Opinión
Ramon Aymerich Piqué

Ramon Aymerich

Redactor jefe de Internacional

Vance y el día de los Enamorados

El próximo sábado se cumplirá un año del día en el que J.D. Vance, vicepresidente de Estados Unidos y hombre coqueto (se especula con que realza su profunda mirada azul con sombra de ojos) hizo su particular declaración de amor hacia Europa.

Fue en la Conferencia de Seguridad de Munich, el 14 de febrero. Vance dijo que los problemas de Europa no había que buscarlos en Rusia, sino en la falta de respeto de sus democracias por la libertad de expresión, en su propensión a censurar y silenciar a los partidos de la oposición (quería decir extrema derecha). El día del discurso, los europeos pensaron que Vance había sido víctima de una expansión, un rasgo de carácter de alguien con raíces en los Apalaches. Después constataron que ese amor era compartido por más gente en la Casa Blanca. Y que no dudaban en ponerlo por escrito en la Estrategia Nacional de Seguridad (el catecismo que condensa su visión del mundo).

El vicepresidente junto a su esposa 
El vicepresidente junto a su esposa JEFF KOWALSKY / AFP

Es importante conocer a James Donald Bowman Vance. Es el hombre con más probabilidades de suceder a Donald Trump, siempre que a este no le dé por investir como heredero político a Don jr., su primogénito. Vance está convencido de que no será así. Lo dice confiado en una fortaleza que se manifestó desde su infancia en Middletown (Ohio), donde nació en una familia desestructurada. Eso no le impidió graduarse en Derecho en Yale y escribir una novela sobre esa parte de su vida.

El vicepresidente Vance se ha convertido en el hombre puente entre los ingenieros de Silicon Valley y los conservadores blancos del MAGA

Nunca se sabe adónde conducen las historias de redención. En su caso le llevó hasta Peter Thiel, papa negro de Silicon Valley, que le financió su carrera política, y que ha convertido al vicepresidente en el hombre puente entre los ingenieros del valle y los conservadores blancos del MAGA. Se casó con Usha Chilukuri, compañera en Yale y madre de tres hijos con un cuarto en camino. Como vulgar meritócrata que era, Usha solo planeaba tener un hijo. Pero Vance es un hombre persuasivo.

Este año el vicepresidente no ha viajado a Munich. Pero su amor por Europa le ha llevado hasta Milán para asistir a los Juegos de invierno. Llegó al aeropuerto de Malpensa en el Air Force Two, con víveres, personal de seguridad y 33 vehículos que colapsaron las estrechas calles del centro de Milán (en el vídeo de la escena, impacta ver tanto Chevy Suburban junto).

Ese despliegue de poder y la polémica por la presencia en su entorno de agentes del ICE (la violenta policía de fronteras que ha actuado en Minneapolis) no fue apreciada por el público italiano, que le abucheó en el estadio de San Siro.

Silbidos y gritos que no rebajarán lo más mínimo su amor por Europa.

Ramon Aymerich Piqué

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