Opinión

El alcalde y la buganvilla

Unas semanas antes de Navidad, el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, se acercó por sorpresa a la histórica floristería Ponsà, en una esquina de rambla Catalunya y bien visible desde lejos por la gigantesca buganvilla que crece frente al establecimiento.

El recordado periodista Lluís Permanyer –fallecido el pasado mes de octubre– tuvo ocasión de contarle al edil el gran valor de aquella planta, convertida ya en una emblemática pérgola natural, y el serio peligro que corría. No en vano, tras un fuerte episodio de viento, la buganvilla amenazaba con caer y el Institut Municipal Parcs i Jardins iba a cortarla para reducirla a un metro de altura.

En aquella visita a la floristería, además de comprar una corona navideña, Collboni se comprometió con Maria Ponsà a hacer lo posible para preservar la buganvilla. El alcalde hizo suya la campaña de Ponsà, que contaba con miles de firmas de barceloneses, para que no la talaran. Fruto de aquel compromiso, el ayuntamiento la ha incluido ahora en el catálogo de “pequeños paisajes”, lo que garantiza su protección.