El Tren de Aragua, la banda criminal más poderosa en Venezuela, ha encontrado en España un lugar perfecto para hacer su parada en Europa. Tras expandir su estructura en los países de América Latina por los que transita la ruta migratoria venezolana, los cabecillas de la organización han visto en la diáspora de sus nacionales en España –con medio millón de desplazados– el entorno idóneo para echar raíces. Por un lado, son los inmigrantes sus principales víctimas para el tráfico ilícito de personas o la explotación sexual. Por otro, son un nicho donde pescar nuevos adeptos, según explican fuentes de la Policía Nacional, desde donde tratan de evitar que las incipientes células de la organización que Estados Unidos vincula con el entorno del expresidente venezolano Nicolás Maduro se asienten “para desestabilizar la seguridad interior”.
El grupo criminal venezolano tiene sus orígenes en un sindicato de obreros de la construcción de un tramo de ferrocarril –nunca finalizado– en el Estado de Aragua, de ahí su nombre. Pasó, en el 2005, de extorsionar a contratistas a actuar, en el 2011, como una banda criminal, cuando la construcción ferroviaria se paralizó. Fue en el 2013 cuando la organización se consolidó tras el encarcelamiento de su líder Héctor Rustherford Guerrero Flores, alias Niño Guerrero. Desde la prisión de Tocorón se convirtió en un “pran”, como se conoce a los líderes carcelarios en Venezuela. Un estatus que le permitió liderar desde la distancia la expansión de la banda por Colombia, Perú o Chile. En Transparencia Venezuela han documentado cómo la organización ha desarrollado estructuras de redes criminales “modernas, ágiles y versátiles”. Cada una, según la asociación civil, “mantiene líneas separadas de negocio, existiendo vínculos de coordinación y colaboración entre ellas, para evitar problemas y aumentar las utilidades”.
El temor de los investigadores
Que la megabanda dé el siguiente paso para “desestabilizar la seguridad interior”
Es ahí donde se enmarca la detención en Barcelona en marzo del 2024 del hermano menor de Niño Guerrero, que sigue liderando la organización en paradero desconocido. Los investigadores sospechan que sus intenciones eran explorar todo tipo de vías delictivas para introducir la banda en España. Ese arresto, que se precipitó por una orden de captura emitida por la Interpol, sirvió a la comisaría general de información para tirar del hilo, que desembocó hace dos meses en la detención de 13 presuntos integrantes del Tren de Aragua.
Operación de la Policía Nacional contra el Tren de Aragua
La forma elegida para penetrar en España es el tráfico de drogas. En concreto, la cocaína rosa –también llamada tusi–, que habían empezado a cocinar en Madrid y Barcelona. Fuentes de la Fiscalía Especial Antidroga, cuyas diligencias fueron clave para armar la querella presentada en la Audiencia Nacional, señalan que operaban en discotecas con gran afluencia de público latino. El éxito de esta operación, indican las mismas fuentes, no radica en la cantidad de droga aprehendida –poco más de un kilo–, sino en la labor de evitar que la banda se asiente en España. El fiscal italiano antimafia, que ha visitado la Audiencia Nacional recientemente, se ha interesado por las tareas de prevención, indican desde el ministerio público.
Desde la comisaría general de información, donde se creó un grupo especializado en este tipo de organizaciones transnacionales, aseguran que la actividad del Tren de Aragua en España se encuentra “un paso por detrás” con respecto a países como Colombia o Chile. En este último, la Fiscalía acusa a la célula que se ha expandido dentro de sus fronteras del secuestro y la muerte de un exmilitar venezolano, disidente de Maduro. Según fuentes policiales, entre los ilícitos detectados en España se mezcla el tráfico de drogas con otros como la trata de seres humanos con fines de explotación sexual, el lavado de dinero con métodos clásicos o los robos con violencia.
Sin embargo, la línea para dar el salto hacia la desestabilización de la seguridad interior es muy delgada. “Son una empresa, quieren expandirse, como otras organizaciones”, avisan desde la Fiscalía Especial Antidroga. Y en la Policía, gracias a la colaboración internacional, tienen detectado que se están repitiendo “las mismas pautas” que se han dado previamente en otros países con mayor penetración del Tren de Aragua. Una de ellas, el desplazamiento –cruda violencia mediante– de otras organizaciones criminales que están operando para hacerse con el control de los delitos que se cometen en la zona. Y estos van escalando: de las extorsiones a los asesinatos a sueldo, pasando por los secuestros. Uno de los detenidos por la Policía estaba buscado por las autoridades peruanas por un delito de asesinato en el 2020.
Las investigaciones para que el Tren de Aragua no convierta España en su estación europea principal están más vivas que nunca. Para ello se indaga en los dispositivos móviles intervenidos: se sabe que las órdenes parten de Venezuela. Está por ver desde qué altura provenían.
