Ignacio Corcuera: "En el Dakar compito contra mí mismo"
El aventurero bilbaíno tratará de completar en solitario la prueba más dura del mundo, que se celebra del del 1 al 15 de enero en Sudamérica

Ignacio Corcuera "Livingstone" en el todoterreno con el que participa en el Dakar

A Ignacio Corcuera  (Bilbao, 1963) le apodan "Livingstone". Ama Ãfrica y ha recorrido con un todoterreno buena parte del continente. Y no se cansa, siempre vuelve. Empezó con estas máquinas en la Transespaña, y también participó en la Vuelta a España en todoterreno. Pero la penÃnsula pronto se le quedó pequeña. Entonces decidió buscar aventuras en Ãfrica, donde ha competido en Túnez en la modalidad “Rosa de los Vientos", que consiste en localizar los cuatro puntos cardinales, en Senegal,  Libia, Mauritania, ha completado la Transafricana, que va de ParÃs a Dakar y ha terminado el rally de los Faraones en Egipto, la segunda prueba más dura del mundo. Ahora quiere completar el Dakar, el raid  más exigente del planeta, que se correrá del 1 al 15 de enero en Sudamérica. Será el único vasco en hacerlo. Y solo, sin copiloto.
Empezó hace 14 años en esto y, por fin, va a correr el Dakar, ¿es el cénit de su carrera?
SÃ, porque es la Fórmula uno del todoterreno. De hecho, esta competición, junto con el Tour, es la competición por etapas más seguida del mundo y tiene una gran repercusión en todos los medios. Además, es sin duda la carrera más dura que hay, tanto cuando tenÃa el escenario en Ãfrica como ahora que está en América. Solamente los mejores coches y los mejores pilotos son capaces de terminar. Lo que quiero es demostrarme es que soy capaz de acabar una carrera como ésta y entrar a formar parte de la leyenda del Dakar.
¿Por qué compite solo?
Primero, porque soy de Bilbao (risas). Lo hago por añadirle más dificultad, lo que en el circo se llama el “más difÃcil todavÃa". Es duro porque mientras conduces tienes que orientarte, navegar, ir leyendo, controlando el GPS y luego, ante cualquier circunstancia que surja, estás solo para abordarla. Desde cambiar una rueda hasta salir de un atasco en la arena. Para mà es una filosofÃa: un hombre, una máquina. En el Dakar no voy buscando una posición o un crono, compito contra mà mismo para demostrarme que soy capaz de superar esta prueba. Mi objetivo es terminar.
Tantas horas solo en el coche, en medio de parajes inhóspitos, ¿permiten la relajación?
No, todas las horas que conduces hay que estar en constante concentración: cualquier despiste puede ser terrible. Son muchos los sueños y las ilusiones que hay en este proyecto como para tirarlo por un error de conducción o en un despiste.
¿Y cómo es la preparación especÃfica para el Dakar?
La primera preparación es la mecánica: el coche tiene que estar como si saliese de fábrica y apto para superar todas las dificultades que se puedan encontrar. En nuestro coche se ha suprimido toda la electrónica y todo lo que pueda estropearse fácilmente para que sea un vehÃculo fiable. Luego está la preparación del piloto, que se divide en fÃsica y psÃquica. La primera está encaminada a la resistencia, donde se trabaja especialmente el cuello y la espalda, no hay que olvidar que son muchas horas de traquetreos, saltos y movimientos. Y luego está la preparación mental, la más importante. Hay que reforzar la voluntad, la herramienta más importante para superar todo. Se trabaja la resistencia al sueño, pasando de un sueño monofásico, tradicional, a uno polifásico, en el que duermes cuando puedes. El sueño se va alternando con la vigilia todo el dÃa.Â
¿Y en cuanto a la nutición?
La hidratación y la nutrición son vitales porque se hace mucho esfuerzo y se suda mucho. En el Dakar, que coincide con el verano austral, estaremos a cuarenta grados fuera del todoterreno y a unos diez más dentro de él. No podemos tener digestiones pesadas ni comidas que produzcan somnolencia. Por otro lado, intentaré llegar al Dakar con dos o tres kilos de más porque siempre se pierde peso a lo largo de la prueba.
¿Cuál es la parte que más teme de este Dakar?
En los dakares africanos y sudamericanos siempre hay una piedra de toque que es el desierto. En Ãfrica, las llanuras de piedras y rocas de Marruecos calibraban el poder de la máquina, pero era en  Mauritania donde se veÃa quién era un buen piloto. Ahora en Sudamérica hay dos desiertos fundamentales. Primero, el de Atacama, entre Argentina y Chile, que es el más árido y seco del planeta. Ahà encontraremos dunas de hasta dos y tres kilómetros. Y luego hay otro en Perú que es muy desconocido. Esta etapa está hacia el final de la prueba asà que el que llegue ahà con las fuerzas justas no lo pasará.
De todos tus viajes y aventuras, ¿con que imagen o paisaje te quedas?
Es difÃcil decantarse por uno. Cada paÃs, cada región y cada estación tienen su encanto. Eso sÃ, el Sáhara posee rincones espectaculares. Por eso todos los que hemos viajado a Ãfrica hemos regresado más veces, es lo que se denomina la “llamada de Ãfrica". Además, siempre que volvemos llevamos ayuda humanitaria y, sobre todo, material sanitario para que la gente de esos lugares, que es maravillosa, pueda combatir las enfermedades que hay allÃ. Otra cosa que he visto a bordo del todoterreno es cómo algunos lugares que he recorrido han cambiado con los años. Paisajes que hace tiempo eran inhóspidos y paradisiacos han dejado de serlo para dar paso a un turismo de masas poco sostenible. La pérdida de esos espacios naturales tan sobrecogedores es una pena. Hay que protegerlos.

