
Punto final al 23-F
El 23-F, una de las fechas más importantes de la historia de la democracia española, revivió ayer con una fuerza inusitada. El Gobierno desclasificó los documentos históricos que tenía a su disposición y, tras su primera lectura, se confirma la versión conocida de que Alfonso Armada fue el gran intrigante del golpe y el papel del rey emérito fue decisivo para frenarlo. Si la voluntad del Gobierno era cerrar este capítulo de la historia de España con esta distribución de material, el azar quiso que por la tarde se conociera la muerte de Antonio Tejero, justamente el último de los tres grandes golpistas que quedaba vivo. Fue una simbólica forma de poner punto final al 23-F.
Los amantes de las conspiraciones no se sentirán satisfechos tras la desclasificación de los documentos del golpe. La teoría de que Juan Carlos I animó a los golpistas y luego los dejó en la estacada ha sido un argumento repetido por los propios conspiradores, como se reveló ayer en algunos de los papeles desclasificados, y por sectores interesados en erosionar la monarquía. Es difícil que lo visto ayer les haga cambiar de opinión. Sin embargo, parece diáfano que el entonces Rey evitó, no solo que triunfara el golpe, sino también un baño de sangre entre militares y civiles. Así, se supo ayer que la unidad del ejército que tomó la sede de RTVE había recibido la orden de “disparar a dar” si alguien se oponía a sus objetivos. Y otro informe revelado ayer señalaba que el Grupo Especial de Operaciones (GEO) de la Policía Nacional planeó ocupar el Congreso durante el asalto y asumió que ello podía haber supuesto un coste de entre 80 y 110 vidas humanas. Ciertamente, es un hecho muy afortunado el poder explicar que las dos grandes crisis institucionales que ha vivido España –el citado 23-F y la declaración de independencia de Catalunya en octubre del 2017– se saldaron sin ninguna víctima mortal. Casi un milagro.
La desclasificación es una buena noticia y es oxígeno para nuestra democracia. Como lo será cuando se pueda aprobar la ley de información clasificada, que está pendiente de tramitarse en el Congreso. En estos tiempos que corren todo se debe saber.
