“Tendría que haber más ornitólogos en la política, son generosos y poco interesados”
Entrevista a Antonio Cerrillo
El periodista repasa en su último libro la vida del naturalista Jordi Sargatal y los grandes problemas ambientales de Catalunya

El periodista de 'Guyana Guardian', Antonio Cerrillo

Parece que estuviera escrito que las vidas de Jordi Sargatal -ornitólogo, naturalista y, desde el 2024, secretario de transición ecológica de la Generalitat- y del periodista Antonio Cerrillo acabarían cruzándose. Sargatal se convirtió en 1983 en el primer director del Parc Natural dels Aiguamolls de l’Empordà y Cerrillo, ese mismo año, empezó a colaborar con Guyana Guardian. Años después, y tras una primera entrevista, ya no se perderían la pista. Algunas de sus conversaciones ven ahora la luz en forma de libro: Jordi Sargatal, l’home que seguia els ocells (Ed. Icaria).
Si tuviera que definir a Sargatal en dos palabras, ¿cuáles serían?
Radicalmente moderado. En un país que está acostumbrado a las trincheras y la polarización, él es un personaje muy singular, de ahí que me interesara siempre hablar con él. Representa la idea de conciliar las posiciones de una manera muy vehemente. Sargatal ha sido llamado en muchísimas ocasiones, desde sectores muy diversos, cuando ha habido un conflicto ambiental para actuar como mediador. Me interesó mucho de él lo que podría llamarse su teoría de las tres horas en una mediación: la primera la dedicas a pelearte, la segunda a alcanzar un acuerdo y la tercera a entablar una amistad.
En un país acostumbrado a las trincheras y la polarización, Sargatal es un personaje singular”
¿Le ha preguntado alguna vez si ya ha encontrado la cigüeña que buscaba tras el nacimiento de su hermano?
Es una anécdota divertida. En el libro explico que cuando él tenía seis años y nació su hermano en la clínica Santa Creu de Figueres, sus padres le dijeron que al bebé lo había traído una cigüeña. De ahí que estuviera horas en el patio del hospital buscándola. Los padres se preocuparon mucho por él porque lo perdieron de vista. En ese momento no tuvo éxito, aunque sí a lo largo de su trayectoria, consiguiendo identificar todas las especies de cigüeñas que existen. Para ello ha ido a todas partes, incluso a Camboya. No encontró a la que había traído a su hermano al mundo, pero sí al resto.
Él se hizo un nombre ya de joven, cuando con solo 19 años se puso delante de las máquinas para frenar uno de los proyectos de urbanización más importantes de la década de los años 70.
Sí, de joven iba mucho a los aiguamolls de l’Empordà a contemplar las aves. De repente, un buen día se encontró con unas máquinas que pretendían construir ahí la urbanización de Port Llevant. Extrañado, acudió al delegado del Icona [el que fuera organismo administrativo del Estado para la preservación y el estudio de los espacios naturales] para decirle que cómo podía ser que hicieran eso, que acabarían con las aves. Este le dijo que las cosas eran así, que era imposible parar algo que tenía una legalidad muy consolidada.

¿Y qué hizo entonces?
A pesar de su juventud, encabezó una movilización con otros muchos jóvenes y empezó a educarles en la importancia de las aves. A la vez, trazó alianzas con políticos en una época, la de la transición, donde había una gran ebullición de ideas y confluía el proteccionismo ambiental con el ansia de romper con el franquismo y la dictadura. Había familias políticas que lo de las aves lo usaban como una excusa para acabar con el régimen. Al final, encontró un agujero legal en las propias leyes franquistas, que hablaban de parajes pintorescos y dejaban la puerta abierta a que pasaran a ser parque natural. Consiguió convencer al Gobierno de la Generalitat, con Narcís Serra como hombre fuerte.
De esa victoria vendría, años más tarde, la creación en ese mismo lugar del Parc Natural dels Aiguamolls de l’Empordà.
Lo más curioso es que aquel joven que protestaba con la pancarta en la mano se convirtiera en el primer director del parque.
Él acuñó el concepto de seducción ambiental.
Se trata de una filosofía de vida, una necesidad de educar a las distintas generaciones para que respeten la naturaleza.
El pacto entre Revolta Pagesa y la Generalitat es de los más lamentables que he visto”
Fue también uno de los responsables de la reintroducción en Catalunya de especies como la cigüeña o la nutria.
Fue algo muy determinante. Participó en los años 2000, desde la Fundació Territori i Paisatge, en los proyectos de conservación del lince ibérico, uno de los éxitos más impresionantes en el ámbito de la naturaleza que ha habido. Se reintrodujo en Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura, sur de Portugal, incluso en Murcia. Lo lógico es que se hubiera reintroducido también en Catalunya en un contexto de sobrepoblación de conejos. Pero Revolta Pagesa, que se opone a su reintroducción, llegó a un acuerdo con la Administración, uno de los pactos más lamentables que he visto. La revuelta de un grupo de agricultores, armados con tractores, fue capaz de echar para atrás un proyecto legítimo que tiene todo el respaldo democrático. El problema es que el derecho ambiental es muy reciente.
¿Qué quiere decir?
Todos entendemos lo que es el derecho laboral, el urbanístico… pero el ambiental no se entiende, porque es una legislación muy moderna y parece que es muy fácil socavarla. Este derecho se tiene que abrir paso siempre forcejeando y con litigios. La gran suerte que tenemos es que los temas se resuelven gracias a Europa, que siempre nos ha salvado. Gracias a ella, tenemos un país mejor en el campo de los residuos, del agua, de la atmósfera y en la protección de la naturaleza.

