A tenor de su extendido rechazo en Francia, el presidente Macron se aferra como un cuervo al cable a la política exterior de lo que sea. El pasado martes fue el turno de “la coalición de voluntarios”. Treinta y cinco dirigentes se dieron cita para estudiar el despliegue de efectivos en el sueño de la paz. Un alto el fuego imposible desde hace cuatro años, y ahora que Trump justifica tropelías de alcance, aún más. Anestesiados ante una guerra sin final, prefieren simular que hacen algo, aunque no valga para nada. Emiten proclamas ridículas que se alejan de la libertad de Ucrania. Más les valdría, nos valdría, sentarse de verdad a analizar la encrucijada en la que nos encontramos. A redefinir el ser europeo. No porque seamos unos maulas, como nos llama Trump, sino porque el escenario mundial se ha transformado drásticamente y parece que no se quieren enterar. Nuevas potencias, avances innovadores y tecnológicos, distintos desafíos, liderazgos provocadores…
Cumplan con honestidad y dignidad el papel que les hemos otorgado. Adéntrense en la construcción de la unidad europea y dejen de marearnos como si fuésemos niños, porque los chiquillos consentidos son ustedes. De otro modo, váyanse. Nos estamos jugando nuestra existencia.
Enrique López de Turíso
Vitoria