Turistas de EE.UU.

Que los estadounidenses solo quieran viajar a Barcelona no es motivo de orgullo, es una señal de alarma. La ciudad se consolida como destino, pero se desmorona como lugar para vivir. Más turistas, más hoteles llenos y, a cambio, alquileres imposibles, barrios saturados y una vida cotidiana cada vez más expulsada. Que ya haya más clientes de EE.UU. Que españoles en los hoteles no es éxito económico: es desequilibrio. Barcelona no puede seguir funcionando como un parque temático prémium mientras sus vecinos hacen malabares para quedarse. No es culpa del turista. Es del modelo: está agotado.

Adriana Trias

Barcelona

Mostrar comentarios
Cargando siguiente contenido...