Sargatal está a favor de alargar la tercera pista del aeropuerto de El Prat. Dice que la laguna de La Ricarda está muerta ecológicamente. ¿Qué le parece?
Él cree que es posible establecer una compatibilización entre el alargamiento de la pista y la protección de las aves. No ahí mismo, sino compensándolo con la creación de otras zonas húmedas. Lo que yo creo es que ese plan se debe detallar mucho más. Necesitamos que Aena lo concrete más. Por otra parte, sabemos que los agricultores y algunos sectores del Baix Llobregat están en contra de la creación de esas zonas compensatorias, de manera que estamos ante una nueva ecuación que desconocemos cómo se va a resolver.
¿Entiende que un naturalista como él esté de acuerdo en ampliar el aeropuerto? El mismo Sargatal le admite a usted en el libro que hay una contradicción ahí.
Es una respuesta que debería dar él. Es verdad que es más fácil, desde el punto de vista legal, objetivar incumplimientos legales por la desprotección de las aves, porque hay normas ambientales claras. En cambio, no existe una ley que prohíba la ampliación del aeropuerto, entendida como algo que sobrepasa el umbral de emisiones o como un riesgo de generar un cambio climático desproporcionado. Habrá que estar pendiente de si la Administración vuelve a incumplir las normas ambientales, como ya hizo en su momento con la construcción de esa pista.
Cuando el Govern de la Generalitat incumple la ley, no pasa nada”
¿Recuerda algún otro caso de incumplimiento?
Hay uno muy claro y que constituye uno de los récords mundiales de incumplimiento de las normas ambientales. En el 2020, se aprobó en el Parlament de Catalunya la creación de la Agència de la Natura, todavía hoy pendiente. Eso quiere decir que cuando el Govern incumple la ley, no pasa nada.
¿Pensó alguna vez que Sargatal acabaría en política? Pasqual Maragall, en varias ocasiones, lo intentó convencer sin éxito.
Siempre ha sido una figura próxima a los socialistas, aunque creo que no es militante. Con Maragall sintonizó enormemente. No obstante, siempre fue un espíritu muy libre, una persona que ha ejercido la libertad de expresión, algo muy inhabitual en este país. En el oasis catalán que predominaba durante el pujolismo, donde todo eran elogios desmedidos hacia la figura de Pujol y su gestión, Sargatal fue muy crítico. Decía lo que pensaba en un tono radicalmente moderado. Tendría que haber más ornitólogos en política.
¿Por qué?
Yo de aves sé poco, pero en cambio he encontrado durante mi trayectoria profesional muchísimos ornitólogos muy interesantes y he aprendido de ellos. Realmente tienen una visión de las cosas mucho menos interesada y más generosa. Hay muchas organizaciones de ornitólogos a las que habría que hacerles un gran homenaje. En el libro hablo de los pocos que han entrado en política, y debería haber más. Aportan una visión muy diferente. Al final, son los que han empujado el derecho ambiental para proteger la naturaleza y las aves. Sus definiciones científicas para defender a las aves han servido a Europa para generar un cuerpo doctrinal sobre el que basar la protección de los espacios naturales. No son personas que estén obsesionadas solo con el canto de las aves o la belleza de su plumaje, sino que defienden un ecosistema. Al final, me interesan más los ornitólogos que las aves [risas].