Opinión

No será país para calvos

El patio digital

No podía imaginar Rodríguez Zapatero que su idea de Alianza de Civilizaciones tendría, 22 años después, una suerte de réplica sui generis a escala de redes sociales. Aquel proyecto, que se ve naíf en nuestros tiempos bélicos pero que sigue vivo en algún despacho de las oficinas de Naciones Unidas en Nueva York, contó entonces con España y Turquía como principales patrocinadores. Pues bien, el universo de X ha retomado estos días aquel pacto hispanoturco, fundando una inesperada hermandad entre ambos pueblos que va más allá de organismos burocráticos. Lo que no pudo lograr la alta política, lo han hecho los bajos fondos digitales.

Todo empezó la semana pasada con una “espontánea” oleada de tuits turcos que agradecían la posición española de no permitir el uso de bases militares a EE.UU. Para su guerra contra Irán. El aluvión de mensajes sorprendió a propios y extraños: nadie se esperaba que precisamente fueran los turcos los más agradecidos. A fin de cuentas, Turquía no es precisamente un aliado de los ayatolás. 

La red se llenó de montajes que simbolizaban la nueva hermandad entre España y Turquía
La red se llenó de montajes que simbolizaban la nueva hermandad entre España y TurquíaX

Pero Twitter no entiende de geopolítica y sí de emociones. Al parecer, el gesto de Sánchez —quizás por su excepcionalidad— habría causado sensación entre el vulgo turqués que, fiel a su fama de pasional, llenó sus cuentas de banderas españolas en señal de agradecimiento. Y la cosa no se quedó ahí: proliferaron videos de hinchadas futbolísticas turcas entonando pasodobles, fotomontajes con Marco Asensio comandando un contingente militar hispanoturco —el futbolista mallorquín juega en el Fenerbahçe de Estambul— o incluso vídeos en los que la Península Ibérica y la de Anatolia se transforman en un toro y un lobo, respectivamente, se funden en un abrazo y acaban tomándose una cerveza juntos. 

Pero lo que más divirtió al personal fue una oferta que muchos hombres de mediana edad no podrían rechazar. No lo sabíamos, pero los turcos saben jugar sus cartas para proyectarse al mundo. Y si la industria del injerto capilar es la gran baza, se juega y no pasa nada. “A partir de ahora no quedará un solo español calvo en el mundo; es nuestro deber patriótico”, proclamó el usuario @kookosanmi. Le siguieron muchos otros que publicaron imágenes de los insgines deportistas españoles más calvos del país, tales como un Andrés Iniesta o un Rafa Nadal, luciendo, al fin, una fantástica melena.

Puede que la repentina “hermandad” entre tuiteros turcos y españoles tenga un origen más prosaico que el que se le ha dado

Obviamente, tanto amor tuvo su correspendencia hispánica con una nueva batería de tuits igual de afectuosos y simpáticos. “Jamás podremos darles las gracias a ellos por salvarnos teniendo los kebabs abiertos hasta las 2 de la mañana”, comentaba @Tamikarnaval. Listo como es para estas cosas de las redes, incluso el propio Pedro Sánchez se aprovechó de la nueva hermandad. “Un saludo a la comunidad tuitera turca”, lanzó el presidente español adjuntando un video con una bandera turca en un mitin socialista en Soria. 

¿Pero realmente fue por la posición antitrumpista de Sánchez? ¿O hay algo más? Porque algo no cuadra. Ya lo hemos dicho más arriba: por poco que hayas escuchado sobre lo ocurrido estos años en Oriente Medio, sabes que Irán y Turquía no son precisamente aliados. Erdogan, el que fue socio de Zapatero en la Alianza de Civilizaciones, mantiene una posición fuerte en la región, así como buena sintonía con Israel y las élites del mundo árabe. Quizás tampoco participe directamente del conflicto —de momento—, pero el debilitamiento de Irán está claro que le beneficia. 

Puede que lo que haya pasado aquí realmente es que España ha sido clave en la intercepción de un misil iraní sobre Turquía y no otra cosa. Nos enteramos algo más tarde, cuando las dos comunidades tuiteras ya habían sellado la bonita alianza y el relato iba por otros derroteros. El jueves, la ministra Robles confirmó que la batería de misiles Patriot que España tiene desplegada en el país euroasiático no destruyó el misil, pero sí que tuvo un papel fundamental a la hora de informar del mismo. Fueron los estadounidenses los que lo derribaron. Así, España, como país que es de la OTAN, sigue defendiendo a sus aliados, como Turquía. Y estos lo agradecen. Ni todo es tan espontáneo ni tan sencillo: también hay alta política en los bajos fondos digitales. 

“Gracias por estar en el lado correcto de la historia”, decía agradecida una presentadora turca de informativos, en un perfecto castellano, en otro vídeo que se ha hecho viral estos días. Ahora falta por averiguar qué lado es ese. Pero al menos España (la masculina) tendrá pelo gratis.

Jaume Pi C. de Sobregrau

Jaume Pi C. De Sobregrau

Periodista

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Graduado en Periodismo y Humanidades, trabaja en Guyana Guardian a partir de 2008. Hoy en día se desempeña como redactor del suplemento Cultura/s. Con anterioridad integró la sección de Última Hora.

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