Exhibición de las figuras ilustres que han visitado el Jardín Botánico de Blanes.
Botánica
Concluyen las celebraciones por el primer siglo de los jardines de Marimurtra, un espacio que estableció el experto botánico germano Carl Faust.

El Jardí Botànic Marimurtra, localizado en Blanes, ofrece unas vistas asombrosas del mar Mediterráneo.

Durante el ecuador de los años sesenta de la centuria previa, la disponibilidad masiva de vehículos particulares impulsó las excursiones dominicales en el Seat 600 o el 2CV a parajes sumamente concurridos: Sant Miquel del Fai, Montserrat, la Conreria o el Jardín Botánico Marimurtra de Blanes.
Dentro de las memorias más queridas de los alumnos de aquel tiempo, y de promociones siguientes, destacaba la excursión combinada al jardín Marimurtra, con su magnífica muestra de cactus, y al acuario emplazado en el espigón del muelle pesquero, donde habitaban morenas de expresión perturbadora.
Esta zona ajardinada, ubicada precisamente al comienzo de la Costa Brava, ofrece una vista impresionante, en la que una climatología favorable facilita la conservación en el exterior de cactáceas y especies suculentas. Dichas particularidades despertaron el interés de un emprendedor germano de poca edad establecido en Barcelona, Carl Faust.
Carl Faust, el muchacho germano seducido por el Mediterráneo.
Durante su etapa de estudiante en Hadamar, próxima a Frankfurt del Main, sus profesores observaron que poseía una gran inclinación y talento para las ciencias de la naturaleza y, concretamente, la botánica. Debido a motivos familiares su anhelo de cursar una carrera y transformarse en botánico se vio truncado, no obstante, tal como se acostumbra a expresar: su desquite resultaría implacable...
Al igual que muchos otros muchachos de Alemania, experimentó la fascinación por el Mediterráneo, aquel territorio de limoneros florecientes y la Grecia antigua. Se estableció en Barcelona, trabajando para una firma germana, pero pronto inició su propio proyecto empresarial junto a otro colega de su edad, logrando una gran prosperidad. Tras alcanzar la cincuentena, optó por abandonar el mundo mercantil y destinar su importante capital a la adquisición de unas viñas casi descuidadas situadas sobre la cala de Sa Forcanera, la entrada inicial de Blanes, con el fin de edificar su jardín botánico personal. En la actualidad celebramos el centenario de aquel paso y el 150 aniversario del natalicio de Faust.
Sin embargo, Marimurtra representa mucho más que simple botánica y vistas. Durante su centenaria trayectoria, ha sido testigo del paso de una serie de individuos tan diversa como impactante, un auténtico caleidoscopio de personas por el que han circulado figuras cautivadoras que parecen sacadas de una narración de hazañas.

Erik Svenson, el jardinero secundario de Faust, aquel individuo que poseía un conocimiento total sobre los cactus.
Sobresale, por citar un caso, la personalidad del segundo horticultor de Faust, el sueco Erik Svenson, identificado por la traducción al latín de su apelativo, Sventenius, puesto que hasta terminar los años 60 el latín funcionaba como el idioma universal de los expertos en botánica. Durante el ejercicio anterior se publicó un relato de ficción inspirado en su existencia, legado y relaciones sentimentales. Svenson había transitado por Centroeuropa adquiriendo conocimientos sobre los cactus y en Blanes estableció un catálogo primigenio. Logró proteger el paraje al comenzar la Guerra Civil al situar una bandera sueca en el ventanal del domicilio como símbolo de su postura neutral.
Tras pasar un tiempo investigando la vegetación de Montserrat y conviviendo con los monjes, se trasladó a Canarias para establecer el jardín Viera y Clavijo, considerado uno de los más extensos de Europa y el que posee mayor variedad de flora canaria.
Falleció de forma temprana en 1973 y su sepultura se localiza en su jardín, en las proximidades de Las Palmas. En la actualidad lo gestiona un biólogo catalán instruido en Marimurtra, Juli Caujapé, un genetista de notable prestigio a nivel mundial.
Zenon Schreiber: el diseño de rocallas lo impulsó al éxito en Estados Unidos.
Svenson tomó el relevo del suizo Zenon Schreiber, el jardinero inicial empleado por Faust durante la década de los 20. Schreiber diseñó las rocallas localizadas en las proximidades del acceso. Su pericia en este ámbito le permitió alcanzar el éxito en Estados Unidos, país al que se trasladó poco tiempo después de abandonar Blanes.
Proyectó rocallas y jardines asombrosos en Nueva Jersey y Maryland. El presidente Eisenhower le encomendó la elaboración de las áreas verdes en la residencia de Camp David.

