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Gustave Courbet combatió el romanticismo y junto a otros jóvenes artistas ayudó a crear el realismo, que como su nombre indica, abogaba por mostrar la realidad tal cual es.
Al mismo tiempo fue un « un comprometido activista democrático, republicano y socialista que rechazó premios y siempre se guió por un espíritu libre y contestatario.
Gustave Courbet (Ornans, Francia, 10 de junio de 1819-La Tour-de-Peilz, Suiza, 31 de diciembre de 1877) está considerado el principal representante del realismo. En su fase de formación en la Escuela Suiza estudió las obras de los principales maestros de las escuelas flamenca, veneciana y holandesa de los siglos XVI y XVII. Tuvo fama de arrogante y efectista; afirmaba que «si dejo de escandalizar, dejo de existir».
Durante la Comuna de París ( un movimiento insurreccional que del 18 de marzo al 28 de mayo de 1871 gobernó la ciudad con espíritu de socialismo autogestionario) se le encargó la administración de los museos de París. Fue acusado de la destrucción de la columna Vendôme dedicada a Napoleón Bonaparte. Un consejo de guerra lo condenó a seis meses de prisión y a pagar 300.000 francos. Al salir de la cárcel, escapó a Suiza (1873) para evitar que el Estado le obligara a pagar la multa. Murió en La Tour du Peilz, a causa de una cirrosis hepática relacionada con el alcohol.
Retrato de Gustave Courbet.
El estilo artístico del realismo
El realismo en la pintura es un movimiento artístico surgido en Francia ( 1840-1890) que busca representar la realidad de manera objetiva, de la vida cotidiana, de la clase trabajadora y la sociedad contemporánea y rechaza los temas heroicos, mitológicos o románticos. Surge como una respuesta al Romanticismo que idealizaba las emociones y al Neoclasicismo que idealizaba el pasado.
Se distinguió por desafiar las convenciones académicas y enfocarse en una representación directa y objetiva de la vida cotidiana, los paisajes y los problemas sociales de su época.
Además de su faceta artística Courbet fue un activista político, particularmente durante la Comuna de París. A partir de la revolución de 1848, Courbet fue etiquetado de «revolucionario peligroso».
'Mujer durmiendo', de de Gustave Courbet.
En 1846 planteó con Max Bouchon un Manifiesto contra las tendencias romántica y neoclásica. El realismo de Courbet, fuertemente influido por los ambientes revolucionarios del siglo XIX, era una protesta contra la estéril pintura academicista y los motivos exóticos del Romanticismo. Artistas como Baudelaire, Corot y Daumier fueron seguidores de Courbet.
El origen del mundo(1866). Óleo sobre tela, 55cm. X 46cm.
El estudio de Courbet
En el estudio de Courbet, se reunían por esa época personalidades, como Jules Champfleury y los poetas Baudelaire, Bainville y Muerguer, el pintor Bonvin y el filósofo Proudhon, quien dedicó al interés humanitario de las pinturas de Courbet el opúsculo Du principe de l'art et de sa destination sociale.
Retrato de Charles Baudelaire (Paris, 1821-1867).
Pabellón del Realismo
En 1855 expuso sus obras en el Palacio de las Artes de la Exposición Universal de París, pero al ver el rechazo del jurado decidió inaugurar una exposición individual que bautizó con el nombre de Pabellón del Realismo. Una muestra de autonomía e independencia.
Entre las obras que exhibió en dicho lugar cabe mencionar El taller del pintor, en el que retrataba a todas las personas que habían ejercido cierta influencia en su vida.
El estudio, detalle, 1855.
Se le otorgó la medalla de la Legión de Honor, pero la rechazó. Afirmaba que quería morir «como hombre libre, sin depender de ningún poder ni religión», si bien accedió a participar en el breve gobierno de la Comuna de París de 1871.
El sueño, de Gustave Courbet.
El filósofo Proudhon, «padre» del anarquismo, quiso hacer de él un pintor proletario. Creía que el arte podría subsanar las contradicciones sociales.
