El Gobierno aboga por un rearme moral frente al intervencionismo de Trump
Convulsión en América Latina
Sánchez mira a la UE y declara su solidaridad con Dinamarca y el pueblo de Groenlandia
La FAES de Aznar se suma al reproche a la administración de EE.UU.

Un venezolano exhibía el domingo en la concentración de Barcelona una gorra del movimiento “Make America Great Again” con el nombre corregido con un adhesivo con el nombre de Venezuela
El Gobierno español quiere abanderar un “rearme moral” en el escenario internacional que haga frente a lo que considera una política intervencionista de Estados Unidos que, de la mano de su presidente, Donald Trump, pretende imponer en el mundo “la ley de la selva, la ley del más fuerte”. Así lo expuso ayer el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, quien tras la captura del ex presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, por parte de las fuerzas militares de EE.UU. Aseguró que el Ejecutivo “no se va a resignar” a que Washington imponga sus políticas.
Las reflexiones van más allá del lo sucedido en Venezuela y atienden a las referencias de Trump sobre su interés de intervenir en otros países, especialmente mirando a Groenlandia, un territorio autónomo que forma parte de Dinamarca, país que pertenece a la UE. En este sentido se pronunció ayer el presidente Pedro Sánchez, que en la red social X indicó que el “respeto a la soberanía y a la integridad de todos los territorios es un principio innegociable. De Ucrania a Gaza, pasando por Venezuela”. Y añadía que España siempre estará “en plena solidaridad con Dinamarca y el pueblo de Groenlandia”. Las referencias al respecto de Trump también deben de tenerse en cuenta en la revisión que hizo ayer el PP de su posicionamiento inicial.
En una entrevista en la Cadena Ser, Albares marcó los puntos de una estrategia en política exterior de total rechazo a Donald Trump, y si bien señaló que España no se puede enfrentar sola a situaciones “impuestas por la fuerza”, sí que está ejerciendo este liderazgo para batallar contra el uso de la coerción en el escenario internacional. Citó la situación en Ucrania, en Palestina y en Venezuela.
El inicio de este 2026 marcado por la captura de Maduro y su esposa, Cilia Flores, permite al Gobierno de Pedro Sánchez situar el peso de su discurso en la acción exterior, en un momento de extrema debilidad en el frente interno. Y muestra de ello es la petición del ministro de comparecer en el Congreso, lo que ya había sido solicitado por los partidos de izquierda socios de investidura
El PP corrige su posición y admite ahora dudas acerca de la legalidad de la intervención de EE.UU
Albares consideró que la maniobra de Washington sienta un “peligrosísimo precedente” en el escenario internacional, en una operación “contraria al derecho internacional”. Asimismo, que sea la vicepresidenta Delcy Rodríguez la que haya asumido la presidencia interina de Venezuela facilita al Gobierno español un margen de maniobra ya que pese a no haber reconocido la victoria de Maduro en las elecciones del 2024, tampoco apoyó a Edmundo González. El ministro dejó clara su disposición a “hablar con el Gobierno” de Rodríguez, y dijo que también lo hará con la oposición venezolana para buscar un acercamiento.
Pero el foco político se mantuvo en esta “defensa del orden mundial” en alusión a la amenaza de Trump, y donde el Gobierno insistió en su liderazgo haciendo alusión al comunicado conjunto con Brasil, Chile, Uruguay, México y Colombia contra la intervención de Washington. Y también al de la UE, aunque consideró que la condena europea ha sido insuficiente. España, según añadió el ministro, quiere tomar asimismo la palabra en el próximo Consejo de Seguridad de la ONU para denunciar la intervención
La situación internacional también sirvió de plataforma el ministro para girar la vista hacia la política española. Albares tachó de “ridícula” la posición de Alberto Núñez Feijóo indicando que carece de liderazgo y lamentando que no haya cuestionado la intervención de Trump. Y es que el escenario cambiante de la crisis venezolana ha forzado al PP a reajustar su discurso casi en tiempo real. Las dudas sobre la legalidad internacional de la intervención estadounidense y la hoja de ruta marcada por la Casa Blanca, avalando la presidencia de Delcy Rodríguez, han enfriado la satisfacción inicial exhibida por Feijóo ante una operación militar que el PP celebró primero sin fisuras.
Pero ayer se abrió una fase de repliegue, atravesada por reservas jurídicas, cautelas políticas y un choque incómodo con Donald Trump sobre quién debe pilotar la transición en Venezuela ya que el PP siempre ha defendido el liderazgo de la opositora Corina Machado, junto a Edmundo González. La vicesecretaria Cuca Gamarra reconoció abiertamente que existen “dudas sobre si la operación militar estadounidense ha infringido el Derecho Internacional”. El PP, dijo, respalda la detención de Maduro porque supone la caída de “un régimen dictatorial y represor que ha provocado la ruina de un país”, pero admitió que no está claro si la actuación de Washington ha vulnerado o no el derecho internacional.
Sumar y Podemos ve tibia la reacción del Ejecutivo y Vox recuerda al PP que no apoyó la campaña de Trump
Gamarra recordó que “las normas del derecho internacional están ahí y están para ser respetadas”. Y preguntada por si teme que esta operación pueda abrir un nuevo escenario -después de que Trump apuntara a Cuba o incluso a Groenlandia-, la dirigente popular expresó su esperanza en que no siente precedentes.
Sumar y Podemos tildaron de tibia la reacción del Gobierno, en un escenario en el que todas las formaciones se miran de reojo. El presidente de Vox, Santiago Abascal, también aprovechó para criticar al PP, recordando que apoyó a Kamala Harris frente a Trump.
La FAES de Aznar se suma al reproche a la administración de EE.UU.
La Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) que preside José María Aznar ha sido tradicionalmente crítica con la política de Donald Trump. La crisis venezolana no ha sido una excepción. La fundación hizo pública una nota en la que celebra la “captura” de Maduro pero a partir de ahí plantea las incertidumbres que crea el nuevo escenario abierto en Venezuela: “Un relevo en el liderazgo sin una transición hacia la democracia no es la expectativa que merece una nación hecha prisionera por la narcodictadura que usurpa su Gobierno. Tutelar ese proceso es una cosa, colonizar el país con tal pretexto, otra muy distinta”. En esa línea reivindica las figuras de Edmundo González, “y un liderazgo moral encarnado por Maria Corina Machado. A ellos les corresponde protagonizar el proceso de transición hacia la democracia”. Y añade: “Delcy Rodríguez no es Torcuato Fernández Miranda” (el vicepresidente interino del último gobierno franquista y último presidente de sus Cortes). La hipótesis, confirmada en las últimas horas, de que la Administración, Trump dé por bueno que la vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez se sitúe al frente del gobierno venezolano, es, advierten una “conjetura inquietante”. La nota reprocha la actitud del Gobierno de España al que califica de “cómplice de una dictadura criminal recién decapitada” y señala que la lección para la comunidad internacional es que “cuando no se reacciona ante el desastre, luego no basta con invocar al angélico derecho internacional”. / Jaume V. Aroca

