
Trump y la lección de Minneapolis.
A raíz de los sucesos transcurridos estas semanas recientes en Minneapolis, señalados por la muerte violenta de dos manifestantes a manos de efectivos federales, la administración de Donald Trump recela de las consecuencias políticas que conlleven las maniobras del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) actualmente.
Diversos acontecimientos recientes, no únicamente en Minnesota sino igualmente en Maine y Washington, así lo confirman. Tras el nombramiento del zar de la frontera, Tom Homan al frente del ICE en Minneapolis, donde reconoció fallos y comunicó una disminución de los efectivos asignados, el Gobierno federal ha comunicado asimismo el repliegue de la patrulla fronteriza en Maine apenas ocho jornadas tras su llegada, lo cual indica que la Casa Blanca ha comprendido que la medida no resultó acertada.
Mientras tanto en la ciudad de Washington, Trump y los miembros republicanos pactaron con los demócratas poco antes de que se realizara un sufragio determinante en el Senado acerca de partidas de presupuesto inéditas, las cuales contemplaban un incremento de fondos para el ICE, medida que generaba rechazo entre legisladores demócratas y ciertos republicanos si sus demandas no eran satisfechas. Finalmente se alcanzó un consenso entre ambos partidos para impedir la clausura parcial del Gobierno durante la última medianoche, facilitando la validación de cinco planes de gasto que representan aproximadamente el 75% del presupuesto federal, además de prorrogar los recursos para el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), vinculado al ICE, provisionalmente hasta el 13 de febrero, tal como solicitaba el bando demócrata, en lo que los congresistas debaten modificaciones en los procedimientos del ICE. No obstante, todavía existía la posibilidad de una interrupción momentánea de la Administración, puesto que el nuevo marco legal requiere el visto bueno de la Cámara de Representantes, cuya sesión no se retomará sino hasta el lunes.
Todo esto manifiesta que la Casa Blanca está empezando a reconocer el reciente panorama político. Los sondeos exponen con claridad una inclinación negativa durante los últimos tiempos. La proporción de ciudadanos que sostienen que el ICE es “demasiado duro” se elevó del 53% en octubre al 61% después de que un oficial baleara y causara la muerte de Renee Good a comienzos de este mes. Un estudio adicional de Reuters-Ipsos apunta que el respaldo a las medidas migratorias de Trump ha disminuido a su nivel más reducido desde su regreso a la Casa Blanca, con un 39%.
Más allá de una modificación en su línea política, la Casa Blanca pretende calmar el descontento en pleno ciclo electoral.
El actual mes de enero ha proyectado visiones imborrables en la mentalidad de la nación. Dos ciudadanos de Estados Unidos perdieron la vida ante oficiales federales mandados por el mandatario, y la captura de Liam Conejo Ramos, un infante de cinco años, bajo custodia con su progenitor en una zona de Minneapolis ha impactado al planeta completo. La cuestión migratoria constituye un reto bastante complicado y espinoso en Estados Unidos, donde los habitantes buscan perímetros resguardados, razón que influyó en la elección de Trump. Sin embargo, ante las penosas filmaciones de Minneapolis, la duda general es si no es posible hallar un camino más compasivo para actuar.
El gobierno estadounidense aparenta actualmente desear calmar la situación. Habrá que observar si esto es solo una modificación superficial y la realidad permanece idéntica tras unos días, debido a que resulta factible que Trump –quien en la jornada previa tildó al enfermero Alex Pretti de “agitador”– no retroceda en su postura estricta, puesto que, mientras el tema migratorio continúe siendo el factor que cohesiona al Partido Republicano, su sistema de expulsiones a gran escala se mantendrá activo. Trump ha realizado ajustes estratégicos en Minneapolis con el fin de disminuir la crispación, no obstante, las incursiones de expulsión resultan intrínsecas a la doctrina MAGA, constituyendo el reclamo del mandatario para sus seguidores y la determinación por ejercer la autoridad del líder autoritario.
Esto sucede a pesar de que tal normativa cuenta con un rechazo creciente, se fundamenta en engaños y es financieramente perjudicial. Hoy en día, la gestión migratoria constituye una flaqueza y una señal de alarma para el Partido Republicano en un periodo de votaciones de midterm. La tentativa de Trump de ejercer un dominio individual en la esfera de la inmigración ha resultado infructuosa, al igual que sus detenciones a gran escala, que se encuadran en una táctica política de la Casa Blanca para tensionar y subyugar a las administraciones demócratas, aunque falta confirmar si finalmente rectificará su posición.
Pacto entre ambos partidos para impedir la clausura del Gobierno y debatir los fondos del ICE.
Trump requiere mitigar la tensión social que se manifiesta actualmente, pues resulta perjudicial para sus aspiraciones políticas. Asimismo, tendría que procurar, aun si no es su prioridad, mantener la armonía entre los ciudadanos estadounidenses que enfrentan una división cada vez mayor por el empleo del mando federal en el territorio nacional y sus consecuencias en el sistema de pesos y contrapesos.
Entretanto, la movilización continúa y ayer Minneapolis lideró el llamado a un paro nacional para desafiar las medidas migratorias de Trump.