Puertas de coche escamoteables, una rareza que no llegó a triunfar
Curiosidades
El diseño disruptivo de los años 1980 dio lugar a un tipo de puertas que daba un toque futurista a los vehículos

El BMW Z1 es uno de los modelos diseñados con puertas deslizables

El diseño de un coche puede ser un aspecto determinante en su éxito o fracaso en el mercado. La estética de un modelo puede evocar emociones, despertar el interés del público y, en última instancia, influir en la decisión de compra. La fisonomía de un automóvil también es un reflejo de su época y de la evolución constante del diseño a lo largo del tiempo.
En los años 1960 y 1970 la industria automotriz norteamericana puso de moda las berlinas de más de 5 metros de largo. La bonanza económica de la época quedaba reflejaba en estos grandes coches que recorrían cientos de kilómetros por las incipientes autopistas estadounidenses mientras consumían cantidades ingentes de combustible. Nada que ver con los tiempos actuales en los que los utilitarios de bajo consumo tienen un importante nicho de mercado.

Una de las mayores rarezas en esos tiempos de excesos de todo tipo fue el diseño de puertas deslizables que adornaron algunos modelos de automóviles de la década de los 80. Inspirados en el icónico Panthermobile, el coche de la Pantera Rosa, esos modelos desafiaron las convenciones de diseño automotriz de la época y se convirtieron en un símbolo de la audacia y la innovación que caracterizaba a esa década.
El BMW Z1, de 1989, es uno de esos modelos que contaba con puertas escamoteables. También las tenía el Lincoln Continental MK VIII, aunque en su caso se trata de un prototipo que no llegó a comercializarse. Fue subastado en 2007 por 19.000 dólares (unos 18.100 euros al cambio actual). Ambos coches tenían unas puertas deslizantes que cuando se abrían se escondían bajo su propia estructura en lugar de equipar puertas convencionales como la mayoría de automóviles de serie.
Las puertas deslizables se esconden en la estructura del coche cuando se abren
Este diseño tan atrevido permitía entrar y salir del habitáculo del coche con toda comodidad al eliminar el obstáculo que supone una puerta convencional que se abre hacia los lados. Además, estas puertas proporcionaban un toque futurista a la experiencia de conducción, convirtiendo cada entrada y salida del vehículo en un evento único.
Para darle un toque aún más vanguardista a la experiencia de viajar en estos automóviles, las puertas deslizantes de aquellos modelos se diseñaron de tal manera que no contaban con manetas exteriores convencionales. En lugar de ello, se accionaban de forma ingeniosa mediante un interruptor ubicado en el interior del vehículo. Para entrar era necesario abrir las puertas con un control remoto.
Las puertas que se abren hacia arriba no son habituales, pero han tenido más éxito que las deslizables

Este diseño tan atrevido obligaba a recolocar los botones para acceder a ciertas funciones que por norma general se colocan en las puertas. Por ejemplo, el sistema de cierre centralizado se trasladó al portón trasero de esos coches y el pestillo para abrir manualmente las puertas estaba ubicado junto al pedalier.
Pocos más fabricantes copiaron un diseño que si bien resultaba muy espectacular desde el punto de vista estético conllevaba un desembolso económico importante dada la complejidad del sistema. Más éxito tuvieron en cambio las puertas denominadas ala de mariposa y ala de gaviota que se abre hacia arriba que incorporan algunos modelos de corte deportivo.

Con menor frecuencia algunos modelos están diseñados con puertas tipo suicida. A estas puertas se las denomina así porque son de apertura inversa, es decir, las bisagras están en la parte trasera de la puerta. El Mazda MX-30 es uno de esos coches que facilitan el acceso al habitáculo a través de puertas tipo suicida.