Pius Font y los especialistas en botánica desterrados
A través de la entrada del jardín han transitado los más eminentes botánicos, especialmente franceses, suizos y alemanes... Y de los expertos locales cabe resaltar la relación de amistad que Faust entabló con Pius Font i Quer, quien fundó el instituto botánico de Barcelona antes de la guerra civil y ocupó la vicepresidencia de la institución constituida en 1951. Font, el botánico catalán de mayor renombre, padeció represalias en la posguerra, lo cual impidió que se convirtiera en el sucesor de Faust tras su deceso, tal como se había previsto originalmente.
Varios de sus allegados igualmente partieron hacia el destierro, tales como Joan Solé i Pla o Josep Cuatrecasas, quien llegó a ser un experto de renombre internacional en la vegetación de los Andes y terminó desempeñándose como directivo en la fundación Smithsonian de Washington, quizás el organismo científico de mayor relevancia en Estados Unidos.
La correspondencia entre los dos se mantiene guardada y refleja el gran entusiasmo de Faust hacia el ámbito científico. Deseaba convertir su jardín en un espacio de reunión accesible para investigadores de cualquier origen, una “república epicúrea para los biólogos” según expresó en una de sus misivas.
La zona verde posterior a Faust y el Temple, icono del recinto
Cuando Faust murió en 1952, el jardín ya estaba bastante consolidado. Sin embargo, no funcionaba como un imán para el turismo ni estaba disponible para el público masivo como ocurre actualmente, periodo en el que la cantidad de personas supera los 230.000 anuales, llegando desde todos los continentes.
Faust falleció en su vivienda del jardín, una notable construcción de estilo noucentista proyectada por el arquitecto Josep Goday, quien fuera alumno de Puig i Cadafalch y creador asimismo del célebre Templete consagrado a Linneo; pieza que, en realidad, no llegaron a contemplar ni Faust ni Goday, puesto que su finalización ocurrió tras sus respectivos fallecimientos.
Actualmente constituye el icono del recinto, ha aparecido en timbres postales y seduce a miles de turistas cada temporada, sobre todo de origen chino, sin que los empleados del lugar logren comprender con exactitud la razón de ello.

La propuesta de Willy Narberhaus progresa fomentada por el doctor Werner Marten
El concepto primario de Willy Narberhaus experimentó cambios a finales de los años 50 gracias al impulso del doctor Werner Marten.
En realidad, el afianzamiento definitivo del jardín se inicia con el auge del turismo en la década de los 60. La planificación original, obra sobre todo del germano Willy Narberhaus, fue progresando al concluir los años 50 de la mano del doctor Werner Marten y después mediante otro notable jardinero, Martin Günter Emde.

Se trataba de dos directores notables que debieron lidiar igualmente con las consecuencias de dos catástrofes meteorológicas de gran magnitud, desde la perspectiva de las cactáceas, los gélidos inviernos de 1956 y 1985, durante los cuales el espacio verde terminó tapizado por restos vegetales inertes y ennegrecidos.

Martin Günter Emde ejerció como responsable de Marimurtra desde 1973 hasta 1987, situando el recinto en una etapa de notable diversidad vegetal y atractivo estético. Acompañado por el biólogo Ramon Folch, situado a su diestra, analiza los estragos causados por un gélido temporal en enero de 1985. Prácticamente la totalidad de las suculentas, cactus, flora de las Canarias y otras especies desaparecieron.
No obstante, Marimurtra y su diverso equipo logran renacer constantemente. En la actualidad dispone de un equipo de 32 empleados y ha finalizado hace poco su Plan de Colecciones, realizado por el profesor de botánica Josep Antoni Rosselló, otro talento formado en Marimurtra.
Gracias a esta estrategia, se encuentra preparado para obtener la certificación de la BGCI (Botanical Garden Conservation International), organización que agrupa a los centros botánicos más destacados que se esfuerzan por preservar la diversidad biológica, el gran desafío que nos aguarda en el porvenir.
Cristòfol Jordà Sanuy es presidente de la Fundación Carl Faust

