Las Claves
- José Manuel Albares propone transformar el peso económico europeo en poder político mediante una coalición de voluntarios para la disuasión militar.
- Pedro Sánchez defiende un at
Al comenzar un 2026 donde Europa ha debutado bajo múltiples advertencias de peligro, Groenlandia, Venezuela, Irán o Ucrania surgen como conflictos diversos, distantes geográficamente y en su esencia, aunque “unidas por un mismo hilo conductor” ante el cual el Gobierno pretende responder mediante una táctica diplomática clara que integre un atlantismo decidido y un europeísmo independiente respecto a EE.UU. Dicha postura se manifestó ayer en dos espacios diferentes –el Ateneo de Madrid y el palacio de la Moncloa–, bajo una idéntica visión política, expuesta inicialmente por el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, y confirmada poco después por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
“Europa tiene que dejar de hablar y empezar a actuar”, manifestó Albares, expresándose como ministro, pero igualmente como un europeísta alerta. Después de la intervención armada de EE.UU. En Venezuela, subrayó la urgencia de “defender el orden mundial basado en reglas que nos protege a todos”, ante la amenaza de que la “ley del más fuerte sustituya al derecho internacional”.
El responsable de los asuntos exteriores de España asoció la inestabilidad mundial con el propósito fundamental de la iniciativa comunitaria. Recalcó que la protección de dicho sistema global “es vital para que el proyecto más exitoso entre Estados que ha conocido la humanidad, que es la Unión Europea, siga funcionando como tal”.
El PSOE comunica que desarrollará una “conferencia política por la paz” durante la primera mitad del presente año.
El análisis manifestado en el foro del Ateneo derivó en una iniciativa política definida. Albares indicó que España es incapaz de lidiar individualmente con las transformaciones que desafían el orden vigente. Sin embargo, puede conseguirlo mediante la unión con otros miembros para que el territorio se ubique “en la mesa de los grandes poderes porque es un gran poder”.
Según el ministro, la dificultad no reside tanto en las aptitudes como en la disposición política. “Somos mucho más poderosos de lo que creemos. Hay que transformar nuestro peso económico en peso político”, indicó, sugiriendo alternativas más dinámicas. Se contempla la opción de estructurar una “coalición de voluntarios” entre los Estados miembros resueltos a avanzar hacia un ejército europeo “para la disuasión”.
El Ejecutivo lleva tiempo diferenciándose de la estrategia internacional de Donald Trump. Y Albares lo ratificó en cada uno de los frentes activos. Sobre Venezuela, sostuvo únicamente una resolución “pacífica, democrática, dialogada y elegida por los venezolanos”. Con respecto a Irán, recalcó que “no necesita ningún tipo de fuerza externa”. Y en torno a Groenlandia, demandó que las exigencias de EE.UU. “Deben terminar”, puntualizando que, si Dinamarca nota amenazas, España está preparada para responder de manera grupal en la OTAN y la UE.
Según el ministro de Exteriores, el inconveniente de la UE “no es tanto de capacidades como de voluntad política”
Tiempo después, desde la Moncloa, Pedro Sánchez finalizó el ciclo político de este enfoque. Tras su reunión con el mandatario griego, el conservador Kyriákos Mitsotákis, el jefe del Ejecutivo se describió como “proatlantista de palabra y con hechos”, dado que “defendemos el vigor de la Alianza Atlántica”. No obstante, insistió en que “ser proatlantista no significa vasallaje”, sino conservar “una relación de igual a igual” entre EE.UU. Y la UE.
En cuanto a la coyuntura de Venezuela, Sánchez aseveró que durante su contacto del pasado viernes con la “presidenta temporal”, Delcy Rodríguez, le transmitió “la necesidad de seguir liberando presos políticos”. Al mismo tiempo, manifestó su voluntad de cooperar para que progrese “una transición pacífica e inclusiva” en Venezuela, tal como le planteó al dirigente opositor Edmundo González, encaminado a la “democracia y elecciones libres”.
Sánchez manifestó además su “máximo respeto” respecto a la postura mantenida ante Trump por el dirigente de Repsol, Josu Jon Imaz, de continuar apostando “con fuerza” en Venezuela, hecho que el titular del Gobierno tildó de “criterios privados absolutamente legítimos”. “No lo vemos mal, lo apreciamos”, consideró el presidente.
Sánchez instó a la líder provisional venezolana Delcy Rodríguez a que libere a una mayor cantidad de presos políticos.
Con anterioridad, Sánchez encabezó el encuentro inicial del ejercicio de la dirección del PSOE. Al finalizar la misma, Enma López, quien ejerce como portavoz adjunta de Ferraz, comunicó que el PSOE pondrá en marcha una “conferencia política por la paz” prevista para la mitad inicial de este 2026, con el fin de contrarrestar el programa mundial de Trump.
“Nos encontramos frente a un nuevo orden internacional y no cabe la melancolía, cabe la respuesta, la propuesta y la acción”, señaló Enma López.
