El rey Felipe VI se declara “heredero y continuador” de la democracia
La Corona en la Transición
La sesión ha reunido a académicos y expertos en una jornada marcada por las ausencias del emérito y de varios partidos del arco parlamentario

Felipe VI ha clausurado el coloquio '50 años después: la Corona en el tránsito a la democracia', celebrado en el Congreso

Echando la mirada atrás, hasta el 22 de noviembre de 1975 cuando acompañó a su padre en su proclamación como Rey, Felipe VI se ha declarado este viernes “heredero” y “continuador” del camino emprendido para la recuperación de la democracia con la reinstauración de la Monarquía tras la dictadura. Así se ha expresado durante el coloquio 50 años después: la Corona en el tránsito a la democracia, con el que el Congreso de los Diputados ha conmemorado el papel de la institución en el cambio político iniciado tras la muerte de Francisco Franco.
“Unos fueron protagonistas, copartícipes, líderes y representantes del conjunto de los españoles; los demás apenas fuimos testigos, luego herederos y hoy continuadores de aquellos comienzos. Por eso, como integrante de este segundo grupo, me siento muy honrado al clausurar esta sesión académica”, ha afirmado el jefe del Estado en una jornada alejada de los grandes fastos y concebida para revisar desde distintas disciplinas la evolución del modelo constitucional.
Acompañado por la reina Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía, el Rey ha recordado que en estas cinco décadas se ha dado forma en el Congreso a “los derechos y libertades, al Estado de derecho y a la idea misma de ciudadanía”. “Con la pluralidad, con el contraste de ideas, con el debate —a veces bronco y acalorado— se ha construido el gran edificio de la democracia española”, ha señalado en la sala Constitucional de la Cámara Baja, presidida por los retratos de los siete padres de la Carta Magna, dos de los cuales —Miquel Roca y Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón— figuraban entre los invitados.

El acto ha girado en torno a un coloquio en el que han intervenido el expresidente del Senado Juan José Laborda; la directora del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, Rosario García Mahamut; el historiador Juan Pablo Fusi; y la catedrática de Ética Adela Cortina. Moderados por los periodistas Iñaki Gabilondo y Fernando Ónega, los ponentes han ofrecido un análisis detallado del papel de la monarquía parlamentaria en la consolidación del Estado de derecho, junto con reflexiones más prudentes sobre el porvenir de la arquitectura institucional pactada en 1978 que -han subrayado- “solo servirá si sirve”.
En su intervención, Felipe VI ha subrayado que el Congreso de los Diputados alberga “el imaginario colectivo” de los españoles, con las “marcas visibles” de quienes trataron de “descarrilar” el proyecto democrático en sus primeros años, en alusión a los disparos del intento de golpe de Estado de 1981.

Felipe VI ha concluido que la enseñanza más valiosa que encierra la Cámara Baja es que la España democrática es, antes que un país, una idea: “una idea hermosa” que expresa lo mejor del país, sus aspiraciones y sus sueños. Una idea a la que, ha asegurado, la Corona estará siempre al servicio, porque en ese servicio encuentra su propia razón de ser.
Entre tanta apelación a la concordia y a la generosidad de las generaciones pasadas se coló, eso sí, una crítica, precisamente, a la falta de concordia actual fruto de la crispación y la polarización que emana hoy en día del debate parlamentario y que, a juicio de Adela Cortina “no tiene sentido”. Pero quien mejor ilustró el tirón de orejas, con una advertencia que quedó flotando en el ambiente, fue Juan José Laborda al pedir “un punto y aparte, como nosotros lo hicimos en 1978”.

Los Reyes, la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía han sido recibidos en el Patio de Floridablanca por la presidenta del Congreso, Francina Armengol; el presidente del Senado, Pedro Rollán; el presidente del Tribunal Constitucional, Cándido Conde-Pumpido; la vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero; y los ministros Félix Bolaños y Ángel Víctor Torres.
La cita ha estado marcada por una ausencia especialmente significativa: la del Rey emérito. Zarzuela ha recordado que Juan Carlos I decidió en 2019 -antes de fijar su residencia en Abu Dabi- renunciar a su participación en actos institucionales, razón por la cual no ha acudido a un coloquio que, paradójicamente, ha girado en torno a su figura y al papel que desempeñó en la transición democrática.
Tampoco ha estado presente el conjunto del arco parlamentario. Vox y los socios del Gobierno -EH Bildu, PNV, ERC, Junts, Podemos y Sumar- han optado por no asistir. La formación de extrema derecha ha justificado su ausencia alegando que no participa en actos oficiales en los que esté Pedro Sánchez sin poder intervenir para censurarle, una posición que ya les llevó a abandonar la tribuna de autoridades en el desfile del 12 de octubre y a ausentarse de los actos por el aniversario de la Constitución. En el caso de Sumar, Podemos y los grupos nacionalistas e independentistas, la decisión ha respondido a su rechazo a la institución monárquica y a la convicción de que Juan Carlos I accedió a la Jefatura del Estado por designación del dictador.