El gesto de Steinmeier

Cuaderno de Madrid

El gesto de Steinmeier
Adjunto al director

El presidente de la República Federal de Alemania, Frank-Walter Stein­meier, ha inclinado la cabeza ante el monumento que recuerda a las víctimas del bombardeo de Gernika. Ha depositado una corona de flores y ha pedido perdón en nombre del pueblo de Alemania. Gesto de gran profundidad en un momento de mucho ruido y confusión política en España. Ese viaje, acordado con el canciller Friedrich Merz, contiene varios mensajes, y uno de ellos es que Alemania, la Alemania del bloque constitucional democrático, sigue prestando atención a España. Alemania no va a perder de vista la península Ibérica, mientras sigue en vilo el devenir de Francia.

Si fuese verdad que toda Europa se dirige de manera irremediable hacia un vórtice autoritario, el Estado alemán se habría ahorrado el gesto. Ya habían pedido perdón en 1997, ¿para qué repetirlo? Aquel año, el presidente federal Roman Herzog remitió una carta al municipio de Gernika en la que asumía la responsabilidad de su país en la matanza perpetrada por la Legión Condor el 26 de abril de 1937. El entonces embajador alemán en España, Hening Wegener, leyó el mensaje en la localidad vasca, acompañado por un grupo de diputados alemanes de izquierda y de filiación ecologista que habían empujado en el Bundestag en favor de una petición de perdón. La campaña parlamentaria la había iniciado la diputada Petra Kelly, fundadora de Los Verdes, tempranamente fallecida en 1992 a los 45 años. Su iniciativa topó con una cierta resistencia inicial de la mayoría gubernamental, entonces encabezada por la CDU-CSU. ETA seguía matando, y el canciller democristiano Helmut Kohl estaba muy pendiente de los progresos económicos de España para ingresar en el euro. Gobernaba José María Aznar con el pragmático apoyo parlamentario de los nacionalistas catalanes y vascos. Aquella primera legislatura aznariana con visillos centristas estaba muy lejos del concepto memoria histórica . Ningún alto representante del Estado español acudió al acto.

El viaje del presidente alemán a Gernika envía varios mensajes; Alemania sigue atenta a España

El bloque constitucional alemán ha querido transmitir varios mensajes con el viaje de su presidente al País Vasco cuando se cumplen cincuenta años de la muerte del general Franco. Reconocimiento de Gernika como símbolo internacional de los horrores de la guerra, reafirmación de los valores democráticos que dieron lugar a la fundación de la RFA en 1949 y a la reunificación alemana de 1990, gesto contra la ambigüedad ante la amenaza autoritaria, compromiso con la democracia española, que la RFA ayudó a gestar hace ahora medio siglo, prestando gran atención al proceso de transición. La actual embajadora de Alemania en España, Maria Margarete Gosse, saluda con las siguientes palabras a los usuarios que visitan la web oficial de la embajada: “La defensa de la democracia en una Europa unida es el pilar sobre el que se asientan las relaciones hispano-alemanas. ¡También en 2025!”.

La RFA fue uno de los países europeos que se opusieron al ingreso de España en la OTAN en tiempos de Franco, incorporación que contaba con el apoyo activo de Estados Unidos. Democristianos y socialdemócratas alemanes también se opusieron a cualquier tentativa de ingreso español en el Mercado Común si no se cumplía la exigencia de unas elecciones libres. Más conocido es el decisivo apoyo del SPD al PSOE después de la elección de Felipe González como nuevo secretario general en 1974. Había otros grupos socialistas en liza (el PSP de Enrique Tierno Galván, la incipiente federación de partidos socialistas de base territorial, encabezada por andaluces y catalanes...), pero Willy Brandt apostó las viejas siglas del PSOE, reactivadas por González y el joven grupo dirigente sevillano después de casi treinta años de hibernación durante el alto franquismo, por decisión expresa de su anterior secretario general en el exilio, el prietista Rodoldo Llopis. Los socialdemócratas alemanes apostaron por la nueva generación, les ayudaron, les aconsejaron y les tutelaron. Alemania nunca ha perdido de vista a España. La canciller Angela Merkel impuso la política de austeridad a José Luis Rodríguez Zapatero en el 2011, no quiso llevar a cabo la intervención de la economía española durante el mandato de Mariano Rajoy y escogió a Pedro Sánchez como interlocutor del sur de Europa para negociar los fondos de recuperación poscovid porque no se fiaba del primer ministro italiano Giuseppe Conte

GERNIKA (BIZKAIA), 28/11/2025.- El presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, durante una ofrenda floral en memoria de las víctimas del bombardeo en Gernika, este viernes. EFE/ Miguel Toña POOL

El presidente alemán Frank-Walter Steinmeier, el pasado viernes en Gernika

Miguel Toña / EFE

El viaje de Steinmeier a España ha sido una reafirmación del bloque constitucional alemán ante uno de los lemas preferidos de Alternativa por Alemania (AfD), la formación de extrema derecha que hoy la disputa a la CDU-CSU el primer puesto en los sondeos: “Alemania debe dejar de pedir perdón por lo que hicieron nuestros abuelos”.

El socialdemócrata Steinmeier ha viajado expresamente a Gernika para pedir perdón por lo que hicieron los abuelos de la Luftwafe ensayando su potencia de fuego, mientras en el interior de la CDU-CSU se debate qué hacer con la extrema derecha. En el Parlamento Europeo, el bávaro Manfred Weber (CSU), presidente del Partido Popular Europeo, cuenta cada día con los eurodiputados de Giorgia Meloni (grupo de los Conservadores Europeos) y no rechaza acuerdos con los Patriotas de Europa, la plataforma anti-Bruselas de la que forma parte Vox. En esa zona gris se mueve el Partido Popular español, peleado con Vox en Extremadura y súbdito de Vox en la Comunidad Valenciana. ¿Condenar el franquismo? Aznar acaba de declarar que no piensa condenar a su padre.

La comitiva alemana evitó alojarse en el palacio de El Pardo y escogió un hotel

El viaje del presidente alemán ha sido clarificador e interpela al presidente de la República italiana, Sergio Mattarella, sobre los salvajes bombardeos de la aviación fascista italiana en  Barcelona y otras ciudades del litoral mediterráneo durante la Guerra Civil.

Steinmeier evitó alojarse esta semana en el palacio del Pardo, antigua residencia de Franco, desde 1983 dedicada a los jefes de Estado extranjeros. La comitiva presidencial alemana se hospedó en un hotel de la plaza de España en Madrid.

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