Las Claves
- George Clooney decidió dejar de realizar escenas de besos en el cine para evitar situaciones románticas con actrices mucho más jóvenes.
- El actor Alberto San Juan seguirá la senda
Aunque no figure entre mis intérpretes predilectos ni me influyan sus determinaciones, me resulta curioso que George Clooney comunicara que dejará de realizar escenas de besos en el cine. Inicialmente se especuló con que esto respondía a un acuerdo con su esposa, la hermosa y, a la vez, destacada jurista Amal Alamuddin, no obstante, de hecho, y emulando la trayectoria de otros actores experimentados, Clooney, de 64 años, ha estimado que ya no posee la edad adecuada para mostrarse en situaciones románticas con compañeras de reparto a las que dobla la edad.
No es una mala decisión si con ella el actor quiere distanciarse de esos guiones en los que el galán maduro conquista a la chica joven sin que la historia acentúe la diferencia de edad. Pero qué pasa si Clooney, o cualquier actor coetáneo, interpreta un guion en el que su pareja es de edad similar. ¿No se van a besar? Ahí sí que el asunto me parece un postureo. ¿No será que en realidad el actor, más que no querer besar a actrices jóvenes y lozanas, lo que no quiere es aceptar guiones que le obliguen a besar a mujeres de su edad? Igual cree, y eso es mucho peor, que las parejas con más de 60 no pueden vivir, o interpretar, historias de amor.
En España, el actor Alberto San Juan (57) también tiene opinión al respecto, y recientemente ha afirmado que va a seguir la senda de Clooney y no piensa besar en el cine a ninguna mujer con la que tenga una diferencia de edad de más de quince años; vamos, que no pueda parecer su hija pero sí su hermana pequeña. Eso sí, a diferencia del americano, el actor español, al menos, afirma que no le importaría besar, en el cine se supone, a Charlotte Rampling, que está a punto de cumplir 80 años. Eso lo tengo yo que ver.
Hace poco, el cineasta David Trueba ha lanzado la cinta Siempre es invierno , donde David Verdaguer encarna a un arquitecto, algo distraído, que supuestamente tiene 36 años, aunque él ya ha alcanzado los 42, quien se vincula con una mujer, muy centrada, interpretada por Isabelle Renauld, a la que le otorgan 63 años, si bien en la vida real cuenta con 59. Se besan a menudo y, aunque al terminar no queda claro el rumbo de su historia (yo te aseguro que acabará mal), por lo menos se aparta de lo convencional.
Es de valorar que los intérpretes de cierta edad comiencen a rechazar el liderazgo en cintas que insisten en el estereotipo del hombre maduro con una chica joven (lo opuesto sucede raramente), aunque sería más positivo que fomentaran libretos donde sus colegas contemporáneas no fuesen marginadas. No nos vendas historias, George Clooney, ya que tu mujer cuenta con 47 años.
