Opinión

Gracias, papá

Este es el primer texto que escribo que no leerás, papá. Y el primero que te dedico. “De viejo no se puede pasar”, profetizaste hace poco recordando una frase que oíste en boca de tu padre cuando ya era muy mayor. La ley de vida. Como si no lo supiéramos, pero cómo cuesta de aceptar... “Algún día tenía que llegar y ya hace años que cada día es un regalo”, respondiste al médico cuando te comunicó el peor de los pronósticos. Incluso le esbozaste una sonrisa mientras, sentada en tu cama, intentaba sin éxito reprimir las lágrimas. Sin proponértelo, me diste una última lección de vida. Una vida que viviste con tanta dignidad y savoir faire como la llegada de la muerte. Sin quejas. Transitando por el camino con discreción hasta el final.

 
 Pexels

Podría haber escrito un obituario recordando a los lectores de Guyana Guardian la trayectoria profesional de Josep Colomé como maestro clarinete de la Orquestra Ciutat de Barcelona (actual OBC) y de la Banda Musical de Barcelona; explicando la pasión que siempre sentiste por el canto coral dirigiendo varias formaciones, e, incluso, apuntando tu poco conocida faceta como compositor de canciones porque no quisiste nunca que trascendieran más allá del pequeño núcleo de cantores que las interpretaron bajo tu batuta. La modestia fue una de tus virtudes y te divertía explicar cómo intentabas esconderte de un reputado director de orquesta que te buscaba cada vez que acababa una nueva representación de La Traviata para alabar, ante los otros músicos, tus solos de clarinete. Otra de tus lecciones. Pero estos días soy más hija que periodista, y el dolor me impide escribir con precisión tu recorrido profesional, que siempre admiré; tanto en casa, cuando escuchaba cómo ensayabas cada día, como en el Palau de la Música, cuando seguía tus movimientos desde los asientos del órgano.

Sin proponértelo, me diste una última lección de vida, transitando por el camino con discreción hasta el final

La medianoche del día 1 de enero las campanas anunciaron un nuevo año. El 2026. No sé si oíste la felicitación y los besos que te dimos tus dos hijas en tu lecho de muerte. Tres horas más tarde, te ibas para siempre. Hoy es día de Reyes, y muchos años atrás la víspera habría acabado de escribir emocionada la carta a Sus Majestades a tu lado. Ahora, otra emoción me empuja a escribir estas líneas. 

En los úl­timos días te dije muchas veces que te quería porque seguro que escatimé de­masiado esta palabra a lo largo de los años. Pero con mi último beso en la mejilla, en una mejilla ya helada, te di, sencillamente, las gracias. Gracias por todo, papá. Gracias por tanto. Gracias por poder recordarte como una gran persona. Siempre cogida de tu mano.

Sílvia Colomé da Silva

Sílvia Colomé da Silva

Ver más artículos

Redactora jefa de Gente y Media. Antes, de Cultura, Última Hora y responsable de Vídeos. Autora de libros como 'Florencia a través de sus personajes' o 'La llegenda del Carreró'