumar en la proximidad de un animal es equiparable a fumar cerca de un pequeño.

Anualmente, 50.000 individuos fallecen de forma anticipada en España debido al tabaquismo, el cual origina directamente 29 patologías, incluyendo 10 variedades de cáncer. Se trata de datos del Ministerio de Sanidad y Consumo, que advierte que por cada millar de decesos en España, 151 se atribuyen específicamente al consumo de tabaco. No obstante, ¿de qué manera afecta a la salud de los animales convivir con un fumador?
Trastornos pulmonares, cutáneos, de inmunidad…
La inhalación de tabaco influye de manera directa en la condición pulmonar. “Irrita las vías respiratorias: en gatos empeora muchísimo el asma felina; a los perros les produce una bronquitis crónica que después tendremos que tratar toda su vida…”, indica el veterinario. Este hecho cobra gran importancia en los gatos, “porque ellos se acicalan lamiéndose y, por tanto, ingiriendo directamente la acumulación de todos esos residuos que se quedan en su manto”.
Sin embargo, existen diversas variedades caninas que podrían sufrir complicaciones graves debido a la exposición al humo de segunda mano. “En general, todas las braquicéfalas, como los bulldog francés o inglés, los carlinos, los boxers… ya que tienen las vías aéreas comprometidas, por lo que les afectará más”.
Causa molestias en el sistema respiratorio: intensifica notablemente el asma felina en los gatos; en los perros desencadena una bronquitis crónica.
De igual modo, en los ámbitos dermatológico e inmunitario, el humo del cigarrillo agrava las patologías previas, tales como alergias o trastornos cutáneos. Estas amenazas se elevan en los perros jóvenes, puesto que cuentan con una aptitud reducida para desintoxicar su cuerpo “y serán especialmente sensibles a las toxinas del tabaco”, subraya Andrés Santiago (@andres.fitvet, en Instagram).
Además de estos inconvenientes fundamentales, no se debe ignorar el serio riesgo derivado de una ingesta fortuita de colillas que se encuentren, por ejemplo, en un cenicero. “La intoxicación por nicotina puede ser súper grave. Va a provocar vómitos, taquicardia, temblores. Y si son muchas colillas, el riesgo es realmente importante”, advierte.
Mayor probabilidad de padecer cáncer, tal como sucede en los humanos
Existen diversos tumores estrechamente vinculados al consumo de cigarrillos en los seres humanos. El de pulmón destaca entre ellos (si bien no todos los pacientes han tenido el hábito de fumar). ¿Resulta habitual esta misma patología pulmonar en los animales de compañía que conviven con el humo ambiental? Hoy en día, basándose en las investigaciones existentes, no existe una certeza absoluta. “Un estudio de casos-control que involucraba perros con tumores pulmonares de dos hospitales veterinarios mostró sólo una débil relación entre vivir con un fumador y el desarrollo de cáncer, y el riesgo no se incrementaba con un índice de exposición al humo mayor”, comenta Lluís Benítez, especialista en oncología animal del Hospital Veterinari Montjuïc de Barcelona.
Dichos resultados aparecen validados en un estudio posterior que no detectó relación alguna entre el tabaquismo pasivo y el tumor pulmonar primario en perros, “por lo que a fecha de hoy no podemos decir claramente que exista ese nexo”.
Los elementos que contiene el humo del tabaco se acumulan en el pelaje de los animales de compañía, quienes, al limpiarse y lamerse, los tragan facilitando su entrada en los tejidos.
No obstante, esto no ocurre en otras variantes de la enfermedad. De tal forma, el contacto con el humo del tabaco posee un vínculo estrecho con las neoplasias nasales en canes, con el linfoma en perros y gatos, y con el carcinoma de células escamosas oral en felinos. Las estirpes perrunas de hocico largo (dolicocéfalas), como galgos, collies, setters, teckels o pastores, resultan bastante más propensas a estos tumores de la nariz. Se calcula que presentan entre 2 y 2,4 veces más riesgo de desarrollar cáncer nasal. Según comenta el oncólogo veterinario, “la explicación fisiológica se basa en que, al presentar mayor longitud nasal, la complejidad de la región de los cornetes turbinados incrementa las turbulencias del flujo aéreo de entrada y proporciona una superficie abundante para el depósito y la absorción de las partículas cancerígenas inhaladas”. En cambio, en las razas braquicéfalas y mesocéfelas (de nariz corta o media), al disponer de una superficie de contacto inferior, las opciones de asimilación y depósito son significativamente menores, lo que genera una acción defensiva frente al humo del tabaco.
