El programa Xplica (La Sexta) busca el equilibrio entre la representación de los partidos y el periodismo especializado. José Yélamo, moderador de la mesa, es más convincente en las entrevistas individualizadas que cuando finge controlar el guirigay que él mismo induce. Una de las tertulianas, la sindicalista Afra Blanco, es especialmente vehemente, estridente y faltona con las opiniones ajenas. “Vivimos tiempos extraños”, repite antes de criticar a la candidata del PP –hoy ganadora– de las elecciones extremeñas. En el mismo programa, Yélamo entrevista a Aitor Esteban, que desde que dejó su cargo en Madrid para asumir la presidencia del PNV ha adelgazado y ha llegado a conclusiones como a) “Lo de Madrid no es normal” y b) “Pedro Sánchez no quiere ver la realidad”.
La realidad electoral renueva el repertorio de obviedades tertulianas. Ejemplo: “No es una derrota de Miguel Ángel Gallardo. Es una derrota de Pedro Sánchez”. Es la idea que se impone y que quiere obligar a Sánchez a dimitir o, como mal menor, a convocar elecciones. Convocar elecciones para que el PSOE las pierda y gane la coalición entre el PP y Vox. Bueno, no las perdería el PSOE: la industria de la rabia ya se encargaría de personalizar el batacazo en la figura de Sánchez. En el programa especial de la Ser, Àngels Barceló dice: “Gallardo ni siquiera ganará en su pueblo”. Con el 50% del escrutinio, Antonio García Ferreras (La Sexta) habla de “gran batacazo”.
La realidad de la noche electoral renueva el repertorio de obviedades tertulianas
Antes de que el país quede hipnotizado por el mantra telúrico de la lotería, el presidente Sánchez comparece para anunciar cambios en el gobierno. No hace ninguna referencia a Extremadura y luce una corbata de color verde, que es el indicativo de un intento de transmitir –debe ser una forma de humor negro– esperanza y prosperidad. Más allá de Extremadura, la realidad también propicia titulares inquietantes, como que Dinamarca ha eliminado el servicio de reparto de cartas. Puede parecer una anécdota, pero, en la práctica, supone el despido de 1.500 empleados, la mayoría carteros, uno de los oficios más nobles que existen. El eco de la noticia no nace de la preocupación por los carteros daneses, sino de la confirmación de los peores vaticinios sobre batacazos inminentes.
El candidato a la presidencia de Extremadura por el PSOE, Miguel Ángel Gallardo
Consciente de que tendrá que aprovechar al máximo los últimos meses de progresismo mediático y romanticismo propagandístico en los medios públicos, La 2 emite un documental sobre Maruja Torres, que hace unos días ya participó en Al cielo con ella (La 2). Torres se define como “disfrutona”, que no tiene una fácil traducción al catalán, y, coherente con su obra y su biografía, reivindica el lema “Stop Genocide” para denunciar las matanzas de Gaza. Y es fácil imaginar como, desde un sillón orejero, Santiago Abascal y Alberto Núñez Feijóo acarician un gato (compartido) mientras piensan que, cuando ellos gobiernen, todo ese desfile de feministas progres, propalestinas y proabortistas en la tele pública se va a acabar.