
Los catalanes hacen cosas
En el 2012 el auge independentista empezaba a preocupar en España. En plena campaña para las elecciones al Parlament, el PP optó por mostrar cercanía con los catalanes y rebajar la tensión. A los populares se les ocurrió grabar un vídeo en el que Mariano Rajoy, mientras paseaba, iba ensalzando las pretendidas virtudes del temperamento catalán. “Me gusta Catalunya, me gustan sus gentes, su carácter abierto, su laboriosidad, son emprendedores, hacen cosas, exportan, crean trabajo… la gente cumple. Me gusta Catalunya”. La exposición sonó a perogrullada en medio de la gravedad del conflicto que estaba tomando forma y la frase “los catalanes hacen cosas” se convirtió en motivo de chanza entre los partidarios de la secesión. Sin embargo, al PP no le fue mal en aquellas elecciones. Subió un escaño (obtuvo 19), el mayor número de diputados de su historia en esa comunidad, a solo uno del PSC. La candidata era Alicia Sánchez-Camacho, considerada en aquel momento del ala moderada, cuando aún no se conocían los desmanes de la llamada policía patriótica . El discurso que exhibía Sánchez-Camacho era tan conciliador que un año después presentó una propuesta para contrarrestar el pacto fiscal de Mas. La bautizó “financiación singular”. Se basaba en limitar la solidaridad (la famosa ordinalidad), en reconocer particularidades de la economía catalana y en una agencia tributaria compartida. Los barones del PP lo rechazaron, entre ellos el gallego Alberto Núñez Feijóo, y el dossier se olvidó en un cajón.

Feijóo reunió ayer a sus barones para atarlos en corto y que a ninguno se le ocurra aceptar la financiación acordada por el Gobierno con ERC. El líder del PP insistió en los privilegios a Catalunya para mantener a Sánchez en el poder, pero hizo equilibrios para no ponerse en contra a esa comunidad, su china en el zapato para llegar a la Moncloa. “No estamos contra los catalanes”, aseguró. “Creen que Catalunya es suya, de los separatistas y de Sánchez”, añadió. Mientras Feijóo criticaba el sistema de financiación, algunas organizaciones empresariales catalanas barajan si declararla insuficiente. El mismo empresariado al que Feijóo pidió hace poco que convenciera a Junts de apoyar una moción de censura contra Sánchez. Algunos de los que, según Rajoy, “hacen cosas”.
