
Reflexiones tras el incidente dramático
Con perspectiva
Hace una semana despertamos con el corazón encogido por las dimensiones del trágico accidente ferroviario en Córdoba que nos hizo vivir, unos días, una forma de hacer política a la que no estamos acostumbrados. Los partidos han estado a la altura, a excepción de Vox –lo que no ha sorprendido– e Isabel Díaz Ayuso, la primera en levantar la voz para pedir explicaciones al Gobierno, dejando con ello mal a Alberto Núñez Feijóo, a quien venía a criticar por someterse a un silencio, dijo, impuesto por el Gobierno de Sánchez.
Los representantes públicos cumplieron con su obligación a lo largo de las jornadas de luto y mientras se recuperaba y reconocía a las víctimas. Cooperación entre organismos ante todo y un pacto tácito de evitar el uso partidista de la tragedia para obtener beneficios. Una consideración que no excluye la necesidad de solicitar aclaraciones y claridad sobre los hechos sucedidos. Datos que deben requerirse en el momento oportuno, no mientras los equipos de rescate continúan con sus labores.
Hacen falta presupuestos para encarar los desafíos
Las explicaciones deben ser claras y detalladas y así lo entendió Pedro Sánchez, que solicitó su comparecencia inmediatamente después de que el líder del PP pidiera su presencia en el Congreso para informar sobre las causas del accidente de Adamuz y también los incidentes que ha sufrido Rodalies en Catalunya, que dejan un maquinista en prácticas fallecido y la suspensión del servicio.
De los acontecimientos de esta última semana todos deberían extraer diversas lecciones. La inicial, aunque sea la de menor relevancia, es que el ministro de Transportes, Óscar Puente, resulta mejor político y ser humano cuando deja atrás su papel de látigo de la oposición, su estilo áspero y ofensivo, y se concentra en la gestión y en transmitir lo esencial.

La intervención del mandatario representaría una oportunidad idónea para que los líderes reconozcan que, absortos en el desgaste del oponente, los asuntos prioritarios quedaron en segundo plano, y ahora que la cruda realidad se ha impuesto con la contundencia del choque ferroviario en Adamuz, es preciso corregir la dirección y centrar la atención en lo primordial. Resultaría conveniente contar con unas cuentas públicas que aborden los desafíos que actualmente se plantean.
No obstante, no debemos engañarnos. A pesar de las apariencias, nos hallamos en plena campaña electoral. El 8 de febrero se celebrarán comicios en Aragón y, aunque el arranque de la misma se pospuso por el luto que guardaron todas las agrupaciones salvo Vox y Abascal, la tensión, el menosprecio al rival y los agravios regresarán, mientras las complicaciones seguirán pendientes, en Aragón y en el resto de España: el sistema ferroviario, Rodalies, la vivienda y la sanidad.
En caso de que los sondeos se ratifiquen en la práctica, y no hay indicios de que suceda algo distinto, el panorama resultará idéntico al previo a que el mandatario de Aragón, Jorge Azcón, decidiera anticipar los comicios. Sus fricciones con Vox bloqueaban el visto bueno a las cuentas públicas de 2026, y ¿qué sucederá entonces?, que el PP y Vox continuarán enfrentándose duramente, debido a que sus objetivos se centran en otro punto, en las generales, independientemente de su fecha.
Al final, el PP de Aragón tendrá, según la media de las encuestas publicadas hasta ahora, 30 escaños, dos más que ahora, pero lejos de los 34 que suponen la mayoría absoluta. El PSOE seguirá con su tendencia a la baja y perderá cinco diputados, quedándose en 18, y Vox seguirá engordando con 5 escaños, llegando a los 12. Los principales partidos deberían pensar sobre ello.
Ah. Y conviene recordar que el siniestro ferroviario provocó que se pospusiera la reunión entre Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo, la cual pretendía inicialmente discutir el despliegue de militares en Ucrania. El contexto de Groenlandia y el reparto de la financiación autonómica eran temas que posiblemente tendrían que haberse tratado, pero en este momento han surgido bastantes más, y las prestaciones públicas necesitarían algo de interés.
