La Confederación alerta sobre un incremento de la contaminación en la cuenca del Ebro, atribuido al uso de glifosato.
El estado de los ríos
Más de la mitad de las muestras analizadas dieron positivo para tres de los pesticidas más habituales.
La Confederación impulsa una reducción en el uso de pesticidas en las comunidades de regantes, de acuerdo con Ecologistas en Acción.

Río Ebro cerca de la desembocadura

Un informe de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), entidad encargada de la planificación y administración del agua en la cuenca, ha sido emitido para advertir a las empresas distribuidoras y a las comunidades autónomas sobre la alta contaminación en los ríos de su jurisdicción, atribuida al uso cada vez mayor de herbicidas.
El informe, publicado hoy, subraya especialmente la considerable repercusión que está teniendo la utilización del glifosato, un herbicida de amplio espectro empleado en la agricultura intensiva para erradicar la maleza, junto con su compuesto de descomposición (el ácido aminometilfosfónico, conocido por sus siglas en inglés como AMPA).
Según el informe, las concentraciones de estas sustancias detectadas en 2024 exceden los límites establecidos en el real decreto 3/2023, que aborda la calidad del agua potable, “y no de modo puntual, sino continuado a lo largo de los meses como se ha constatado”.
“Esta situación obliga a alertar a los abastecimientos individuales afectados y a las autoridades competentes de las comunidades autónomas, para su conocimiento y la adopción de medidas correspondientes”, añade el informe.
Por lo tanto, es crucial que la baja calidad del agua cruda en los ríos reciba un tratamiento adecuado para impedir que llegue al abastecimiento de los hogares.
El documento detalla las conclusiones alcanzadas por la red de vigilancia de pesticidas, la cual monitorea las secciones fluviales que reciben las aguas de retorno de las áreas de cultivo más importantes, previo a su confluencia con el cauce principal, aunque también se han fijado ciertos puntos de control en el propio río Ebro.
Se recolectaron 350 muestras en 39 ubicaciones de la red de monitoreo, examinando 52 pesticidas diferentes, lo que resultó en un total de 17.200 análisis.
Dos sustancias en particular, el glifosato y su derivado de descomposición
El reporte determina que los niveles de glifosato y sus compuestos derivados “son muy superiores a las del resto de plaguicidas, incluso del orden de 1.000 a 1, lo que puede dar una idea de un uso generalizado de estos dos herbicidas”, prosigue el texto.
El informe indica que tres de estas sustancias se encontraron en más del cincuenta por ciento de los análisis realizados: el herbicida metolacloro (78,6%), el glifosato (76,9%) y su derivado de descomposición (80,0%).
La concentración de pesticidas hallados en una muestra a menudo excede los 500 ng/L, usualmente a causa de las dos sustancias mencionadas previamente. Esto constituye un “salto cualitativo y generalizado”, lo cual requiere llevar a cabo “una vigilancia más atenta en las captaciones de aguas para el consumo humano”.
Excediendo los límites establecidos por la normativa
En el año 2024, la red de control de plaguicidas ha documentado 34 infracciones a la norma de calidad ambiental, calculada como promedio anual. Estas infracciones se atribuyen al glifosato (25 casos), a un compuesto derivado de su degradación (3 casos) y al imidacloprid (6 casos).
En otras áreas de la cuenca, fuera de la red, se han documentado 27 infracciones a la norma de calidad ambiental, calculada como promedio anual, provocadas por el glifosato (25) y su subproducto de descomposición.
Adicionalmente, en dos ubicaciones del río Huerva, se ha excedido el estándar de calidad ambiental, definido como el nivel máximo permitido de cipermetrina.
Seria advertencia
El reporte subraya que “es preciso hacer constar que la normativa de aguas de consumo ha de ser cumplida en el agua del grifo, que lleva un tratamiento previo, y no en las aguas superficiales donde se capta. En todo caso, conviene informar y advertir a los abastecimientos individuales afectados y a las autoridades competentes de las comunidades autónomas, a las que se les ha enviado el citado informe, para su conocimiento y para la adopción de las medidas que correspondan”
En el año 2024, de 351 análisis realizados, 165 arrojaron una concentración combinada de pesticidas que excedía los 500 ng/L, atribuida a los dos componentes mencionados previamente, glifosato y AMPA. Dentro de este grupo, 90 de los análisis registraron niveles superiores a 1000 ng/L.
Denuncia de Ecologistas en Acción
Sugerencias para continuar empleando artículos que actualmente no están autorizados
Al considerar las medidas, el documento sugiere a las “comunidades de regantes la adopción de medidas de uso sostenible de plaguicidas” para eludir o disminuir la polución difusa en las fuentes hídricas, y así mitigar “en lo posible su aplicación en superficies muy permeables y en la zona de servidumbre de 5 metros de las masas de agua superficiales”. Dicha sugerencia abarca una lista de nueve sustancias insecticidas o herbicidas (clorpirifós y p,p’-dicofol, terbutrina, metolacloro, terbutilazina, glifosato y AMPA, oxadiazón e imidacloprid).
Koldo Hernández, experto de Ecologistas en Acción, resalta lo “trágico e irónico” de esta recomendación “pues seis de estas ocho sustancias no están autorizadas para ser empleadas”.
Todo esto indica que la Confederación “parece desconocer este hecho, porque si no, estaría alentando es uso de sustancias prohibidas”.

