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Así aterrizó Delcy Rodríguez en la trama Ábalos

Tribunales

La presidenta encargada de Venezuela trabó amistad con el comisionista Víctor de Aldama, que quería hacer negocios con el oro y el petróleo de Caracas

La presidenta venezolana, Delcy Rodríguez, durante una rueda de prensa, antes de asumir el mando de su país 

La presidenta venezolana, Delcy Rodríguez, durante una rueda de prensa, antes de asumir el mando de su país 

FEDERICO PARRA / AFP

Llegaron a trabar una gran amistad. Ella le llamaba Vic en tono cariñoso. Él se consideraba como uno más de la familia Rodríguez. El comisionista Víctor de Aldama y la hoy presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, entraron en contacto en 2019 a través de conocidos comunes con el objetivo compartido de hacer buenos negocios con el oro y el petróleo venezolano.

Poco antes, Aldama había empezado a tratar a José Luis Ábalos, ministro de Fomento y secretario de Organización del PSOE, con la vista puesta en la obtención de jugosos beneficios a través de operaciones ilícitas. Sus espectativas se vieron incrementadas cuando Ábalos fue nombrado ministro de Transportes en el 2020.

Poco a poco Aldama se convirtió en “intermediario” con Venezuela a través de Rodríguez

Arrancó así la actividad de una trama que está siendo investigada en los llamados caso Koldo y caso hidrocarburos, de la que son protagonistas principales Aldama, Ábalos y su ex asesor Koldo García a los que se les atribuyen los presuntos delitos de cohecho, tráfico de influencias, blanqueo de capitales y pertenencia a organización criminal tras las pesquisas realizadas por la Guardia Civil.

En esa historia hay unos cuantos actores secundarios, que también están investigados, y una especie de estrella invitada, Delcy Rodríguez, cuyo papel ha sido registrado en varios de los informes elaborados por la policía judicial. Y es que las conversaciones entre la entonces vicepresidenta de Venezuela y Aldama era muy frecuentes. Se comunicaban a través de la aplicación cifrada Threema y sus charlas han sido incluidas en los sumarios judiciales.

En esas conversaciones hablaban de “asuntos de gran sensibilidad para ambos interlocutores como la compraventa de oro venezolano”. Así se habría negociado la adquisición de “104 lingotes de oro por un valor de 68,5 millones de dólares americanos”, según se desprende de los informes de la Unidad central operativa de la Guardia Civil (UCO).

Además, los investigadores han localizado “un plan de vuelo con origen en Moscú el día 1 de enero de 2020 y destino Caracas el día tres de ese mes a través de Zambia”. En relación a ese viaje Aldama le comentó a Rodríguez: “Es lo amarillo. Ya está todo listo y el jueves sale”. Pero el oro no era el único objetivo del comisionista, quien trabajaba también para la compañía Air Europa, que “tenía pendiente de cobro una deuda de 200 millones de dólares en Venezuela”. Aldama habría reclutado los servicios de Ábalos, a quien llamaba el jefe , para que intercediera con Rodríguez a favor del pago de esa deuda.

Poco a poco el comisionista se convirtió en “intermediario” con Venezuela a través de Rodríguez. Y su rol no era solo económico. También ejerció de alguna manera un papel político. O al memos lo intentó. En octubre de 2020, el opositor venezolano Leopoldo López se entrevistó con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en Madrid.

Aldama y Ábalos percibieron que ese encuentro podía molestar a Rodríguez. Así que el comisionista le mandó a la vicepresidenta venezolana un recado tranquilizador: “Buenas tardes Delcy, mensaje del jefe. La reunión con el presidente ha sido en Ferraz como secretario general y no en Moncloa como presidente. Esto es importante que lo sepáis y lo entendáis. Besos”.

La relación entre el español, y la venezolana se estrechó hasta tal punto que Aldama llegó “a orquestar la visita de Delcy a España el día 20 de enero de 2020”. “Aldama revistió el viaje como de interés para el Ministerio, si bien guardaría intereses particulares en dicha visita”, relata la policía judicial. El comisionista logró que Ábalos mandase una invitación formal a Rodríguez “en calidad de secretario de Organización del PSOE, para que visitase España con el objetivo de abrir vías de negociación y cooperación”.

Y para que el viaje resultara agradable, Aldama elaboró una agenda completa. La idea era que la vicepresidenta aterrizase en Madrid el 19 de enero de 2020. Al día siguiente, tendría una visita médica privada, una comida en el reservado de un restaurante, una reunión con el CEO de la empresa Duro Felguera y otra con Ábalos y una “cena en restaurante cerrado para nosotros con todos los M y viene también el M de Sanidad”.

En su declaración en la comisión del Senado Illa ya afirmó que él nunca tuvo en agenda un encuentro con la hoy presidenta encargada de Venezuela.

La previsión para el martes 21 era aún más apretada con más de seis reuniones y “cena en la casa todos con sorpresa”. Para el miércoles 22, se había previsto “reuniones faltantes y alguna que pueda surgir más y despedida de la jefa”. El plan era completo, pero no estaba claro cómo se iba a justificar la visita de Rodríguez a España. Ella misma “señaló dos opciones: 1. Viene a Fitur. 2. El Gobierno quiere explorar mecanismos para alentar una negociación”. Tras consultarlo con Koldo García, Aldama confirmó: “Sí Fitur y un viaje médico”.

De las investigaciones se desprende también que Ábalos informó a Pedro Sánchez de la visita de Delcy. En un largo mensaje por whatsapp en el que le comentaba numerosos temas de agenda, Ábalos añadía que la hoy presidenta encargada “quiere verme discretamente”. El presidente del Gobierno respondió con un “ok” al final del largo mensaje.

Finalmente, Delcy Rodríguez aterrizó en el aeropuerto de Madrid la madrugada del 20 de enero, pero no pudo cumplir con la agenda que le había propuesto su hoy ex amigo Aldama. No llegó a entrar en España debido a las sanciones europeas existentes contra ella. Esa noche, la recibieron Ábalos, Aldama y García. Presuntamente, la delegación venezolana bajó del avión 12 maletas, que luego volvieron a embarcarse. No se sabe qué contenían.

Leonor Mayor Ortega

Leonor Mayor Ortega

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Licenciada en Derecho (UB) y en Periodismo (URL). Graduada en Estudios Literarios (UB). Máster AGT (Esade). Redactora de Cultura de Guyana Guardian

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