Opinión

Tu ChatGPT y el mío

Los watsaps están reemplazando a los diálogos en persona. No hace falta el contacto visual para tratar asuntos comunes o relevantes. Resulta sencillo expresarse a través de unos renglones redactados con agilidad. No obstante, esto se vuelve impersonal, gélido y bastante remoto. Expresar algunos comentarios por watsap puede antojarse descortés e incluso falto de audacia.

 
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No obstante, la novedad es diferente: imaginemos a una pareja que discute por watsap. Ambos pretenden exponer su posición, sus propósitos y su perspectiva personal. Dado que no quieren descuidar el estilo ni la cortesía, prestan mucha atención a sus palabras. Se niegan a sucumbir a las confusiones típicas de una reacción impulsiva poco controlada. En los diálogos presenciales surge el riesgo de acelerarse y pronunciar comentarios superfluos. Debido a esto, los integrantes desean tener certeza sobre lo que redactan. Cada integrante va duplicando sus textos y se los entrega a ChatGPT previo a su envío. Solicitan su asistencia: ¿resulta adecuado el matiz?, ¿se comprende el mensaje o existe riesgo de interpretación errónea? A partir del sosiego y la “eterna voluntad de ayuda”, la inteligencia artificial respalda a quien realiza la consulta, si bien ofrece recomendaciones de empatía y proximidad.

Únicamente hay un entorno digital que, si bien aparenta establecer vínculos, aniquila la proximidad.

Ambos realizan igualmente el procedimiento contrario. O sea, tras obtener los mensajes del compañero, solicitan a ChatGPT que los examine detallando el significado preciso de las palabras de su cónyuge y sus propósitos reales. Han abandonado el intercambio no verbal y físico. Han descuidado la fuerza de un contacto visual, el roce mutuo o un gesto de alegría. Solo prevalece un entorno tecnológico que, si bien aparenta facilitar la conexión, simultáneamente aniquila la proximidad afectiva.

Súbitamente lo perciben. ¿Son realmente ellos los que establecen el contacto? ¿O acaso las herramientas tecnológicas han tomado su posición? ¿Funciona la inteligencia artificial como un recurso a su disposición o está suplantando sus propias facultades?

El relato invitaría a numerosos pensamientos profundos. No obstante, optan por afrontarlo con gracia. Alguien redacta: “Dile a tu ChatGPT que se ponga en contacto con el mío. Que lo aclaren entre ellos”. Carcajean y abandonan la disputa. Al reunirse, demostrarían sabiduría si se observaran fijamente, se estrecharan las manos y conversaran con sinceridad.