
Definir Europa: ¿cebolla o
Hay bastante consenso en que la arquitectura institucional de la Unión Europea de los 27 no es adecuada para los retos planteados. Europa se enfrenta a estados poderosos como EE.UU. Y China, que pueden actuar rápidamente en cualquier materia. Ahora, además, la amenaza de Rusia y el cambio de orientación de EE.UU. Ponen sobre la mesa su debilidad en defensa. El mundo de hoy se mueve muy rápido y es crucial reaccionar ágilmente a cambios geopolíticos, tecnológicos y económicos. La UE no lo hace.
Pensemos en las necesidades en defensa e infraestructura digital e inteligencia artificial. La diversidad de intereses de los países europeos y los mecanismos de decisión comunitarios, que en cuestiones importantes requieren unanimidad, moderan o simplemente impiden tomar decisiones. Por ejemplo, en diciembre el paquete de ayuda a Ucrania fue bloqueado por Hungría, Eslovaquia y Chequia, países amigos del Kremlin, y al final fue emprendido por los otros 24 miembros de la UE.

Cada vez más voces proponen una UE de dos o más velocidades, o de geometría variable. Los Estados Unidos de Europa no están en el horizonte, por lejano que sea. Mario Draghi habló de federalismo pragmático. Gráficamente es el modelo de las capas de una cebolla, con un núcleo integrado y anillos periféricos con menos políticas comunes.
Sería posible con la actual arquitectura institucional con el mecanismo de “cooperación reforzada”. Ya se constituyó la eurozona, por la moneda única, ahora con 21 países con la incorporación reciente de Bulgaria, y el espacio Schengen con 29 miembros (25 de la UE e Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza). El pasado lunes hubo una primera reunión del nuevo grupo E6 ( Alemania, Francia, Italia, España, Polonia y los Países Bajos) para fortalecer la soberanía y economía europeas. Francia y Alemania quieren estrechar vínculos en defensa con el Reino Unido, y se plantea la posibilidad de extender el paraguas nuclear francés a otros países europeos. Este modelo de la estructura de cebolla puede ser útil para volver a integrar en algunos aspectos al Reino Unido.
Es posible proponer el modelo suizo, aunque las prioridades de las naciones de mayor peso difieren.
Ahora bien, el obstáculo más importante para que estados con fuerte personalidad, historia y cultura cedan soberanía es que se integren en una estructura que tenga legitimidad democrática, respete la diversidad, sin interferir en aspectos innecesarios y que sea eficaz para los objetivos comunes. Aquí ayuda tener una amenaza externa, como ahora por parte de Rusia en defensa, y de EE.UU. Y China en tecnología y comercio.
Todos estos factores me hacen pensar en Suiza, que tiene 26 cantones y no es culturalmente homogénea. La estructura institucional es como una cabeza de ajos con 26 dientes. Es un Estado federal con políticas centralizadas de defensa, monetarias, fiscales y de comercio, que respeta la diversidad mediante el principio de subsidiariedad. Los cantones pueden competir fiscalmente, pero están sujetos a una cláusula de no rescate. Suiza no quiere eliminar la diversidad de los cantones, utiliza el principio de concordancia (Konkordanz) para integrar las posiciones políticas, lingüísticas y culturales en lugar de aplicar mecánicamente la regla de la mayoría. La identidad suiza y la unidad de los cantones se forjó en respuesta a amenazas de seguridad de potencias extranjeras, y tras la breve guerra civil de 1848, que marca el principio de la Suiza federal moderna con una Constitución y un ejército que integra a las milicias de los cantones. La UE aún no lo ha hecho y es difícil pensar que lo haga en el marco de los 27.
Se puede plantear el modelo suizo para integrar el núcleo de países de la cebolla. El problema es que los intereses de los grandes estados divergen. Alemania e Italia son exportadoras y no quieren que la UE lleve a cabo acciones en respuesta a los aranceles de EE.UU. Que les perjudiquen. Francia tiene una visión de más confrontación con EE.UU. Lo vimos en la negociación de los aranceles. Los grandes países tendrían que llegar a un acuerdo, a una concordancia. Quizá haría falta un bulbo híbrido con una cabeza de ajos en el centro y capas como en una cebolla. O quizá los países escandinavos harán su cabeza de ajos para integrarse en la cebolla. Hay que innovar.