Al tratar los linfomas en perros y gatos junto al carcinoma oral de células escamosas felino, conviene recordar que la acción de lamerse o el comportamiento de limpieza entre mascotas “suele ser la principal vía de entrada de partículas oncogénicas del tabaco en el cuerpo de los animales”, indica Lluís Benítez. “Las partículas presentes en el humo del tabaco se depositan en el pelo de nuestras mascotas y estos, cuando se acicalan y se lamen, las ingieren y penetran en los tejidos o en el torrente sanguíneo”, agrega.

Abordar una neoplasia animal por exposición al humo ambiental
De manera similar a lo que sucede en la oncología humana, el manejo y las expectativas de los animales con cáncer por tabaquismo pasivo estarán sujetos al tipo de masa, el nivel clínico y el momento del hallazgo. En las neoplasias nasales, si se localizan en una fase muy temprana, la terapia recomendada es la radioterapia, que “puede ofrecer un control local a muy largo plazo, aunque la curación es difícil”, apunta el oncólogo veterinario. Si el paciente se encuentra en una etapa muy progresiva, se podría emplear quimioterapia o radioterapia paliativa, “pero la supervivencia es de pocos meses”.
Respecto a los linfomas, existen variedades que podrían no ser intervenidas y brindan una supervivencia de varios años, aunque otros presentan una gran agresividad. “El linfoma canino más frecuente, el de células grandes de alto grado de linfocitos B, tiene una expectativa de vida de 1 año con quimioterapia. El mismo linfoma, pero en felinos, de unos 6-12 meses con tratamiento”, asegura el experto.
Por último, el carcinoma de células escamosas oral felino puede alcanzar la curación si el tumor presenta un tamaño reducido, no es invasivo ni metastásico, empleando una mezcla de cirugía maxilofacial y radioterapia. Sin embargo, si la patología se halla muy evolucionada y no admite intervención, la reacción a la quimioterapia resulta prácticamente nula “y las opciones son pocas”.
¿Influye el humo del tabaco en la conducta de los animales?
Si bien a veces se ha indicado que las mascotas sometidas al humo de los cigarrillos presentan asimismo alteraciones en su conducta, actualmente “no hay evidencia clara de este efecto sobre perros y gatos”, según afirma Jaume Fatjó, experto veterinario en etología clínica del Hospital Veterinari Montjuïc de Barcelona.
Un estudio reciente analizó a 304 canes que habitaban con propietarios fumadores y no fumadores. La finalidad consistía en estudiar las probables variaciones de conducta vinculadas a la exposición indirecta al tabaco. Los resultados evidenciaron modificaciones en seis características de comportamiento fundamentales. Aquellos ejemplares en contacto con el humo del cigarrillo manifestaron mayor temor, una actividad reducida, un incremento de la agresividad ante humanos y otros seres vivos, dificultades en el aprendizaje y niveles superiores de ansiedad. Estos hallazgos se obtuvieron al contrastarlos con los perros que residían en hogares libres de humo.
Sin embargo, Jaume Fatjó sostiene que es preciso analizar este trabajo con prudencia, puesto que, en su opinión, la indagación no regula adecuadamente variables de confusión como los hábitos diarios, que podrían resultar decisivos en las conclusiones. “No está claro si estas diferencias se deben al efecto directo de las sustancias inhaladas o a diferencias en otros hábitos de vida saludable que pueden existir entre personas fumadoras y no fumadoras, y que podrían afectar al bienestar y la calidad de vida del animal”, puntualiza.
De cualquier manera, e incluso limitándonos exclusivamente al riesgo sanitario de los animales que habitan con fumadores, el objetivo primordial tendría que ser resguardarlos plenamente y eludir futuras dificultades. Estas son las sugerencias de Andrés Santiago para conseguirlo: “Nunca fumes en espacios cerrados cerca de tus animales o donde después vayan a estar ellos. Nunca dejes colillas por ahí; si no, hay riesgo de que se las coman. Lávate las manos antes de jugar con ellos; piensa que muchas veces juegan a lamernos o mordisquearnos las manos, y ventila bien la vivienda a diario”.


