Las Claves
- El año 2026 será decisivo para proteger la democracia europea frente a las amenazas expansionistas de líderes como Trump y Putin.
- Europa debe defender su autonomía
Un conocido expresó lo que imagino que sentimos bastantes: “Que el 2026 tenga un poco más de sentido que el 2025 no es pedir demasiado, ¿verdad?”. Y tal parece que es cierto. Aunque el inicio del mandato de Zohran Mamdani al frente de Nueva York trajo un soplo de esperanza, el asalto a Venezuela ha destruido toda apariencia de calma. Esperemos que las midterm detengan las fantasías expansionistas de Trump.
El año 2026 resultará decisivo para determinar si logramos mantener el humanismo, la libertad y la democracia que rigen a gran parte del territorio continental. Trump y Putin aborrecen tales principios, motivo por el cual nos han convertido en su objetivo principal. Debido a esto, Europa enfrenta una exigencia inmensa para derogar las normativas que promueven el cambio ecológico y aquellas que limitan los excesos de las grandes corporaciones tecnológicas. Aparte de los conflictos en el Este o el interés de Trump hacia Groenlandia, proteger la autonomía de Europa ante los magnates digitales, cuyas redes logran influir en el pensamiento y promover la hostilidad, es una cuestión de supervivencia. Durante el 2025 se observó de qué manera facilitaron que los comicios en Polonia y la República Checa fueran obtenidos por aliados encubiertos de Putin y Trump.
Algunos aseguran que la inclinación regulatoria de la UE representa un impedimento para nuestro porvenir. Sin embargo, si no abogamos por directrices que velen por el bienestar colectivo y nuestro destino, estaremos desprotegidos. Por esta razón, la tenacidad de individuos como la vicepresidenta primera de la Comisión, Teresa Ribera, que lidera los expedientes esenciales sobre la transición verde y la soberanía tecnológica, resulta vital. Ante las dudas de la Comisión, la firmeza de Ribera me concede la posibilidad de guardar, aun así, una pizca de optimismo. Hace escasas fechas la española remarcaba de nuevo que Europa necesita permanecer constante definiendo sus propios estándares ( rule maker ) y declinando coacciones originadas en otros territorios ( rule taker ).
Europa necesita evidenciar su aptitud para protegerse ante las agresiones foráneas e interiores.
Durante el 2026 transitaremos por senderos arriesgados: representará el momento en que Europa deba confirmar que constituye una propuesta política con la habilidad de protegerse de las ofensivas exteriores e interiores, y donde los países socios han de cesar en la priorización de sus provechos individuales para entregarse de lleno a una meta compartida. Pese a la etapa convulsa que atravesamos, les deseo un tiempo colmado de bienestar.