En sus inicios se dedicó a la pintura de paisaje, especialmente en los bosques de Fontainebleau, y realizó retratos con algunos rasgos románticos.
Zorro en la nieve, 1860, Museo de Arte de Dallas.
Pero a partir de 1849 es decididamente realista. Courbet es de hecho el «fundador» del realismo y se le atribuye la invención de dicho término. Escoge temas y personajes de la realidad cotidiana, sin caer en el «pintoresquismo» o «folclorismo» decorativo.
Reivindicaba la honestidad y capacidad de sacrificio del proletariado y afirmaba que el arte debía plasmar la realidad. En 1867 expone nuevamente en la Exposición Universal de París. Influye y aconseja a los primeros impresionistas.
Sus referencias son los maestros del pasado, como Velázquez, Zurbarán o Rembrandt. Su realismo se convierte en modelo de expresión de muchos pintores, contribuyendo a enriquecer la obra de Cézanne.
Algunas de sus obras destacadas
1. LAS CRIBADORAS DE TRIGO
Las cribadoras, 1859.
Un cuadro algo extraño. La mujer que está sentada tiene los dedos artificialmente extendidos, mientras que la que criba el trigo está en una postura rígida y forzada. Los tres personajes están aislados, sin relacionarse entre sí.
Las dos jóvenes mujeres son sin duda las dos hermanas de Courbet: Zoé,que pasa el trigo por el cedazo, y Juliette,que está sentada. El muchacho joven podría ser Désiré Binet, el hijo ilegítimo del pintor. El cuadro está influido por las estampas japonesas.
2. EL ENCUENTRO
El encuentro.
Esta pintura es tradicionalmente interpretada como un cuadro en el que Courbet se retrata a sí mismo mientras viajaba a Montpellier siendo saludado por su mecenas Alfred Bruyas, su sirviente Calas y su perro Breton. El cuadro está basado en la figura del Judío Errante.
3. PROUHOM Y SUS HIJOS
Proudhon y sus hijos, 1865.
La relación entre Gustave Courbet y el filósofo anarquista Pierre-Joseph Proudhon fue una de las alianzas intelectuales más influyentes del siglo XIX, uniendo el Realismo artístico con el Socialismo radical. Según el filósofo, el arte no debía ser meramente estético, sino un instrumento para la reforma social y moral.
Retrata a Proudhon en su entorno cotidiano, vestido de obrero y rodeado de libros, personificando al “hombre ideal” del siglo XIX: intelectual pero conectado con sus raíces populares
4. EL TALLER DEL PINTOR
El taller del pintor, alegoría real, determinante de una fase de siete años de mi vida artística (y moral), 1855.
Es el cuadro más emblemático de Courbet, considerado una alegoría real de su entorno político.“El mundo viene a que lo retrate en mi estudio», dijo Courbet. En la pintura se mezclan personajes reales con otros anónimos que representan diferentes clases sociales. En el centro, Courbet trabaja en un paisaje. A la derecha están amigos y asociados de Courbet, entre los que se encuentran los escritores George Sand y Charles Baudelaire, Champfleury y Proudhon.
5. EL DESESPERADO
El desesperado, autorretrato de Gustave Courbet.
El desesperado es un autorretrato del artista en la imagen de un hombre joven que mira al espectador con desesperación e impaciencia.
6. EL HOMBRE DE LA PIPA
El hombre de la pipa.
El hombre con la pipa» es un autorretrato emblemático de Courbet que define el Realismo, retratándose como un artista bohemio y desafiante frente a la burguesía. Una mirada directa con su pipa, abandonando la idealización romántica por una representación directa y cotidiana.
7. LOS PICAPEDREROS
Los picapedreros.
Dos hombres, se destacan contra una colina oscura.Trabajan con ropas harapientas.A la izquierda un muchacho de espaldas sujeta una cesta llena de piedras y a la derecha un hombre mayor arrodillado continúa picando con un martillo, también un cesto de mimbre con tierra, una azada y una olla, un cucharón y un trozo de pan negro.
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