
Trump y el mínimo esfuerzo
Los europeos reaccionan con prudencia ante la guerra de EE.UU. Contra Irán. En los últimos tiempos hemos visto que la UE tiene poco que decir en estos casos y lo poco que dice lo hace con la boca pequeña por su división interna. Pero sabemos que lo que ocurra nos afectará de algún modo, como pasó con Ucrania. En estas primeras horas del conflicto ya surgen las dicotomías. Unos ponen el acento en lo abominable del régimen y concluyen que bien está que Trump haga el trabajo sucio de derrocarlo. Otros subrayan que el fin no justifica los medios y que las actuaciones ilegales y unilaterales de Estados Unidos solo traerán caos y desestabilización del orden mundial.
Está claro que Trump no se mueve por el deseo de favorecer la democracia en Venezuela o en Irán. Ojalá fuera ese un efecto colateral de sus intervenciones. En el caso de la teocracia del Golfo, una transición así requeriría de mayor implicación por parte de la potencia norteamericana. Si EE.UU. Intervino en Venezuela y lo hace ahora en Irán es solo para defender sus intereses, entre ellos pararle los pies a China. Los ayatolás venden el 90% de su ingente producción de petróleo al gigante asiático, que cubre así el 10% de sus necesidades a buen precio. China e Irán firmaron en el 2025 un acuerdo de cooperación en materia de tecnología, seguridad y energía. Y hace días Teherán compraba misiles antibuque chinos. Todo ello sin contar con su afán por disponer de la bomba atómica. Washington tiene motivos para domeñar a Irán y también le conviene a Europa.
El estilo de Trump es buscar el máximo beneficio con el mínimo esfuerzo. Por eso ha pedido un cambio de régimen inducido y que sea la población iraní la que acabe el trabajo. Pero estamos ante un régimen basado en el fanatismo religioso y en una represión implacable que no duda en asesinar a los opositores. No sabemos por dónde discurrirá esta nueva guerra. En los últimos años hemos aprendido también que cada vez son más tecnológicas, pero los expertos ya alertan de que eso contribuye a prolongarlas. También que esos drones y misiles de última generación son más precisos, pero el campo de batalla son ahora las ciudades y pueblos, así que las bajas civiles son cada vez más. Como la escuela iraní en la que murieron el sábado
decenas de niñas. Los daños colaterales...
