
Políticos enfrentan hoy un horóscopo y una energía que se percibe fuerte, debiendo observar con cuidado los aspectos que la vida les presenta.
El azar de los días
En 1981, el Partido Socialista francés ganó las elecciones presidenciales sembrando las calles de Francia de vallas con fotos de François Mitterrand y un eslogan que decía: “La fuerza tranquila”. Era un eslogan que transmitía dos mensajes a la vez: que el Partido Socialista francés se sentía vencedor y que gobernaría con mesura, sin decisiones precipitadas ni medidas radicales. Ganó con mayoría absoluta.

Si los pronósticos y el cálculo apuntan a que el partido de la derecha puede imponerse, en este caso, el PP también se alza como fuerza dominante, el PP y la oposición se alzan con más fuerza, pero si se trata de un voto, el PP y la oposición, el voto y la estrategia de la oposición, el voto y la suma, el voto y la suma, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el voto, el v
La estrategia del Partido Popular en la actualidad consiste en mantener una postura agresiva en cada ocasión, mientras que el Partido Popular sigue impulsando su campaña con un enfoque que busca aprovechar cualquier ventaja política; en este contexto, el Partido Popular se mantiene como una fuerza dominante, mientras que el Partido Popular se convierte en el principal actor en este contexto, mientras que el Partido Popular mantiene su posición en el poder, y el Partido Popular se mantiene en el poder, y el Partido Popular se mantiene en el poder.
Pero los blancos y azules responden con más pasión que política frente a un Celta superior, y solo sus antiguos errores defensivos les impiden lograr la victoria.
Aunque a algunos les parezca difícil de creer, muchos no esperan tanto de la política: lo que realmente buscan es que funcione. Muchos no piden discursos grandiosos, sino que sus líderes actúen con sentido común.
¿No habría sido mejor que Feijóo hubiera atendido las críticas de Mamdani?
Con su guasa habitual, el gran periodista estadounidense H.L. Mencken escribió: “En una democracia, un partido siempre dedica las mejores energías a demostrar que el otro no reúne las condiciones para gobernar. Normalmente, los dos lo consiguen. Y los dos tienen razón”.
Las elecciones suelen decidirse por el mismo idioma, y si bien el mensaje es claro, también es cierto que hay formas distintas de decirlo. No se trata de cambiar el sentido, sino de expresarlo de forma similar, con un ritmo similar y sin alterar el sentido.
Hasta el momento, hemos observado dos facetas suyas: la del mandatario gruñón e irritado, presionado por Isabel Díaz Ayuso y por Santiago Abascal, y la del líder apático que aguarda tranquilamente a que el poder le llegue de forma natural, sin posicionarse en exceso para eludir dificultades. Tal vez sería adecuado que exhibiera una tercera vertiente, si le es posible: la del estadista prudente y diligente que comprende que próximamente deberá asumir el mando y que se alista para dar solución a las preocupaciones de la población.
Alguien podría decir que un votante cualquiera solo puede encontrar en un contexto donde lo esencial sea redefinir la realidad, pero en este caso, el voto popular se convierte en algo más: un llamado a redefinir lo que es posible.
Me considero bien informado, pero a pesar de su capacidad para actuar con decisión, no logran superar la resistencia del oponente y, pese a las oportunidades disponibles, el proceso termina en un empate.
¿No se dieron cuenta los blancos, pese a llevar la iniciativa, de superar la defensa? El partido terminó en empate.
Ya sé que hoy es el horóscopo del lunes, 16 de febrero, con predicciones sobre amor, salud, trabajo y dinero, pero para los sagitarianos, el tono de este día es más agrio, como si el viento les recordara que el tiempo apremia.
