Personas, lugares y cosas

CONFUSIÓN VITAL

Las Claves

  • Donald Trump ha capturado a Maduro sin respaldo internacional, centrando también su atención en territorios como Groenlandia y Colombia recientemente.
  • El autor compara la conducta de

Al tiempo que usted, su pariente o yo registrábamos en el listado de metas anuales conceptos ocultos como gimnasio, dieta, inglés o tabaco , Donald Trump señalaba Maduro, Venezuela, Groenlandia o Colombia. Cada individuo ubica sus deseos donde le es posible. Y los de Trump son tan excelsos como su vanidad, tan vastos como su cinismo. Hace cabalmente cinco años su meta de año nuevo fue irrumpir en el Capitolio, y al sexto día de enero ya lo había ejecutado. Ahora con Maduro se ha sobrepasado. Únicamente ha requerido tres.

Aunque la puesta en escena resulte impactante, es alarmante observar cómo una potencia mundial actúa sobre otra nación y captura a su mandatario sin el respaldo de ninguna normativa internacional. Pues hoy esta acción recae sobre Maduro, mañana sobre Petro y después sobre Sánchez, tal como anhela el antiguo torero. Esto se debe a que todos ellos, según una figura tan creíble como Donald Trump, son considerados narcotraficantes. Y en cualquier otro momento, el acusado podría ser usted, o yo, o incluso Hansi Flick.

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Martín Tognola

Trump domina con maestría los ritmos del infoshow internacional. Superpone una información tras otra de forma constante, y de este modo, termina por adormecernos ante tal bombardeo mediático. Se observa a Maduro descendiendo de una aeronave para ingresar agachado en un vehículo de la policía estadounidense, una estampa que merecería protagonizar múltiples capítulos en los anales históricos. Sin embargo, al instante el foco se desplaza hacia Groenlandia. Posteriormente, se menciona a los agentes de inmigración que acabaron con la vida de una mujer estadounidense, mientras Trump afirma que la responsabilidad recae en la víctima por su ideología de izquierda radical. Resulta extraño que no la tacharan además de traficante de drogas. La maquinaria de Trump no detiene su marcha, y produce temor reflexionar que, ante tal acumulación de sucesos, perdemos la facultad de analizar con calma el periodo crucial que atravesamos. Continuamos con nuestra existencia cotidiana, los hábitos diarios, el ejercicio físico, el régimen alimenticio, la ficción preferida o la Supercopa de España, cuya celebración en Arabia ya no genera indignación alguna. Se trata de una insensibilidad suministrada con elevadas proporciones de descaro y frente a una oposición que carece totalmente de estructura.

¿Qué pasaría si, respecto a Trump, nos encontráramos ante un individuo dependiente que se niega a reconocer su propia adicción?

Por motivos de empleo me he encontrado estos días en Madrid, uno de los núcleos mundiales donde con mayor fuerza se ha conmemorado el fin de Maduro, a partir de sus responsables municipales y autonómicos. Madrid posee su Little Caracas. No obstante, hay múltiples Madrid pese a que a veces no se note. Como el que presencié en el patio de butacas del teatro Español, levantado para aplaudir la gran interpretación de Irene Escolar en Personas, lugares y cosas, el montaje que ha vendido todo el aforo desde su debut hace cerca de dos meses, y que termina mañana su ciclo en Madrid. Resultaría triste que no llegara a representarse en Barcelona. Escolar camina por el escenario como si fuera su medio natural, como si la ficción de actuar no fuera con su persona.

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Jordi Évole
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Encarna a una intérprete dependiente de la bebida y los estupefacientes que se resiste a reconocer su dependencia. Al observarla reflexionaba sobre cómo cada persona tiene sus propios vicios, sin que necesariamente se trate de sustancias. Podría tratarse del empleo, del anhelo de éxito, de las plataformas digitales o de la fama. ¿Y si Trump fuera en realidad un dependiente incapaz de admitir su propio trastorno? Enganchado a la egolatría, a la riqueza, al descaro, a los engaños, al dominio del más vigoroso, a la supremacía, al bullying, al mando. Resulta absurdo que este individuo figure entre los líderes con mayor influencia del mundo. Una amenaza. Y lo más grave es que terminemos por normalizarlo. Anticipamos lo que está ocurriendo, efectivamente. Sin embargo, ya se está manifestando de una forma que no deseábamos visualizar. El vehículo se dirige al barranco sin que nadie detenga su marcha. Irene Escolar rechazaba detenerse, optando por el vacío. No obstante, es salvada y termina ingresando en un centro de rehabilitación. Honestamente, pienso que eso es precisamente lo que Donald Trump requiere. Que alguien le comunique “Donald, date cuenta”.

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