DGT

La DGT muestra cómo aumenta la distancia de frenado cuando el pavimento pasa de seco a mojado

Seguridad vial

En condiciones de lluvia, la visibilidad de los conductores se reduce y la velocidad de circulación es determinante

¿Cuántas vidas se salvarían en la carretera si todos los coches equiparan ayudas a la conducción?

Si el agua se acumula en la calzada, existe peligro de que tu vehículo se deslice.

Si el agua se acumula en la calzada, existe peligro de que tu vehículo se deslice.

Andrei Kuzniatsou

En un mes en que las tormentas y las lluvias torrenciales se han dejado sentir a lo largo y ancho de la geografía española, la naturaleza ha demostrado una vez más cuán grande es su fuerza. Ver imágenes de coches anegados en los sótanos o arrastrados por la corriente es algo habitual durante estos episodios. Sin embargo, existen circunstancias que, aunque menos extremas, pueden provocar mayores perjuicios de no tomar las precauciones pertinentes a la hora de circular en coche o en moto con lluvia.

La lluvia es el fenómeno atmosférico más frecuente y también el que más problemas de circulación produce. Según la Dirección General de Tráfico (DGT), a lo largo de 2021 se produjeron 2.228 siniestros con perjudicados, en los cuales la lluvia tuvo algo que ver, de los cuales 65 fueron víctimas mortales. La menor adherencia de los neumáticos al asfalto es el motivo principal por el que la distancia de frenado de los vehículos se incrementa en estas condiciones.

Distancias de reacción, frenado y parada

La distancia de parada son los metros que recorre tu coche desde el momento en que el conductor percibe un peligro o un obstáculo hasta que el vehículo finalmente se detiene. Esta distancia de detención se compone de la distancia de reacción y de la distancia de frenado, es decir, el trayecto que el vehículo recorre en los momentos inmediatamente anterior y posterior al pisar el freno.

El pavimento mojado es un condicionante significativa, pues debido a la menor adherencia de los neumáticos, los vehículos necesitan un mayor número de metros para detenerse a tiempo que, en condiciones normales, con el suelo seco. La distancia de frenado se incrementa, sobre todo, en los minutos iniciales de la lluvia, cuando caen las primeras gotas y se mezclan con el polvo y la grasa del asfalto, que lo hacen más resbaladizo.

En situaciones de lluvia abundante, el agua tenderá a acumularse en la calzada, con lo que nuestro vehículo puede perder más adherencia e incluso deslizarse, y la humedad podría afectar también al funcionamiento de las pastillas de freno.

La velocidad, determinante

A mayor velocidad, los vehículos precisan una mayor distancia de frenado. Este factor, junto con el estado de la carretera, es también determinante para la duración de la distancia de parada. Suponiendo que la distancia de reacción se mantiene estable:

1

Un vehículo que circula a 50 km/h por una calzada seca necesita 25 metros para detenerse, mientras que otro que circula a la misma velocidad en pavimento mojado, se parará 29 metros más hacia adelante.

2

A 90 km/h, un coche en una carretera seca necesita 61 metros para frenar, frente a los 71 en caso de una calzada mojada.

3

Los coches que circulan a 120 km/h por pavimento seco requieren una distancia de parada de 98 metros. Si el asfalto de la autovía está mojado, el conductor se detendrá 116 metros después de decidir que pisará el freno.

Etiquetas